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ARANDO EN LA MADERA, Antonio Fernández Molina

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, Arando en la madera, Litho Arte, Zaragoza, 1975, 118 páginas.
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EL DIARIO

   Cuando destaparon las botellas salimos fuera. No guardamos memoria de aquellos días. Pero durante mi vida interior llevé un diario que ha salido conmigo y aunque no recuerdo nada de entonces sé que aquella vida existía. Los rasgos de mi escritura son los mismos de ahora y sigo manteniendo ciertas costumbres.
   Nadie tiene fé en mi diario y lamentan que un joven de mi condición no aplique su talento a actividades más prácticas y que sobre todo no tenga cuidado en seleccionar las personas a quienes muestra sus escritos.

EN CEJUNTA Y GAMUD, Antonio Fernández Molina

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, En Cejunta y Gamud, Heliodoro, Santiago de Compostela, 1986, 64 páginas.


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En la Adenda (pp. 51-60) escribe Claudio Bastida a AFM: "Somos una generación sin futuro, Antonio; nadie escribirá tesis doctorales sobre nosotros, acompañando la letra con música de una flauta hecha con nuestras tibias y peronés".
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   En Cejunta, cuando un pobre está bajo de moral se le coloca una piedrecita en la boca y se le dan buenos consejos.
   El, después, a solas, ha de escupir la piedra y hacer propósito de que va a levantar su moral.
   En algunos casos se obtienen buenos resultados, pero es mejor prometerle entonces que algún día se casará con la hija del rey y que todo irá sobre ruedas. A los pobres les entra la euforia, empiezan a vestir con elegancia y rinden mucho más en el trabajo. Algunos, efectivamente, prosperan.
   Antes, este método no fallaba nunca. Pero un día, uno de los pobres de moral caída, dijo:
   —¿Casarme con la hija del rey? Ese rey no existe y, aunque existiera, para mí no sería suficiente.
   Tal fue el estupor que causaron sus palabras que no se reaccionó a tiempo y el pobre se marchó de allí a paso normal y sin que nadie le pidiera cuentas de nada.
   Y bastó esta sola excepción para que el método, que dio tan buenos resuitados, se aplique ya con mucha desconfianza.


DENTRO DE UN EMBUDO, Antonio Fernández Molina

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, Dentro de un embudo, Lumen, Barcelona, 1973, 78 páginas.

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EL HUEVO CASCADO

   En la miseria, un huevo es cena frugal y sueño tranquilo. Lo cogí en mis manos y lo casqué para depositarlo en la sartén. 
   En lugar de la clara y la yema, salió un hombrecillo en todo semejante a mí. Cascaba un huevo sobre la sartén y salía otro personaje, aún más pequeño, que también se me parecía, con un huevo en la mano. 
   Y así indefinidamente…

EN CEJUNTA Y GAMUD, Antonio Fernández Molina

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, En Cejunta y Gamud, Media Vaca, Valencia, 2006,

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Media Vaca añade ocho microrrelatos a los 48 que componían la edición primera de Monte Ávila, Caracas, 1969. Los dibujos los aporta Alejandro Magallanes. 
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  En Gamud sienten gran interés por la enseñanza y al tema le dedican frecuentemente tratados, conferencias y coloquios.
   La disciplina en las aulas se basa en el castigo equitativo.
   Si hay un niño cojo y otro le insulta llamándoselo, al ofensor también se le deja cójo en la misma medida. Así no podrá ser injusto de nuevo con su compañero y su maldad queda castigada. Si un niño a un compañero tuerto le llama «tuerto", a él se le arranca un ojo.
   Pero no se piense que los niños de Gamud sean imbéciles y estén decididos a formar legión entre los cojos y los tuertos. Para insultar a un cojo le llaman «ojoc» y a un tuerto «otreut». Entonces sóló se puede amonestarles, y al ser castigo inocuo, la mayor parte de las veces se hace la vista gorda.
   Tampoco se les castiga severamente si le llaman a otro «lameculos», «lirón», «soplagaitas» y otros insultos por el estilo.
   La dificultad está cuando a uno que lo es, con ánimo de agraviarle, se le llama «hermoso», «inteligente» o «afortunado». Todavía no se ha llegado a determinar claramente qué sería oportuno hacer en esos casos y surgen situaciones curiosamente indecisas.



