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DE ESTE LADO DEL MUNDO, Nélida Cañas

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NÉLIDA CAÑASDe este lado del mundo, Víctor Manuel Hanne Editor, Salta, 1996.
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EFÍMERA

   Alguien me está llamando, trémula, detrás de la ventana. Alguien me está llamando, pero no habla. Hace señas furtivas.
   Hago como que no la veo, pero sólo ella existe para mí.
   La ventana es alta y la hiedra ha cubierto las paredes. El silencio la cubre. La ausencia la cubre.
   Es apenas una niña, una criatura efímera entre restos de pesadillas y abandono.
   Tremola mi corazón. Soy la ventana y el muro, y las señas furtivas que no entiendo.

COMO SI NADA, Nélida Cañas

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NÉLIDA CAÑAS, Como si nada, Macedonia, Morón, 2018, 132 páginas.

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EN LA FOTOGRAFÍA

Mi padre, con los brazos abiertos, cabalga de pie sobre el lomo de su caballo. Tiene apenas veinte años. Sonríe. Es feliz. Debe haber sentido la plenitud de un pájaro ingrávido. Su vuelo quieto. Su libertad. Luego vino la vida y sus vaivenes. Se borró su sonrisa y los ojos fueron para siempre tristes. De un mirar lejano, desolado. 

BREVE CIELO, Nélida Cañas

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NÉLIDA CAÑAS, Breve cielo, Universidad Nacional de Tucumán, San Miguel de Tucumán, 2010.

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EL LECTOR

   La carta había llegado en medio de la noche. Llovía. Cuando comenzó a leer las letras aguadas desaparecieron delante de sus ojos como riachos tristes: Leer era una tarea imposible. No obstante persistía. Levantaba la lámpara a la altura de los ojos y seguía el trayecto de las letras por aquel riacho tratando de alcanzar sentido. La tarea era ardua. Una sílaba y luego otra hasta lograr una palabra. Una sola palabra en el espacio infinito de la frase. A veces sentía que no podía seguir: sus ojos estaban demasiado cansados o algo en él se apagaba. Sin embargo no podía rendirse. Levantó la lámpara otra vez y siguió el trayecto de una aguada, que lo dejó en una orilla improbable. Llena de insólitas bifurcaciones. Tampoco pudo esta vez dar con la frase completa. Cerró los ojos y se dejó estar en silencio. Después mejoró la luz de la lámpara, acomodó la manta sobre sus hombros y retomó la lectura por la primera letra. Una letra pequeña, casi inasible, arrastrada por una aguada gris que se volvía casi blanca. Metódica Julia amaba dibujar su casa cuarto por cuarto. Cada cuarto con su ventana al jardín y su puerta al otro cuarto. Terminada la tarea cerraba todos y descansaba. Aquel día olvidó para siempre dónde había guardado la llave.

INTERSTICIOS, Nélida Cañas

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NÉLIDA CAÑAS, Intersticios, Apóstrofe, San Salvador de Jujuy, 2014.

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DILUVIO

   Los ladrones desmantelaron la casa. Se llevaron todo. Pero no pudieron con el arca de árboles y flores salvados del diluvio, que todavía cae.