MARTÍN GARDELLA (selección y prólogo), Brevedades. Antología argentina de cuento re-breve, Manoescrita, Buenos Aires, 2014.
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Martín Gardella es el responsable de la selección de estos 120 textos, firmados por 30 microrrelatistas argentinos: Eduardo Berti, Gabriel Bevilaqua, Raúl Brasca, Mónica Cazón, Sandro Centurión, Antonio Cruz, Julio Estefan, Carolina Fernández, Martín Gardella, Sergio Gaut vel Hartman, Eduardo Gotthelf, Leandro Hidalgo, Diego Kochmann, David Lagmanovich, Rocco Laguzzi, Mario Lillo, María Rosa Lojo, Eugenio Mandrini, Juan Manuel Montes, Ana María Mopty, Ildiko Nassr, Laura Nicastro, Juan José Panno, Roberto Perinelli, Juan Romagnoli, Ana María Shua, Franco Vaccarini, Luisa Valenzuela, Orlando Van Bredam y Fabian Vique.
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EXTRAVÍOS DEL RESPETABLE
Tras el sapo aullador que interpretaba "la donna é mobile", aparecieron un antílope tricorne al galope de sus seis patas, el último dragón liliputiense de las islas Fiyi arrojando a diestra y siniestra fogonazos de arcoíris y un querubín de pomposas alas negras que, entre cabriolas y risotadas, se esfumó en una nube con aroma a pachulí. La silbatina y los improperios no se hicieron esperar, y el artista, ante el temor de que las cosas pasaran a mayores, debió ser escoltado hasta las afueras de la ciudad.
Si hay algo insoportable para ciertos públicos es que un mago no saque, como Dios manda, un conejo de la galera.
Gabriel Bevilaqua
MARTÍN GARDELLA, Los chicos crecen,
Macedonia Ediciones, Morón, 2015.
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MÉTODO
—¡Duérmete ya, hijo! ¡O vendrá el Niño! —amenazaba la mamá del Cuco.
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LAS PRINCESAS REBELDES
Aburridas de vivir la misma historia repetidamente, las princesas de los cuentos decidieron rebelarse y, sin pedirle autorización a los autores, convinieron intercambiar sus roles en el momento preciso en que sonaran las doce campanadas del palacio real.
La experiencia fue un rotundo fracaso. La hermosa Blancanieves murió ahogada en el intento de entonar su canción maravillosa debajo del agua, la dulce Sirenita quedó condenada a ser una triste fregona por no lograr encajar sus enormes aletas en el diminuto zapato de cristal y la pobre Cenicienta pasó sus últimas noches llorando desconsoladamente sobre el pequeño camastro donde debió atender sin descanso a los siete briosos enanos del bosque.
Sólo la afortunada Aurora logró conservar el final feliz de su cuento. El pinchazo contra un viejo huso envenenado la internó en un largo y profundo sueño justo antes de la hora señalada para el intercambio.
MARTÍN GARDELLA,
Instantáneas,
Andrómeda, Buenos Aires, 2010, 128 páginas.
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En el prólogo a estos
158 microrrelatos en un instante Sergio Gaut vel Hartman cita a Ester Andradi para caracterizar el género: "Cada microcuento encierra una novela, un conjunto de novelas, un montón de historias". Con los relatos de Martín Gardella, ambos aciertan.
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EL ZOOLÓGICO
Observaba a su hombre con sus penetrantes ojos de gata, dejándose envolver por palabras dulces, que llenaban su estómago de pequeñas mariposas. Luego, con la confesión de las mutuas fantasías, su cabeza femenina se inundó de pícaros ratones. En la cama, se sintió tan libre como un animal al que le acaban de abrir la jaula. Por unos instantes, sus extremidades se convirtieron en los largos tentáculos de un fornido calamar, que envolvían al hombre para devorarlo. Aulló como una loba, lo rasguño como una perrita juguetona, voló como un colibrí y terminó acurrucándose en el pecho de su compañero, como un indefenso polluelo. A la mañana siguiente, con la puntualidad de un gallo cantor, abandonó la cama revuelta, imitando el silencioso andar de una serpiente.
—Te amo –dijo el hombre, mientras la observaba vestirse con la agilidad de una gacela.
—¡Shhh! –respondió ella, como una lechuza, y le arrojó, desde la puerta, un beso de delfín.