Mostrando entradas con la etiqueta A BUEN PASO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A BUEN PASO. Mostrar todas las entradas

ABECEDARIO DEL CUERPO IMAGINADO, Mar Benegas

0



MAR BENEGAS, Abecedario del cuerpo imaginado, A Buen Paso, Barcelona, 2013, 38 páginas.

**********
Son varios los motivos por los cuales cabe decir que A buen Paso edita de nuevo una joya: Mar Benegas escribe un haiku para cada una de las letras del abecedario. Guridi compone, en acertadas palabras de la autora, "unos haigas de una gran fuerza expresiva, que ofrecen una forma de lectura, visual, de los haikus". Como colofón del libro, una invitación a la escritura en Escribir haikus (magnífico microensayo divulgativo sobre el género, apto también para lectores jóvenes) y una Breve antología de haikus escritos por menores de once años. Los editores optan, coherentemente, por una bella encuadernación japonesa.
**********

O

Solo dos ojos
y cabe todo el cielo.
¿Cómo es posible?


BOMBÁSTICA NATURALIS, Bombastus Dulcimer

0



BOMBASTUS DULCIMER, Bombastica naturalis, A Buen Paso, Barcelona, 48 páginas.

**********
Abre el editor de este bello tratado de botánica, Iban Barrenetxea, con el Prólogo de la primera edición de Bombástica Naturalis, por el eminente Doctor, Botánico y Filósofo Natural, BOMBASTUS DULCIMER. En él, dejó dicho Dulcimer en 1810: "...querido lector, planto ante tu mirada algunas de las especies de mi creación. Y las planto con el humilde propósito de que este libro se convierta en una semilla de la que broten los futuros del futuro".
**********


GOSSYPIUM CALCEATUS [Algodonero calcetinero] Recientes investigaciones evidencian que los calcetines que brotan de este algodonero son tejidos por una pequeña oruga tejedora que habita en sus hojas; probablemente una rara variedad de la oruga Bombyx textrix minima (Bestiarium impossibile, Doctor Octavius Gamelan, 1776, p 159).
***
HELIANTUS CALIDARIUM [Girasol placa solar] Flor que posee la cualidad de captar la luz solar. Durante la noche libera por techos y paredes de la casa el calor acumulado, caldeando todas y cada una de las habitaciones.
***
ILEX CANCELLI [Acebo verja] Los bordes espinosos de sus hojas mantienen alejados a los intrusos. Resulta llamativo que en épocas navideñas esa planta cause el efecto contrario.


FÁBULAS MORALES, Grassa Toro y Meritxell Duran

0



CARLOS GRASSA TORO & MERITXELL DURÁN, Fábulas morales de una vez para siempre, A Buen Paso, Mataró, 2010, 96 páginas.

**********
FÁBULA DEL TIGRE QUE PASÓ DE LARGO

   Discutían un tigre y un jaguar acerca de quién era el más rápido de los dos y las palabras no les ayudaban a ponerse de acuerdo, pues no se mide la velocidad con adjetivos.
   —Será necesario que dirimamos nuestra controversia en una carrera—propuso el jaguar.
   —Estoy de acuerdo, corramos hasta donde pastan las gacelas —concretó el tigre—. Quien llegue primero, recibirá honores como animal más veloz de la estepa y se llenará el estómago con cuanta comida encuentre, bien merecido lo tendrá.
   Salieron a la de tres con calcado ímpetu, cabeza por cabeza, tan igualados que animal situado en la orilla del camino no distinguiera a su paso uno o dos cuerpos. Y así fue durante algunos kilómetros hasta que el jaguar empezó a reducir la velocidad para, al poco, frenar en seco.
   No se le habían acabado las fuerzas, tampoco una espina había atravesado su pie, ni siquiera la conciencia le había dictado en contra de la soberbia actitud; simplemente, acababa de ver una manada de gacelas y no había querido dejar pasar la ocasión. El jaguar comió abundantemente.
   Mientras tanto, el tigre siguió corriendo y era tanta la velocidad alcanzada que, por más que mirara a lado y lado, el paisaje se le presentaba como confusión de líneas y manchas, sin promesa ni distingo.
   Varias veces volvió a detenerse el jaguar en su camino; otras tantas comió mientras imaginaba la dicha del tigre arribando en solitario al refugio de las gacelas. No se equivocaba: cuando después de haber dado buena cuenta de gacelas, tapires, chigüiros y roedores de toda casta y condición, llegó a donde el tigre se encontraba desde hacía rato, lo encontró radiante y ávido de reconocimiento.
   —Ya no hay duda, eres el más rápido —aduló el jaguar mientras se limpiaba los labios.
   —Nunca la ha habido. Te veo cansado —se regocijó el tigre.
   —Mi cansancio honra todavía más tu victoria —adornó el jaguar.
   —Quiero que toda la estepa conozca y loe mi triunfo. Anúncialo—ordenó el tigre.
   —Así lo haré —obedeció el jaguar—. No veo huesos.
   —Las gacelas habían partido antes de que yo llegara. Tengo hambre—se lamentó el tigre.
   —Regresemos—invitó el jaguar.
   Regresaron sin prisa. A cada paso, se sorprendía el tigre de que todo el camino estuviera regado de despojos de animales.
   —Alguien ha debido de darse un festín —anheló el tigre.
   —¿Y cómo piensas festejar el triunfo? —desvió la atención el jaguar.
   —Ayunando, amigo, ayunando, no puedo perder esta excelente forma —concluyó el tigre, mientras en la ancha estepa resonaba el escandaloso vacío de sus tripas.