**********
Verónica Aranda destaca, al final de su prólogo, que Agudelo es un autor "capaz de percibir en cada «temblor de flores» la sacralidad del mundo y plasmarlo en diecisiete sílabas".
**********
Cables de acero.
Amanecer y polvo,
Entre dos puertas.
**********
UNA VIDA NUEVA
Era una sensación placentera la que sentía allí dentro. Olía a amarillo aunque yo no veía nada, sólo una luz traslúcida y difuminada. En ocasiones algún ruido me balanceaba y todo se oscurecía mientras me llegaba un calor amable. No tenía la menor curiosidad por lo que pudiese ocurrir fuera y, sin embargo, un impulso irrefrenable me empujó a romper con toda mi vida anterior y con ella mi felicidad. Comencé a golpear con todas mis fuerzas aquello que me envolvía hasta que escuché cómo crujía y se resquebrajaba todo mi mundo. Sentí frío húmedo y azul en el momento de la eclosión.