SOLANGE RODRÍGUEZ PAPPE,
La primera vez que vi un fantasma,
Candaya, Barcelona, 2019, 144 páginas.
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CUENTO ANTES DE IR A LA CAMA
–Ten cuidado, está cargada –dice él, mientras se seca el rostro, y la luz que baila en el espejo choca contra sus ojos. Logra ver en el vidrio turbio la silueta desnuda del adolescente que juega con el arma, venciendo la oscuridad en un eclipse furioso.
Concentrado en proyectar el brillo de la pistola contra el cristal, el chico pregunta:
–¿Me dijiste que es para tu esposa?
–Sí, pero voy a contratar a un profesional.
El pasatiempo del resplandor en el espejo empezó a molestarlo y cerró los ojos. Casi nunca recogía muchachos en la calle, pero esta vez...
–¿Por qué no me usas a mí?
–Interesante propuesta. Pero ¿quién sería tan ingenuo como para contratar a un niño?
Escuchó una risa. Levantó los párpados.
La pistola siguió brillando mientras lo apuntaba.
–Tu esposa.
FEDERICO PACANINS,
Haikus caraqueños, Gisela Cappellin Ediciones, Caracas, 2019.
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Sueño despierto
Casa de techos rojos
Libre de rejas
JUAN PEDRO APARICIO (antólogo),
Cien relatos cuánticos de la literatura clásica española,
Eolas, León, 2019, 256 páginas.
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Esta antología recoge, sobrepasando la cantidad que el título indica, alrededor de ciento veinte microrrelatos, extraídos de textos de mayor longitud, que, desde Pedro Alfonso hasta Max Aub, constituyen una muestra sugerente y representativa de la literatura clásica española.
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LA ROSA Y LAS ESPINAS
Disciplina Clericalis
Un árabe que hacía versos, graciosos y con ingenio, pero de origen plebeyo, presentó sus versos a un rey y este, al observar su talento, le acogió dignamente. Por ello le envidiaban otros poetas, heridos en su orgullo por la generosidad del rey, y presentándose a este le dijeron: «Señor rey nuestro, ¿por qué concedes tantos honores a este individuo nacido de tan bajo linaje?». El rey les contestó: «A quien pensasteis vituperar más lo estáis elogiando». Y el poeta, víctima de la envidia de los cortesanos, añadió: «No se reprocha a la rosa que haya nacido entre espinas». El rey le honró con las mayores mercedes y le despidió.
Pedro Alfonso
G. K. CHESTERTON,
Un buen puñado de ideas,
Renacimiento, Sevilla, 2018, 480 páginas. Edición de Enrique García-Máiquez y Luis Daniel González.
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La única herejía realmente imperdonable es la ortodoxia.
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Es a menudo un error estratégico silenciar a un hombre, porque deja al mundo bajo la impresión de que tiene algo que decir.
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Hay dos clases de gente: la que acepta dogmas y lo sabe, y la que acepta dogmas y no lo sabe.
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Es una debilidad subrayar aquello que ya es suficientemente fuerte si se sugiere
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La vida está llena de significado. Existe la presión silenciosa de un segundo sentido en las cosas; y hay una especie de halo alrededor de cada objeto, ya sea de terror o de ternura.
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Las palabras largas son para las teorías y las cortas para las cosas y los hechos.
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Es siempre la persona prosaica la que exige temas poéticos.
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A universo regalado no le mires el diente.
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Hay una importante diferencia entre no entender una cosa y malentenderla.
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A veces llamamos progreso a lo que no es ni siquiera moda, sino fatiga.
HÉCTOR PUERTAS CASTRO,
Porque soy humano (aforismos y fragmentos),
Cuadernos del Laberinto, Madrid, 2019, 96 páginas.
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La primavera, la juventud y los sábados, tres antesalas temporales que acaban echándose de menos muchas veces durante el transcurso de aquello a lo que preceden.
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Cada vez abundan más los necios bien formados, van creciendo en proporción directa a la disminución de lúcidos hechos a sí mismos. Mientras tanto, en el corral adoran a los mojones al confundirlos con efigies.
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No hay nada que degenere más el arte que los plazos de entrega. Una obra atemporal restringida por un mecanismo que de puro arbitrario se cree necesario.
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Cuánto mejor nos habría ido si de verdad el hombre siempre hubiese sido un lobo para el hombre; pero un lobo de verdad, no su imagen folklórica para asustar niños.
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La belleza salvará al mundo, pero para ello debemos dedicarnos a salvar la belleza (Dedicado a Dostoievski).
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Sólo pueden encargarse de la seguridad de una comunidad aquellos que temen profundamente la censura de los demás miembros.
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Cuando un pueblo ha estado sistemáticamente por encima de sus gobernantes tiene la obligación moral de autogobernarse. ¿Suena peligroso? Lo contario lo es abiertamente.
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Un error muy doloroso que cometen algunos oprimidos es creer que la liberación consiste en conseguir mimetizarse con el opresor.
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En los motivos que te pueden llevar a mentir está la medida del valor que le das a la sinceridad. Hay veces en las que ser absolutamente sincero no consiste en decir una verdad superficial, porque puede ser que ahogues una verdad más profunda.
IDA VITALE,
El abc de Byobu,
Estuario Editoria, Montevideo, 2018, 84 páginas.
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LA ANGUSTIA
La angustia de Byobu amanece pugnaz. Liquida, extravasada, ocupa todos sus alrededores. A momentos sólida, seca, invade como arena los huecos que lo rodean. Crece dentro de sí, líquida o seca. Es natural, pues, que la respiración se le entrecorte, como si un mal hereditario estuviese a punto de desencadenarse.
Sale a caminar para dejar aquel peso atrás, en poder del viento, cubierto y confundido con una sombra. Supone un ser vacío que camina por una ciudad vacía bajo un cielo vacío. Lo envuelve un concluyente silencio vacío. Quizás alguien piense que el silencio lo está siempre. Ése no ha escuchado la maravillosa plenitud de los silencios generosos. La opresión se expresa de tanto en tanto en fórmulas terribles que no logra reemplazar ni anular. Suponiendo que palabras ajenas e inesperadas podrían dominarla, camina hacia la Biblioteca pública, en busca de las que encierran los libros. Lo acoge la inquietud del mundo: cada libro encierra una forma distinta de desazón, de malestar, de enfermedad o de duelo que pregunta: ¿no es peor mi caso? Cada uno —alma en lucha por salvarse, rehén al que rescata, provisoria, la mano que lo elige— llama con deliciosos recursos tentadores y distintos. Y Byobu cede, entra rara vez en dicha ajena, al cabo se descubre liberado de su propia asfixia, menos grave que alguna que ha entrevisto. No ha sido una operación mágica: ha aprendido a minimizarse.