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CÓMO ESCRIBIR UN MICRORRELATO, Ana Mª Shua

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ANA MARÍA SHUA, Cómo escribir un microrrelato, Alba, Barcelona, 2017, 152 páginas.

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Dice Shua en Introducción: técnica y misterio (pp. 9-12): «Lo que la gente llama creación es simplemente el ejercicio de un arte combinatorio. No se inventa nada, lo que hacemos es combinar de forma diferente trozos que tomamos de la realidad».
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Introducción: técnica y misterio   [9]
Presentación y autobiografía  [13]
¿Qué es un microrrelato?  [15]
Qué leer   [29]
¿Qué se puede contar en un texto tan breve?   [35]
El golpe del sentido   [37]
Origen del microrrelato: del cuento popular al texto de autor   [41]
El relato de autor y la precisión del lenguaje   [45]
La función del título   [47]
Los límites del microrrelato   [53]
La brevedad en Europa: antecedentes del microrrelato    [59]
El descubrimiento de la crítica: su importancia   [61]
El microrrelato de autor en español   [67]
Cómo utilizar los conocimientos del lector  [71]
Micorrrelato y literatura fantástica  [83]
El realismo y otras posibilidades  [89]
Cruce de géneros  [91]
Juego con formatos extraliterarios   [97]
Los errores más comunes y cómo evitarlos   [105]
Cómo y sobre qué  [127]
Cómo corregir un microrrelato   [133]
Once consejos para autores de microrrelatos   [137]
Otros ejercicios    [143]
All that jazz   [149]

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PATERNIDAD

   Todo hombre quiere volver a parir a sus padres.
   Del intento fallido nacen hijos.

LA GUERRA, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, La guerra, Páginas de Espuma, Madrid, 2019, 168 páginas.

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Nueva entrega de microrrelatos de la gran maestra actual del género en castellano.
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EN LA GUERRA Y EN EL AMOR

   En la guerra y en el amor, todo vale. Vale embaucar y mentir: el arte de la guerra es el arte del engaño, dice Sun Tzu. Vale atacar y destruir, porque quien no nos ama como amamos se transforma en enemigo. Todo vale menos arrastrarse, menos rogar, menos pedir perdón, menos entregarse, rendirse, acobardarse, todo vale, nada vale, en la guerra y en el amor, salvo matar. Porque la finalidad de la guerra no es la muerte, sino la derrota del enemigo y la finalidad del amor no es matar, sino apoderarse de su territorio. Y sin embargo...

TODOS LOS UNIVERSOS POSIBLES, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Todos los universos posibles: microrrelatos reunidos, Emecé, Buenos Aires, 2017, 1000 páginas.

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   Mi papá no está contento conmigo. Me mira más triste que enojado porque sabe que le oculto un secreto. Estás muerto, quisiera decirle. Pero tengo miedo de que no venga más.

EL VALIENTE Y LA BELLA, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, El valiente y la bella, Planeta, Buenos Aires, 2012, 152 páginas.
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SOBRE EL PRÍNCIPE FIRÚS Y LA PRINCESA DE BENGALA

   Este es un antiguo cuento persa, de la época en que volar sólo era posible por arte de magia. Y sin embargo, en el cuento aparece un caballo volador que no tiene nada de mágico, es una invención humana, un aparato comparable a un avión. Los viajeros, los mercaderes y los soldados, llevaban y traían cuentos por el mundo conocido. En todos los países de Europa, en la China, en la India, en Arabia se contaba de distintas maneras el cuento del caballo volador. En todas las versiones que yo leí, el caballo es de madera o de metal. La princesa es siempre bellísima y está encerrada. Su lujosa prisión suele ser un aposento que flota en aire por arte de magia y otras veces una torre muy alta o un palacio más lejano de lo que es posible imaginar. Un príncipe es el Héroe: monta en el caballo volador y se gana el amor de la princesa. En algunas versiones el caballo despliega sus alas. En otras, vuela llenando la tripa de aire. O como en este caso, simplemente vuela, sin que se explique cómo lo hace. Curiosamente, el inventor de semejante prodigio es un sabio feo, insignificante, en ocasiones malvado, que entregaría con gusto la facultad de inventar caballos voladores a cambio de ser hermoso y valiente, a cambio de ser el príncipe, a cambio de lograr el imposible amor de la princesa.
   Siempre pensé que eso mismo debía pasarle al autor del cuento.

MINIFICCIONES. ANTOLOGÍA PERSONAL, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Minificciones. Antología personal, Ficticia, México D.F., 2016, 128 páginas.

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Esta antología, que se compone de textos escogidos por la propia autora de sus cinco libros de microficción publicados hasta el momento, fue reconocida con el primer Premio Iberoamericano de Minificción "Juan José Arreola".
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   Mi  papá  no  está  contento  conmigo.  Me  mira  más  triste  que  enojado  porque  sabe  que  le  oculto  un  secreto.  Estás  muerto, quisiera decirle. Pero tengo miedo de que no venga más. 

ESTE PÍCARO MUNDO, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Este pícaro mundo, Anaya, Madrid. 2007, 112 páginas.

