TRUENO ROBADO, Alexis Gómez Rosa

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ALEXIS GÓMEZ ROSA, Trueno robado. Haikus y otras japonerías, Editora Gente, Santo Domingo, 2013.

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Tallado el ojo
en su delirio, una
muerte percibe.

GRAFITIS PARA NEANDERTALES, Jorge Riechmann

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JORGE RIECHMANN, Grafitis para neandertales, Eolas, León, 2019, 304 páginas.
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Los héroes
para hacer sus heroicidades
necesitan tiempo

—y a nosotros se nos acabó
(un tiempo trágico)

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Poder caminar. Poder ver y oír. Poder degustar. Ñor, a menudo, da gracias —oración a ningún dios— por el disfrute de esas capacidades básicas.
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Respeta a tu interlocutor: no le digas por sistema lo que está deseando oír.
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Si lo único que nos queda es hacer literatura, sostenía Ñor, mejor no hacer literatura.
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Quizá lo más importante que puede enseñarnos la poesía: cómo tratar con lo extraño sin volvernos caníbales.

MANUAL DE CRUCIFICCIONES, Daniel Bernal Suárez

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DANIEL BERNAL SUÁREZ, Manual de crucificciones, Idea, Santa Cruz de Tenerife, 2019, 172 páginas.

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MIEDO A LA LUZ

   Mis zapatos tienen miedo a la luz. Cada vez que abro el armario y busco en los cajones inferiores, ellos se arremolinan contra las esquinas, persiguiendo los resquicios de oscuridad. Debo introducir el brazo hasta el fondo, y escucho entonces sus diminutos gritos y protestas. Cuando alcanzo a coger algún par y lo extraigo, sus cuerpecitos tiemblan. De poco valen mis palabras de consuelo. Los estertores continúan hasta pasadas unas horas. Terminan por agotarse y es en ese momento en que puedo caminar tranquilo, sin las constricciones y mordiscos continuos a mis pies. Ya no sé qué hacer con ellos. Tendré que llamar a un psicólogo.

CAÍDA LIBRE, Miguel Ángel Gómez

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MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ, Caída libre, Libros al Albur, Sevilla, 2019, 48 páginas.

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001. Los recuerdos del náufrago hacen tanto ruido como un avión de transporte al despegar.
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007. Las caricias encienden las luces.
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010. Los aforismos memorables llueven desde todas las direcciones pero no es fácil levantar la cara como para captar las gotas.
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022. Mi interés por Dios es casi científico, como el de un detective.
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075. Cuando una mariposa vuela se traspapela el aire.
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106. Huye de aquel que lo único que sabe hacer es esperar sentado.
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119. Viajamos en las miradas. Es ciertamente extraño.
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130. No importa a dónde me lleves pero primeramente debes ver mi abismo.
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228. Guardar rencor es una hierba que puede crecer en cualquier parte.
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234. A veces la vida nos hace sonreír a pesar de las heridas en los labios.

SUEÑOS ENCAJONADOS, Daniel Álvarez

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DANIEL ÁLVAREZ, Sueños encajonados, Andalgalá, 2015.

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CUPIDO

   Cuando Cupido se enamoró de Psique se quedó ciego, sin perder su capacidad de filosofar, pero al separarse se encerró en su propia habitación y escribió: "...El destino solamente dará las respuestas, mientras el tiempo corre en su hilo universal, el presente es el inicio de la búsqueda del entendimiento para que el pasado sea vestigio de lo vivido..."
   Entonces cerró su mano y apuntó la flecha a su propio corazón porque entendió que amarse es la esencia de su presente.

TACONES DE CRISTAL, Ana Vega Burgos

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ANA VEGA BURGOS, Tacones de cristal. Relatos para volar sin alas, Círculo Rojo, Roquetas de Mar, 2016, 148 páginas.

