CANTOS AL CAMINO, Isabel Alamar

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ISABEL ALAMAR, Cantos al camino, Playa de Ákaba, Madrid, 2017, 92 páginas.

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Tarde invernal
a solas con mis recuerdos
apresuro el paso

BREVERÍAS II, Beatriz Aloé

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BEATRIZ ALOÉ, Breverías II. Microrrelatos, Piso 12, Buenos Aires, 2018, 72 páginas.

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TERMAS

   Juan llegó al hotel con la noticia: Hiro y su mujer los habían invitado a pasar un día en las termas de Hakone. Conocerían el Japón auténtico, el corazón profundo de la isla, se entusiasmó el marido. Pero ella se mostró reticente. Había leído que se bañaban desnudos hombres, mujeres y niños. Juan insistió: para Hiro y Kaori era el mejor regalo que podían brindarles en retribución a los tangos en San Telmo y el viaje a Cataratas. No podían desairarlos. Llegado el día, Kaori la instruyó con una sonrisa amable: desnudarse y ponerse yukatas, ir a la sala de duchas y bañarse largo rato con diferentes jabones y esponjas. Finalizada la sesión de higiene, se sumergieron en distintas piscinas. Las había de piedra y de madera, con cascadas y sin cascadas, tibias y calientes. Afortunadamente había sólo mujeres. Kaori era blanca como talco y flaca como junco. Después se instalaron en una sala aséptica con un revestimiento brillante y asientos bajos, donde vio a Kaori multiplicada por veinte, todas iguales, puro talco y junco, delicadas, amables, completamente desnudas, conversando y riendo. Y ella, ojerosa y con diez kilos de más.

FABULACIONES EN PROSA, Gastón Baquero

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GASTÓN BAQUERO, Fabulaciones en prosa, Fundación Banco de Santander, Madrid, 2014, 218 páginas.

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En el Prólogo (pp. 11-17) Alberto Díaz-Díaz sostiene: «Un estudioso en profundidad de la obra de Gastón Baquero no tarda en percatarse de que sus escritos en prosa no son otra cosa que una extensión de sus poemas».
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¿DEBEMOS CELEBRAR EL QUINTO CENTENARIO?

   Sigue en pie —y en aumento de énfasis y de mal humor— la polémica en torno a si fue malo o bueno que Colón y los españoles de su tiempo llegaran a América, al Continente Desconocido, cinco siglos atrás. Como en toda polémica, lo que realmente cuenta en esta es el carácter de cada individuo, su condición de optimista o de pesimista en cuanto a la historia de la humanidad, y su dosis de conocimientos o de desconocimientos sobre la historia verdaderamente producida a partir de aquel ano 92 en el escenario novísimo para los europeos y viejísimo para los hijos de aquellas tierras. El pesimista es una especie de tuerto con un daltonismo oscurecedor de cuanto hecho, persona o paisaje pasa ante su mirada, su incompleta y parcial mirada. Si habla del desembarco, de la conquista y de la colonización del Nuevo Mundo, solo alcanza a ver el lado oscuro de toda la acción humana.
   ¿Cuántos indios murieron como colofón de aquel desembarco? ¿Cuántos y cuáles fueron los padecimientos de aquellos pueblos? ¿Cuántos códices o libros y obras de arte desaparecieron, y cuántos poetas y pintores vieron truncadas sus obras, frustradas sus vocaciones, arruinadas sus facultades? Por este camino, con este modo de razonar, toda la historia del género humano es tan solo una sucesión de desgracias o de destrucciones. ¿Cuántos millones de esclavos y de muertos produjo el imperio romano? ¿Y a qué costo de vidas se erigieron los grandes monumentos de todas las civilizaciones anteriores a la actual? ¿Sabemos cuántos horrores de carácter social y político hay detrás de la cultura del Renacimiento, como detrás de las otras culturas conocidas? Hasta de una obra muy cercana a nosotros, el Canal de Panamá, ¿cabe olvidar todo lo que representó para el comercio y la convivencia internacional, para recordar únicamente que allí perecieron varios millones de seres humanos? Y la enorme acumulación de horrores que conllevaba la esclavitud de los negros para crear la belleza de las ciudades modernas y las riquezas de la industria y la agricultura de nuestro Siglo XIX, ¿nos impide o nos obliga a no apreciar las maravillas de la civilización? Si nos enteramos de que el día en que Mozart concluyo el concierto 9 de piano no había en su casa ni comida ni fuego, ¿dejaremos por eso de disfrutar la belleza del milagro musical, que tiene, como toda belleza, su intima porción de fealdad y de tristeza?
   Frente a la postura negativista del pesimista, que solo ve en el proceso histórico iniciado en 1492 en el Continente Desconocido, los actos de destrucción y crueldad que haya en todo choque entre pueblos (estos que ahora mismo presenciamos en la Guerra del Golfo o en la feroz rivalidad que hay entre judíos y palestinos, entre chiitas y cristianos, entre curdos e iraquíes), está la postura, igualmente simplista e inculta, de los optimistas, que ven solo la bondad de los misioneros, la creación del mestizaje, la fundación de universidades, sociedades y naciones, la adscripción a la vida internacional de aquellos territorios y gentes, las Leyes de Indias, el Padre de Las Casas, Vitoria, Valdivia, Cortes, Ximéenez de Quesada... Todo rosado, todo cristiano, todo bueno. Decir que todo fue bueno es tan infantil como decir que todo fue malo. Aquello fue un episodio más en la larga historia de la humanidad que sigue siendo cada siglo y cada día, en grande o en pequeño, la historia de Caín y Abel. Ráfagas de amor y relámpagos de odio. Alegría y dolor, blanco y negro.
   Santos y demonios. Eso tanto en el Siglo XVI, como en el Siglo X antes de Cristo y en el XX de la que decimos Era Cristiana. Afirmar que no hay que conmemorar el Quinto Centenario del Descubrimiento de América por los españoles, y del Descubrimiento de los europeos por los indios, porque hubo mucho dolor y mucha destrucción (seguidos de muchas construcciones y muchas alegrías, no lo olvidaremos), es algo tan absurdo como decir que no debemos evocar ni festejar al Creador del Cielo, de la Tierra y de los humanos porque una mujer o un hombre, un joven o un anciano, pueden ser arrasados por el cáncer o por el SIDA. El autor es un poeta y escritor cubano. El pesimista es una especie de tuerto con un daltonismo oscurecedor de cuanto hecho, persona o paisaje pasa ante su mirada, su incompleta y parcial mirad.