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Ana María Shua reescribe estos cuentos populares protagonizados por personajes de probada inteligencia al servicio de la astucia y la burla. Las ilustraciones son de Noemí Villamuza.
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EL HOMBRE QUE FUE MOISÉS

   En cierto país de la Europa medieval, un mal consejero logró convencer al rey de que los judíos, con sus malas artes de brujería, habían logrado conservar entre ellos a Moi­sés, el hacedor de milagros que los sacó de Egipto.
   El rey concedió a los judíos tres días para que Moisés se presentara ante él o todos mo­rirían.
   Al tercer día, cuando toda la comunidad es­taba lamentándose en la sinagoga, uno de los judíos propuso:
   —Voy a disfrazarme de Moisés. Si no me cree, el rey me mandará matar. Pero ¿qué pier­do por intentarlo? Si no aparece Moisés, nos matará de todos modos.
   Dicho y hecho, el hombre se puso una túni­ca anticuada, tomó un bastón y se presentó ante el rey.
   —Soy Moisés, el que condujo a los judíos a la Tierra Prometida —dijo, tan sonoramente como pudo.
   El consejero trataba de disimular la risa.
   —Si es Moisés, que lo pruebe ahora mismo con un milagro —le susurró al rey, que inme­diatamente dio la orden.
   —¿Un milagro? Nada más sencillo —con­testó el supuesto Moisés—. Traigan una olla de aceite hirviendo. Arrojaré allí al consejero, y no solo lo sacaré vivo, sino veinte años más joven.
   El consejero se puso pálido.
   —Su Majestad —dijo, temblando—. La prueba no es necesaria: ¡no hay duda de que este hombre es verdaderamente Moisés!

Cuento judío

REVÓLVER Y OTRAS HISTORIAS DEL LADO SUAVE, Alejandro Bentivoglio

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ALEJANDRO BENTIVOGLIO, Revólver y otras historias del lado suave, Letras del Sur, Buenos Aires, 2007, 84 páginas.

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Avalados por la elogiosa introducción de Ana María Shua, las páginas que le siguen servirán para confirmar que "los textos de Bentivoglio son perfectos. Su prosa se desliza suave, tranquila, para distraer al lector de los filos ocultos. No hay ni uno sólo de estos cuentos de los cuales se pueda salir indemne".

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LOS AMANTES

   Él quiso creer que ella era un ángel porque de vez en cuando bebía el vino amargo de sus pechos. Pero no había nada divino en la forma en la que ella se recostaba en la cama y se dejaba amar laxa, como un bote deslizándose en la corriente.
   Cada vez que se besaban se sentían solos, como si alguien los observara a través de un vidrio, como esas cabinas de nudistas de peep show. Se tocaban con violencia indiferente. Se separaban en medio de la noche y se juntaban más tarde, en días sin fecha, en hoteles sin ubicación geográfica precisa. Eran habitantes de una ciudad propia, sin mapas. Cuando ella despertó, se dio cuenta que no había nadie en el cuarto. Cuando él despertó, también.

BOTÁNICA DEL CAOS, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Botánica del caos, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2004, 159 páginas.
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ABUELA NO NOS CREE

   —¿Por qué me sacaron de mi casa?—pregunta mi abuela, los ojos extraviados.
  —Ésta es tu casa, ¿ves?. El empapelado con flores de lis, ¿ves?. La colcha con la quemadura de cigarrillo, ¿ves?. La cocina verde, con la puerta de la alacena verde, ¿ves?
   La abuela no ve y llora con desconsuelo.
   —Me trajeron aquí para robarme mi casa.
   Pero no fuimos nosotros, quisiera decirle... El tiempo ladrón te trajo aquí, y se quedó con todo.

LA SUEÑERA, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, La sueñera, Minotauro, Buenos Aires, 1984, 109 páginas.

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   Entre todas las formas de suicidio: retroceder en el tiempo hasta el momento de su propia concepción, impedirla.

HISTORIAS VERDADERAS, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Historias verdaderas, Sudamericana, Buenos Aires, 2004, 192 páginas.
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EL DÍA EN QUE PERDIMOS A TÍO PAUL

