Mostrando entradas con la etiqueta EKARÉ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EKARÉ. Mostrar todas las entradas

¡PATÉNTALO!, Matgorzata Mycielska

0



MATGORZATA MYCIELSKA, ¡Paténtalo!, Ekaré, Caracas, 2016, 124 páginas.

**********
El libro de los inventos inútiles y disparatados de la historia. Ese es el subtítulo de este entretenido paseo por el fecundo ingenio humano que ilustran Aleksandra Mizielinska y Daniel Mizielinski.
**********
DRAGÓN TRIPULADO [1647]

   Hace muchísimo tiempo, en una mañana helada de febrero, sobre el palacio real de Varsovia, apareció un dragón. No, no se trata de un cuento. El dragón era real, solo que... mecánico. Tenía 1,5 metros de largo (quizá poco para un dragón) y una propulsión que se generaba a través de ruedas, palancas y muelles.
   Fue construido por Titus Livius Boratini, arquitecto italiano e inventor afincado en Polonia. El dragón era un prototipo de una máquina voladora más grande y más compleja, sobre la cual Boratini estaba trabajando. El vuelo de prueba fue organizado para el rey polaco Wladyslawa IV Waza con el fin de entusiasmarlo y conseguir del tesoro real la cantidad (¡nada desdeñable!) de 500 ducados para llevarla a cabo. En la exhibición se usó un mecanismo de propulsión provisional y con un gato como único pasajero, y fue exitosa. Sin embargo, durante el segundo vuelo algo salió mal y el dragón cayó desde gran altura. Pero el constructor no se desanimó y siguió trabajando en su invento. La versión final nunca pudo materializarse. De todas maneras, de haberse construido, no hubiera podido despegar con el peso de tres personas, como planificó Boratini. 



EL LIBRO DE ORO LAS FÁBULAS, Verónica Uribe

0


VERÓNICA URIBE, El libro de oro de las fábulas, Ekaré, Caracas, 2004, 126 páginas.

**********
En Acerca de Esopo y las fábulas (pp. 121-126) Verónica Uribe traza el origen y evolución de estas narraciones de las ofrece su versión. Constanza Bravo ilustra con sutileza y elegancia.
**********


EL HOMBRE, SU HIJO Y EL BURRO

   Iba un hombre de viaje con su hijo y su burro. El niño iba montado en el burro y el padre caminaba a su lado.
   Pasaron por un pueblo. La gente miraba y decía:
   —Pero ¿han visto? El hijo, que es joven y fuerte va montado en el burro y su padre, ya viejo, debe caminar.
   Al escuchar esto el hombre, bajó a su hijo, se montó él en el burro y siguieron camino. Pasaron por otro pueblo. La gente los miraba y decía:
   —¡No puede ser! El hombre va montado en el burro como si fuera un rey y deja que su hijo pequeño corra y se canse a su lado.
   Al escuchar esto, el hombre se bajó del burro y siguieron caminando ambos a pie y llevando al burro de las riendas.
   Pasaron por otro pueblo. La gente los miraba y decía:
   —¡Qué necios! Tienen un burro y van a pie.
   Al escuchar esto, el hombre se montó en el burro junto con su hijo.
   Pasaron por otro pueblo. La gente los miraba y decía con indignación:
   —¡Qué abuso! ¡Pobre animal que debe cargar con el peso de dos personas!
   Al escuchar esto, el hombre desmontó del burro y bajó también a su hijo. Buscaron unas cuerdas y una gruesa van. Amarraron las patas del burro, lo colgaron de la vara y siguieron caminando cargando con el burro.
   Pasaron por otro pueblo y la gente se reía:
   —¿Han visto? ¡Qué locura! Un hombre y un niño cargando a un burro.
   Entonces, el hombre, muy fastidiado, bajó el burro al suelo, le desató las patas y montó a su hijo.
   —Así salí de mi casa y así sigo viaje.