RELÁMPAGOS, Ethel Krauze

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ETHEL KRAUZE, Relámpagos, CNCA-Instituto Coahuilense de Cultura, Saltillo, 1995, 130 páginas.
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LABOR DE ESCRITORA

   Lavó la verdura, la cortó y la puso a cocer. Luego el arroz y las papas al vapor. Siquiera para tres días. En fin. Ni modo. Son cosas que deben hacerse. Dejó las ollas en el fuego y se fue al escritorio. El capítulo no sale, el diálogo no cuaja, hay que rehacer el párrafo, sí, mejor desde el punto de vista del narrador, tal vez agregando esta escena... Alzó de pronto la vista. Sí, el olor era inconfundible.

TERAPIA BREVE, Pablo Melicchio

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PABLO MELICCHIO, Terapia breve: relatos para pensar (y no tanto), Macedonia, Morón, 2018, 82 páginas.
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Con ilustraciones de Matías De Brasi.
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SUERTE

   El linyera sueña que es rico y que duerme en una habitación inmensa. Lo despierta la dueña del local donde él soñaba bajo el techo que lo protegía de las inclemencias del tiempo. Durante la noche, la dueña del local duerme despatarrada sobre su cama king size. De pronto la despierta el linyera. Pero por suerte sólo era una pesadilla. 

LAS COSAS QUE NO PUEDEN SER, Pedro Letai & Lidia Toga

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PEDRO LETAI & LIDIA TOGA, Las cosas que no pueden ser, La Huerta Grande, Madrid, 2018, 236 páginas.
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Entre los aforismos de Pedro Letai se intercalan las ilustraciones de Lidia Toga.
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Las ojeras son como el cine mudo.
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Las relaciones humanas no son más que luchas de fuerzas. Suerte que podemos engañarnos y revestirlas de literatura.
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Las margaritas siempre dicen no, digan lo que digan las margaritas.
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Madurar: tomar las riendas del fracaso.
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¿Para qué queremos a Dios si tenemos ibuprofeno, que perdona igual pero no juzga?
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Quisieron ser libres, pero se quedaron en independientes.
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Si ves la película Titanic al revés trata de un montón de zombies que salen del mar, toman un barco y se van a Inglaterra a jugar al póker.
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La genética es una estafa piramidal.
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¿Tú me echarás de menos en septiembre?

HAIKUS DE KOKÍN, William Guillén Padilla

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WILLIAM GUILLÉN PADILLA, Haikus de Kokín, Petroglifo, Cajamarca, 2013, 34 páginas.
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Acompañan a los haikus las ilustraciones de Gloria Espinosa Uceda.

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Mira tu sombra,
nunca te ha abandonado.
La muerte ríe.