Mostrando entradas con la etiqueta ILDIKO NASSR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ILDIKO NASSR. Mostrar todas las entradas

LOS HERMANOS MAYORES, Ildiko Nassr

0


ILDIKO NASSR, Los hermanos mayores, Maten al Mensajero, Buenos Aires, 2017, 72 páginas.

**********
MI PADRE

   Uno de los hombres que fue mi padre luchó en la guerra. Como las atrocidades que había visto eran incontables, decidió escapar. Una joven viuda le dio refugio en su casa y en su cuerpo. 
   Un buen día, se cansó y viajó como polizón en un barco que lo trajo a América. Allí, fue peón; luego, aprendiz de técnico reparador de máquinas de escribir. Después, fundó su propia empresa. Tuvo hijos. Murió. Resucitó. Puso un negocio. Tuvo otros hijos. Nietos. 
   Mi padre fue soldado, granjero, amante, polizón, peón, aprendiz, empresario, desempleado, esposo, viudo, padre, abuelo, contador de anécdotas... Y siguió siendo otros hombres alternadamente, hasta que perdió la memoria y fue todos a la vez. 

NI EN TUS PEORES PESADILLAS, Ildiko Nassr

0


ILDIKO NASSR, Ni en tus peores pesadillas, Macedonia, Morón, 2016, 116 páginas.

**********
OTRO MUNDO

   Ellos construyeron un mundo postapocalíptico. Pero lo hicieron tomando como modelo este mundo, y regresaron los males preapocalípticos.

PLACERES COTIDIANOS, Ildiko Nassr

0


ILDIKO NASSR, Placeres cotidianos, Editorial Perro Pila, San Salvador de Jujuy, 2007.

**********
EL LLANTO

   Mi mamá lloraba a la orilla de la cama mientras yo tenía que conjurar el sueño y dormir. No sabía, entonces, las palabras de consuelo y ella dejaba que las lágrimas le cayeran por la cara y le mojaran las piernas.
   Ella permanecía mansa ante lo salvaje del llanto. Y yo oscilaba entre la vigilia y la pena.
   Así crecimos.

ANIMALES FEROCES, Ildiko Nassr

0


ILDIKO NASSR, Animales feroces, Macedonia, Morón, 2011, 88 páginas.

**********
MIEDO

   Apenas se metió en la boca del lobo, sintió un olor nauseabundo. No veía nada, por suerte. El lobo seguía durmiendo. La boca no era lo suficientemente amplia para meter su cuerpo completo, pero hizo su mejor esfuerzo y lo logró. Ganó la apuesta.