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EL ARTE JOVIAL, Emilio López Medina

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EMILIO LÓPEZ MEDINA, El arte jovial, Libros al Albur, Sevilla, 2018, 80 páginas.
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Un buen aforismo es aquel que hace reír a los inocentes y deja serios a los filósofos.
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Es curioso: los escritos (como las acciones) del enemigo siempre parecen más inteligentes que los del amigo. Debe de ser la reducción a un caso particular de aquel principio de que nadie es profeta en su tierra.
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Hay dos tipos de literatura: la que se lee para olvidar y la que se lee para conocer y recordar lo que somos. En consecuencia, existen dos tipos, no ya de lectores, sino previamente de personas.
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La Filosofía se pregunta qué es el hombre. La Literatura dice quién es.
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Un teólogo ve fantasmas en las cosas, un filósofo en los conceptos, y un literato en las palabras.
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La obra de arte emociona; la obra genial, además, conmociona.
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Un buen escritor es aquel que describe una nueva variedad de agonía.
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El humor es la alegría sin movimiento. La risa es el movimiento de la alegría.
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Lo que hay de conmovedor en la persona fantasiosa es que sea él mismo algo real.
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El aforismo es la filosofía que no quiere renunciar a ser arte.

69 AFORISMOS PORNO & 96 AFORISMOS ANTISEXISTAS, Emilio López Medina

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EMILIO LÓPEZ MEDINA, 69 aforismos porno & 96 aforismos antisexistas, Libros al Albur, Sevilla, 2016, 56 páginas.

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En Prolegómenos a toda crítica del lenguaje políticamente correcto (pp. 5-6) López Medina confiesa que este ramillete de pensamientos breves tiene su origen en una obra en proceso, que se titulará El sexo. En los dos bloques predomina un divertimento no exento de la profundidad a la que nos ha habituado este autor. En 96 aforismos antisexistas opta por escribir en e para evitar los machistas plurales inclusivos en masculino. 
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Nietzsche decía que el placeres más profundo que el dolor. Yo diría que es más misterioso.... El sufrimiento en esta vida es continuo y, portante, connatural desde el nacimiento; es un viejo conocido con el mismo punto de vista siempre. Sin embargo, el placer adviene a nosotros como un forastero; un desconocido que te coge por sorpresa, con un nuevo punto de vista sobre la vida... Y en esto, ¿no se nos ocurre pensar que el placer, por su propia naturaleza, en un mundo de dolor debería resultar sospechoso? (Sospechad, pues, cuando unáis vuestros órganos sexuales y en lo que podría resultar de ello).

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Para el hombre, el coito es un milagro de la Naturaleza que podría no presentarse nunca más: por eso se da prisa en tomarlo y lo asume en el momento y en la forma en que se le aparece. Para la mujer es un acto mágico que surge entre algunas personas y como el culmen en su relación: por eso no tiene tanta prisa, pues lo importante para ella es esa relación.
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Hay más obscenidad en desear en la persona amada el cuerpo que debería ser, que gozar obscenamente su cuerpo tal y como es.

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Tode joven, por principio, es hermose... Pero les persones no conocen el grado de su atractivo cuando son jóvenes (ni luego su grado de repulsión cuando son mayores).
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En el naufragio de la vida, en lugar de agarramos cada cual a nuestra propia cabellera para intentar mantenernos a flote, tratamos de asirnos a la cabellera de otre humane, naufrague también, e incluso a veces tirar de ella para rescatarle.
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Une reprocha a la vida los propios errores, y a le cónyuge los errores de la vida. Ninguno de les dos se da cuenta jamás de que tanto rencor, tanto odio mutuo acumulado, no es en el fondo más que rencor y odio hacia la vida. Un enfado matrimonial es, pues, en su fondo, un enfado contra la vida, enfado que se descarga sobre le cónyuge. (Es el mismo caso que les hijes, que lo descargan sobre les padres).

EL DOLOR, Eduardo López Medina

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EMILIO LÓPEZ MEDINA, EL dolor, Universidad de Jaén, Jaén, 2011, 192 páginas.

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Dejar la infancia es empezar a morir, pues es empezar una lucha a muerte con la vida, en la que obviamente, al final saldrás perdiendo.
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El sufrimiento de otro es algo que se aprende. Y para aprenderlo debe, obviamente, ser conocido. Pero solo se puede conocer por nuestro propio sufrimiento. Por eso, los niños y las personas regaladas pro la suerte no suelen tener —no saben tener— piedad.
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No se pueden dar consejos desde la felicidad.
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Los deseos frustrados llegan a olvidarse, se van de nosotros. Las esperanzas truncadas son las que nos hacen, son nosotros. Las alegrías rotas nos entierran.
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Todos estamos heridos. La humanidad no es más que una procesión de heridos.
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La angustia es el estado del hombre cuando no se equivoca ni con la cabeza ni con el corazón sobre la que le espera. Es pues, un producto de la inteligencia.
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Vivir es ir cogiendo rutas alternativas al camino recto de la muerte.
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La vida no es más que una tregua en la aparición de Eso. Si no es dolor, es espera de dolor.
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Incluso en la pequeñas heridas hay que tener la sabiduría del mortalmente herido.
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No es el enamorado el que vive de migajas, pues el amor lo quiere todo. Es el enfermo el que vive de migajas.
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Conociendo los males de la Sociedad, se desea la soledad. Conociendo los males de la Naturaleza, se desea la muerte.

LA AMBICIÓN, Emilio López Medina

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EMILIO LÓPEZ MEDINA, La ambición, Universidad de Jaén, Jaén, 2013, 176 páginas.

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Más que el fracaso, es el éxito lo que estimula en mayor medida la hiena que hay en nosotros.
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Sin inocencia no hay tragedia.
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Aquel que emplea medias verdades merece desprecios completos.
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Es curiosa esta sociedad occidental compuesta por ricos que sueñan con enriquecerse.
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Una sociedad tal que hasta las piedras pertenecen a alguien.
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El miedo se paga más caro que los errores (y, a veces, incluso más que los mismos crímenes).
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A los indecisos se los llevan los acontecimientos.
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El éxito nos lanza fuera de nosotros; el fracaso nos devuelve a nosotros mismos: a lo que somos, a nuestra intimidad.
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Nadie que piense que el hombre debe ser dirigido cree en el hombre.