LA VIDA CAPRICHOSA, Antonio Fernández Molina

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, La vida caprichosa, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2003, 196 páginas.

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 En el Prólogo (pp. IX-XI)  a esta Antología de cuentos y relatos, J.N. Dargelos apunta la valía de Antonio Fernández Molina: él es el único autor español vivo incluido por  Edmundo Valadés en su seminal antología El libro de la imaginación.

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LAS MIRADAS

   Me levanté con una extraña propiedad en la vista. Al objeto que miraba le sacaba una viruta. En ese hueco crecía la yerba. Al guiñar el ojo la yerba quedaba segada y despedía un olor a quemado que despertaba extraños apetitos. A algunos les daba por morderse las uñas, otros querían hacer el amor con las paredes. Pero yo no podía ir con los ojos tapados.

LAS HUELLAS DEL EQUILIBRISTA, Antonio Fernández Molina

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA, Las huellas del equilibrista, Menoscuarto, Palencia, 2005, 227 páginas.
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En Pour délicatesse j'ai perdu ma vie (pp. 7-40), José Luis Calvo Carilla analiza pormenorizadamente la poética (proyección de todas las vanguardias) y la retórica de los relatos de Antonio Fernández Molina, experimentalista iconoclasta que contempla a Ramón Gómez de la Serna como el "fundador de la tradición española del microrrelato". La procedencia de los textos y una bibliografía preceden a la antología.

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EL TÚNEL DEL TIEMPO

Más que cualquier otro honor, aquel maduro escritor ambicionaba que le dedicaran una calle en el pueblo de su mujer, el gran amor de su vida. En aquel pueblo donde había pasado también la orfandad de su niñez con otros tristes correteaban muchos de sus más gozosos recuerdos.
Nadie en aquel lugar tenía la menor idea de la real importancia de su obra y sólo cuando, ya muy anciano la evidencia se impuso, le dedicaron una calle.
En aquel momento el escritor estaba lejos, invitado en el hogar de un amigo científico. Y este amigo consiguió crearle un túnel del tiempo individual y que sólo servía para una vez. Le invitó a que lo usara para trasladarse a la época deseada. Entró el escritor y, convertido en niño, recorría las calles de su infancia en el pueblo de su mujer y allí apedreaba la placa de la calle que le dedicarían pasado el tiempo.

AROMA DE GALLETAS, Antonio Fernández Molina & Isol

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ANTONIO FERNÁNDEZ MOLINA & ISOL, Aroma de Galletas, Media Vaca, Valencia, 1999, 124 páginas.

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Isol es el encargada de ilustrar los "Poemas y cuentos"  de este volúmen de la Editorial Media Vaca. A pesar de que dominan los poemas, hay espacio para unos cuantos microrrelatos, una semblanza de la ilustradora a cargo de Rafael Spregelburd (pp. 99-100) y una entrevista a AFM realizada por Antón Castro (pp 95-98).

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CÓMO AMAESTRAR, DISTRAER Y CONVENCER A UNA SARDINA

La idea de que las sardinas son irresponsables es falsa. Las sardinas son susceptibles de recibir una educación.
Cójase una sardina y colóquesela desnuda en una palangana, cuidando antes de poner sal en el agua. Después se la puede amaestrar con mucha paciencia. 
Váyanse anotando los progresos cada siete horas, no se cambie de educador ni se la deje abandonada durante más de setenta y cinco minutos. Cuando la sardina retrocede en sus progresos es muy difícil hacerla avanzar. 
Al mismo tiempo hay que evitar que la sardina se aburra, darle el clima apropiado y cuidar de que asista a espectáculos que la reconforten.
Convencer a una sardina se la convence con facilidad. Basta encontrar a la persona adecuada. Nace una cada ciento siete años. Usted pone un anuncio y espera la contestación.