Mostrando entradas con la etiqueta WISLAWA SZYMBORSKA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta WISLAWA SZYMBORSKA. Mostrar todas las entradas

PROSAS REUNIDAS, Wislawa Szymborska

0



WISLAWA SZYMBORSKA, Prosas reunidas, Malpaso, Barcelona, 2017, 552 páginas.



**********
Malpaso reúne en un volumen las traducciones de los libros ya publicados por Alfabia. Manuel Bellmunt Serrano, que ha revisado la traducción de Lecturas no obligatorias, indica en La prosa de Szymborska: entre el humanismo y la ironía (pp. 5-14), señala que «La filosofía de Szymborska se decanta por la moderación (que no por el conservadurismo) y el escepticismo. Trata cautamente de evitar las grandes frases y las grandes aseveraciones y prefiere las contradicciones a las verdades generalmente aceptadas».
**********

CUÁNTO CUESTA SER UN CABALLERO

   El Cid existió realmente y es cierto que su esposa tenía por nombre Jimena. De igual forma, la valentía del Cid no deja lugar a dudas. Sin embargo, la leyenda ha exagerado un tanto la irreconciliable enemistad con los moros españoles. A veces este hombre también combatía del lado sarraceno contra los cristianos. El sobrenombre de Cid, del árabe sidi (mi señor), refleja esa familiaridad por parte del héroe con el mundo del islam. Sin embargo, el cantar popular no le recuerda así y confiere a su vida un único y decisivo rumbo: del lado del rey español contra los moros. Los primeros poemas sobre el Cid surgieron probablemente medio siglo después de su muerte, es decir, a mediados del siglo XII. La versión que hoy se conserva data del siglo XIII. Es dudoso que sea obra de un único autor, sino más bien de dos, que solamente un copista convertiría más tarde en una sola persona. El Poema se divide, por una parte, en el relato de los hechos de armas del Cid y, por otra, en sus problemas familiares. En la primera se oye el sonido de las espadas y, en la segunda, solamente el cuchicheo de las cortesanas y el susurro de los vestidos de las doncellas. Y aunque el encanto de la sencillez y la ingenua concreción están presentes en ambos relatos, por alguna razón, prefiero la primera. Fue escrita por un Balzac medieval. La guerra es para él, ante todo, una empresa financiera. Para combatir hay que apoderarse del oro y, para conseguir el oro, no hay más remedio que combatir. Dado que la guerra es costosa, esta debe ser rentable. Es necesario especular con el botín, exigir un tributo y, si no es suficiente, estafar con los préstamos. La cabeza del caballero, hasta que alguien se la cortaba, estaba siempre llena de cálculos. El autor no se olvida ni por un segundo de los botines de guerra y los enumera con arrojo y gusto. Lejos aún de la consciente idealización de la caballería, el Poema tiene el aroma de la autenticidad, que, por ejemplo, se observa levemente envuelto por un perfume vaporoso de virtudes absolutas en La Chanson de Roland. La traducción de Anna Ludwika Czerny es maravillosa. Ha conservado íntegra la libertad interna de esta temprana poesía épica. Y ha transmitido también esa extraña franqueza medieval que hoy nos parece un tanto perversa. 

Poema del Cid traducción del español de Anna Ludwika Czerny 
epílogo de Zygmunt Czerny 
diseño gráfico de Józef Wilson, 
Cracovia,
 Wydawnictwo Literackie, 1970.

SIEMPRE LECTURAS NO OBLIGATORIAS, Wislawa Szymborska

1



WISLAWA SZYMBORSKA, Siempre lecturas no obligatorias, Alfabia, Barcelona, 2014, 250 páginas.
**********