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MONEDA DE CAMBIO


   (Imaginad a dos niños hablando debajo de las mantas):
   -No nos quiere.
   -Pero nos ha regalado los móviles.
   -Eso es para comprarnos, pero en realidad no nos quiere. Me lo ha dicho mamá.
   -¿Tú la crees?
   -Mamá no miente nunca.
   -Pues la abuela me ha dicho que mamá está loca y que si nos quisiera, nos dejaría vivir con papá, que tiene trabajo, en vez de tenernos comiendo en el colegio por caridad.
   -Entonces ¿tú crees que mamá tampoco nos quiere?
   -No lo sé… ¡Pero es que se pone tan furiosa hablando de papá…! ¿Te acuerdas de cuando quería rompernos los móviles? Me dio miedo. 
   -Pero no tenías que habérselo dicho a papá.
   -Yo no quería decírselo… Se me escapó. Y él me dijo: “para que veas que no os quiere, no quiere que disfrutéis de nada. Solo os utiliza para castigarme”.
   -Sí, pero el abuelo me dijo que papá, en vez de comprarnos cosas caras para jugar, debería darnos ese dinero para que comamos mejor.
   -¿Sabes qué te digo? Me parece que no nos quiere ninguno. Venga a preguntarnos cosas pero nunca escuchan lo que contestamos. 
   -Vamos a pedirles que nos compren un patinete con luces, y con el que nos lo compre primero, pasamos las vacaciones. 
   -¡Buena idea! Anda, arrópame, que tengo mucho frío. Cuando seamos mayores, viviremos siempre juntos y yo cuidaré de ti y tú cuidarás de mí, ¿quieres? 
   -Vale. Y nunca nos casaremos ni tendremos hijos.
   -¡Desde luego que no! Pobrecitos…

CONTAR ES ESCUCHAR, Ursula K. Le Guin

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URSULA K. LE GUIN, Contar es escuchar. Sobre la escritura, la lectura, la imaginación, Círculo de Tiza, Alcobendas, 2018, páginas. Traducción de Martín Schifino.
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SER TOMADA POR GRANITO

   A veces me toman por granito. A todos nos toman por granito alguna vez, pero no estoy de humor para ser justa con los demás. Estoy de humor para ser justa conmigo. Me toman por granito bastante a menudo, y me molesta y me aflige, porque no soy granito. No estoy segura de qué soy, pero granito sé que no. He conocido a algunas personas de granito, como todos: con un carácter de piedra, rectas, inamovibles, inmutables, con opiniones del tamaño y la forma de las Montañas Rocosas, cantera que hay que excavar durante cinco años para extraer una sola sonrisita pétrea. Eso está bien, es admirable, pero no tiene nada que ver conmigo. Lo recto está bien, pero yo soy más bien retorcida.
   No soy granito, y no debería tomárseme por tal. No soy sílex ni diamante ni ninguna de esas estupendas materias duras. Si soy piedra, soy una clase de piedra de pacotilla y quebradiza como la arenisca o la serpentina, o quizá el esquisto. O ni siquiera roca sino arcilla, o ni siquiera arcilla sino barro. Y ojalá los que me toman por granito me tratasen de vez en cuando como al barro.
   El barro es realmente muy distinto del granito, y debería tratarse de otro modo. El barro se queda en su sitio, húmedo y denso y pringoso y productivo. El barro está bajo los pies. La gente deja huellas en el barro. Como barro acepto los pies. Acepto el peso. Trato de dar apoyo, me gusta ser acomodaticia. Los que me toman por granito dicen que no es así, pero no han prestado atención a dónde ponían los pies. Por eso la casa está toda sucia y llena de pisadas.
   El granito no acepta las huellas. Las rechaza. El granito crea pináculos, y luego la gente se ata con cuerdas y pone clavos en sus zapatos y escala los pináculos con mucho esfuerzo, costes y riesgos, y quizá sienten una gran emoción, pero el granito no. No se produce nada en absoluto, y nada en absoluto cambia.
   Cosas enormes y pesadas vienen y se instalan sobre el granito y el granito simplemente se queda en su sitio sin reaccionar ni ceder ni adaptarse ni ser complaciente, y cuando las cosas enormes y pesadas se mandan mudar el granito sigue en su sitio igual que antes, exactamente igual, admirablemente. Para alterar el granito hay que hacerlo estallar.
   Pero cuando la gente camina por encima de mí se ve exactamente dónde han puesto los pies, y cuando vienen y se instalan encima de mí cedo y reacciono y respondo y dejo pasar y me adapto y acepto. No se precisan explosivos. Tengo mi propia naturaleza y le soy fiel tanto como el granito o incluso el diamante lo son a la suya, pero la mía no es dura, ni recta, ni parecida a una gema. No se fragmenta. Es muy impresionable. Es blandengue.
   Tal vez la gente que se ata con cuerdas y las cosas enormes y pesadas no se llevan bien con un suelo tan adapta-ble e incierto porque las hace sentirse inseguras. Tal vez tienen miedo de ser chupadas y tragadas. Pero a mí no me interesa chupar, y no tengo hambre. Solo soy barro. Cedo. Trato de acomodarme. Y así, cuando la gente y las cosas enormes y pesadas se marchan, no han cambiado, salvo porque tienen barro en los pies, pero yo sí he cambiado. Sigo aquí y sigo siendo barro, pero estoy llena de pisadas y huecos hondos y huellas y alteraciones. Me han cambiado. Tú me cambias. No me tomes por granito.