   Hasta hace unos años, los domingos a la mañana, la abuela Pepa caminaba veinte cuadras alrededor de la plaza acompañada por tío Paul. A él le encantaba salir, era el primero en proponer el paseo y daba gusto verlos andar juntos. Pero en los últimos años tío Paul está viejito y ya no tiene tanta resistencia, ni puede acompañar el paso enérgico de la abuela. Anda decaído, renguea un poco, respira con dificultad, le cuesta subir escalones. Si nunca fue de mucho apetito, ahora come cada vez menos: su porción es realmente minúscula. Cuando sale con el abuelo Salo, apenas alcanza a dar una vuelta manzana. Todos lo queremos, especialmente mis hijas: se alegra tanto de verlas, es macanudo, es cariñoso, es su tío Paul.
   Un domingo al mediodía suena el teléfono en casa. Es mi madre, y en su voz vibra una nota de angustia.
   —Vení enseguida. Estamos muy preocupados. Se perdió Paul —dice, casi llorando.
   —¡Tío Paul! —gritó afligida.
   Un rato después estoy en su casa, compartiendo el malestar de la familia.
   —Salimos juntos —dice el abuelo—. Me paré en un kiosco y cuando me di vuelta ya no estaba —hay un matiz de culpabilidad en su tono y la mirada de la abuela no contribuye a que se sienta mejor. Tío Paul está frágil, debió haberlo cuidado mejor.
   —Escaneé una foto y ya hice los cartelitos en la computadora. Los puse por todo el barrio.
   Ofrezco recompensa para el que lo encuentre. Puse el número de mi celular y no de casa por las dudas, si lo secuestraron no quiero que sepan mi dirección —dice mi mamá, que es una abuela bastante tecno.
   —¿No vas a hacer la denuncia?
   —Todavía no.
   —La semana pasada —le digo— me dieron por la calle una tarjetita de un detective de perros.
   —¿Un qué? —dice asombrada la abuela.
  —Un detective de perros. Encuentra perros perdidos. Cobra un fee por día y te garantiza cierto número de avisos en los medios y en la web, además de la búsqueda personal.
   Pero en ese momento escuchamos un alegre ladrido detrás de la puerta. Una vecina encontró a Paul acurrucado en el umbral de la casa de al lado: tío Paul, como lo llaman mis hijas, un poco celosas del trato preferencial que le da la abuela a su mimado Yorkshire Terrier.

FENÓMENOS DE CIRCO, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Fenómenos de circo, Páginas de Espuma, Madrid, 2011, 192 páginas.

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Tras reunir su minificción completa en Cazadores de letras, en esta obra los relatos de Shua relucen bajo la carpa y los focos del circo, un lugar que constituye, en sus propias palabras, "un microcosmos del mundo y una metáfora de la vida humana: (...) todos somos espectadores y todos actuamos al mismo tiempo".

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QUIZÁS

   Si los elefantes duelen y la carpa tiene un sabor amargo, si las serpientes empapan de sudor frío los trapecios y los tigres te devoran la memoria, si se oyen los gritos del mago pidiendo socorro pero nadie lo ve, si el domador azota a la ecuyere y no hay payasos, sobre todo si no hay payasos, es aconsejable retirarse despacio, sin que nadie lo note, quizás no sea un circo, a veces es mejor no preguntar.

CAZADORES DE LETRAS, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Cazadores de letras, Páginas de espuma, Madrid, 2009, 896 páginas.

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Subtitulado Minificción reunida, contiene La sueñera, Casa de geishas, Botánica del caos, Temporada de fantasmas y algunos inéditos, entre los que están un conjunto de relatos de Fenómenos de circo.  
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CARICIA FEROZ
       
   Las hembras de los mamíferos se comen a sus crías cuando son débiles o extrañas. Se trata de una conducta instintiva. Empleando los mismos movimientos de absorción que adoptan para tragar las membranas fetales después del alumbramiento, lamen primero al cachorro con intensidad, con premura, y después empiezan a devorarlo alrededor del ombligo.
   El etólogo Konrad Lorenz intentó que su perra adoptara a un cachorro de dingo australiano. Cuando percibió el olor salvaje del cachorro, la perra comenzó a lamerle el pelo con largos y absorventes lengüetazos. Después, lo golpeó suavemente con el hocico hasta tenderlo de espaldas y comenzó a pasarle la lengua justo por el ombligo y a mordisquearle con los incisivos la piel del vientre. El pequeño dingo se puso a temblar y lloriquear. La perra se detuvo confundida: los gritos del animalito habían despertado su instinto materno. Así nos lame la vida en los momentos que suponemos felices, cuando nos entregamos, por falta de instinto, a la caricia feroz, en lugar de gritar como el pequeño dingo.

CASA DE GEISHAS, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Casa de geishas, Thule, Barcelona, 2007, 232 páginas.

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MIRONES

   A los mirones se les hace creer que miran sin ser vistos. Se les dice que la pared transparente junto a la que se ubican simula ser, del otro lado, un espejo. En realidad, sólo un vidrio corriente los separa de los felices exhibicionistas. En estas combinaciones se destaca la madama, hábil en reducir costos.

TEMPORADA DE FANTASMAS, Ana María Shua

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ANA MARÍA SHUA, Temporada de fantasmas, Páginas de Espuma, Madrid, 2004, 135 páginas.

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Temporada de fantasmas contiene cien microrrelatos, veintidós de los cuales ya habían sido publicados en Botánica del caos, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2000.

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ACTUAR LA MUERTE

   Un hombre se tiró por el balcón delante de un grupo de amigos. Uno de ellos alcanzó a sujetarlo de una mano. Haciendo un esfuerzo descomunal, el suicida se izó lo suficiente como para morder la mano que lo sos­tenía y deslizarse definitivamente hacia el vacío. Esto no es un cuento. Este hombre, que era actor, tuvo el valor de luchar por su propia muerte, pero no el de matarse sin espectadores.