EINSTEIN EN CITAS

Una hora con Einstein

   Era un genio, tenía aptitudes y un buen número de dones. Con su genialidad, solo los especialistas pue­den deleitarse. Nosotros, miserables profanos, ten­dremos que conformarnos solo con sus aptitudes y sus dones. Tenía dos grandes aptitudes: por una parte, para la música, como recuerdan aquellos que lo conocieron; y para la literatura, como nosotros mismos podremos convencernos leyendo este libro. Pero, además, había sido agraciado con multitud de dones. Cualquiera de ellos merecería nuestra atención, pero yo me quedo con su capacidad para filoso­far, su apasionado interés por el mundo, su maestría para expresar ideas de forma diáfana y su sentido del humor. Aún podría hacer más larga esta lista, por­que ser un amigo leal y saber rectificar los errores propios es algo así como un don también. Pero, an­tes de sumergirlo completamente en miel, debemos reconocer que había dos cosas para las que no reu­nía aptitudes: la política y el matrimonio. Sus ideas políticas son una mezcolanza de gran perspicacia y pueril ingenuidad. Además, sabía perfectamente que no eran su terreno. A la pregunta de por qué los cien­tíficos fueron capaces de inventar la bomba atómica, pero no de predecir su uso, respondió: «Es sencillo. amigo mío: porque la política es más complicada que la física». Durante los primeros años de existencia del Estado de Israel, Ben Gurion le propuso la presi­dencia (mientras en el fondo de su alma rezaba para que Einstein declinase la oferta). El gran científico siempre se sintió muy fuertemente unido a su pueblo, pero al mismo tiempo se sentía un ciudadano del mundo, y algo así como un gato que debía seguir su camino. Con un cargo así, todo habrían sido pro­blemas. Por eso, cuando rechazó la propuesta, Ben Gurion se quitó un peso de encima... Con la vida familiar tampoco acababa de congeniar. Se casó dos veces, aunque no debió haberlo hecho ninguna. De alguien tan ocupado y eternamente atareado no po­día salir un marido solícito ni un padre que llevase los niños al parque... Las citas incluidas en el libro proceden de numerosas entrevistas, cartas y artículos ocasionales. No soy una gran entusiasta de arrancar las ideas de su contexto, pero en este caso me doy por satisfecha. Pasar una hora con una personalidad tan extraordinaria también cuenta. Se le dedica relativamente bastante espacio a las ideas de Einstein sobre Dios, la religión y la filosofía. El mismo se definía como un «ateo profundamente creyente», y al mismo tiempo reconocía que las alturas a las que había llegado como investigador le colmaban de hu­mildad y admiración por la estructura del mundo, y que una fascinación así ya era una vivencia religio­sa. Y añadía: «Si Dios creó este mundo, con segu­ridad no le preocupaba si nos resultaría fácil o no comprenderlo». Y aún otra cita más, esta algo más ligera. Científicos y pseudocientíficos de todo tipo le enviaban montañas de trabajos con el ruego de que los evaluase o respaldase. Si se hubiese decidido a leerlos, no le habría quedado tiempo para nada más.
   Finalmente se agotó su paciencia y dictó a su secre­taria: «En lo referente a las publicaciones que usted ha enviado, el Prof. Einstein le pide encarecidamen­te que, durante un tiempo, lo considere fallecido».

 Recopilación de Alice Calaprice, traducción del inglés de Marek Kro~niak. Varsovia: Wydawnictwo Prószyríski i S-ka, 1977.

MÁS LECTURAS NO OBLIGATORIAS, Wislawa Szymborska

1


WISLAWA SZYMBORSKA, Lecturas no obligatorias, Alfabia, Barcelona, 2012, 200 páginas.


**********


AFORISMOS GEORG CHRISTOPH LICHTENBERG

   Lichtenberg escribió aforismos durante toda su vida para que después llegaran a nuestras manos en esta selección y los leyéramos en apenas media hora. Esta reflexión sobre la burlona desproporción temporal existente debería acompañarme en todas mis lecturas, pero el caso es que solo aparece ante mí con especial claridad cuando se trata de aforismos. Puede que algún día le dedique a esta cuestión una página individualizada de lamento, pero en el entretanto prefiero quedarme junto a Lichtcnberg y dedicarle la amable atención de los lectores. Lichtenberg pertenece a la gran tríada de aforistas europeos, situado entre La Rochefoucauld y nuestro Lec. Tres épocas, tres países, tres invidualidades: alguien debería escribir sobre eso un extenso trabajo comparatista y estoy segura de que algún día se hará. Lichtenberg es un escritor alemán del periodo de la Ilustración. Da expresión a los mejores pensamientos de su revolucionario siglo de forma apasionada y aguda. No podemos decir que esa pasión haya envejecido mal ni que su humor peque ahora de ingenuidad y, si lo hace, solo es en un minúsculo porcentaje. Y esto no se debe solo a que muchas de sus percepciones y sentencias sigan siendo actuales, sino también a que Lichtenberg fue capaz de ir más allá del siglo XVIII con su peculiar imaginación. El suyo no era un racionalismo cándido, sino que manifestaba tendencia a constructos absurdos y completamente disparatados. A ojos de nuestro gusto contemporáneo, algunos de los comentarios son consumados poemas en prosa, diminutos relámpagos de humor lírico; un lirismo que, por otra parte, se valoraba poco y era una rareza en aquella época. Por ese motivo, solo unos pocos artistas y pensadores de su tiempo apreciaron el trabajo de Lichtenberg. Tengo la esperanza de que cuando el traductor y la editorial se planteen la reedición de estos aforismos, esta aparezca en una edición ampliada en al menos media hora más de lectura. así pueda encontrar en ese pequeño tomo la célebre Horca con pararrayos de Lichtenberg o aquel sorprendente Cuchillo sin punta y falto de mango, y puede incluso que hasta ese tratado bufo sobre las sesenta y dos maneras de apoyar la cabeza sobre las manos. No en vano el propio André Bretón incluyó a Lichtenberg entre los precursores del surrealismo y los clásicos del humor negro.

Selección, traducción del alemán y prólogo de Marian
Dobrosielski. Varsovia: PIW, 1970.

LECTURAS NO OBLIGATORIAS, Wislawa Szymborska

0


WISLAWA SZYMBORSKA, Lecturas no obligatorias, Alfabia, Barcelona, 2009, 256 páginas.


**********
Manuel Bellmunt Serrano en La prosa de Szymborska: entre el humanismo y la ironía (pp. 11-19), señala que estas columnas "no son reseñas literarias, sino comentarios a obras que no acaparan la atención del crítico". Como en toda la obra de Szymborska, flota sobre estas páginas, aparentemente circunstanciales, su humanismo anti-antropocentrista.
**********

PROFESORES DESPISTADOS

   Las anécdotas sobre los grandes hombres son una lectura reconfortante. De acuerdo, pensará el lector, cierto es que no he descubierto el cloroformo, pero al menos no era el peor estudiante de la escuela como Liebig. Naturalmente no fui el primero en hallar la arsfenamina, pero al menos no soy tan despistado como Ehrlich, quien se escribía cartas a sí mismo. En cuestión de elementos, está claro que Mendeléyev me supera, pero seguro que soy mucho más aseado y presentable que él por lo que al pelo respecta. ¿Y he olvidado alguna vez presentarme en mi propia boda como Pasteur? ¿Acaso he cerrado alguna vez el azucarero con llave como Laplace para que no lo utilizara mi mujer? La verdad es que, comparados con ellos, todos nos sentimos un poco más sensatos, mejor educados e, incluso, más magnánimos por lo que respecta al día a día. Además, la perspectiva del tiempo nos ha permitido saber qué científico tenía razón y cuál estaba vergonzosamente equivocado. ¡Qué inofensivo nos parece hoy un tal Pettenhoffer! Fue un médico que combatió de un modo vehemente los estudios sobre la acción patógena de las bacterias. Cuando Koch descubrió la bacteria Vibrio cholerae, Pettenhoffer se bebió una probeta entera llena de esos desagradables gérmenes durante una demostración pública tratando de demostrar que los bacteriólogos, con Koch a la cabeza, eran unos mitómanos peligrosos. La singular grandeza de esta anécdota radica en el hecho de que no le pasó nada a Pettenhoffer. Conservó su salud y hasta el último de sus días pregonó burlonamente que tenía razón. Por qué no enfermó continúa siendo un misterio para la medicina. Pero no para la psicología. A veces aparecen personas con una resistencia excepcionalmente vigorosa a los hechos evidentes. ¡Qué agradable y honroso es no ser como Pettenhoffer!


Los científicos y sus anécdotas, Waclaw Golebowicz, Varsovia: "Viedza Powszechna", 2º edición 1968.