ÍTALO MORALES,
El aullar de las hormigas, Arteidea, Lima, 2003, 118 páginas.
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EL UNICORNIO
El caballo, al mirarse al espejo, decidió averiguar en qué momento la yegua le fue (parcialmente) infiel.
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LECTOR
No se haga, amigo lector, sé que es usted, no crea que va a engañarme con esa falsa máscara. No simule ser un desprevenido y desocupado lector. No voy a dejar que se salga con la suya. Tiene suerte de que el anterior lector se haya dormido; esta vez estoy seguro de que usted es el elegido, el esperado, el afortunado que encuentre la perdida página en la que se narra su muerte.
MARÍA JOSÉ BARRIOS,
Cuentos mínimos, Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Málaga, 2009, 96 páginas.
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LA TRAMPA
Es un libro de esos con figuritas que al abrirlo se levantan y se mueven. Dentro apareces tú regalando por fin un ramo de flores a la chica que tanto te gusta, grapando a la mesa la corbata a rayas que lleva puesta tu jefe, y preparando un cocktail en la terraza de alguna playa tropical. Es fácil, te susurra una misteriosa voz al oído. Basta con que empujes esas solapitas de aquí y de allí y todo esto se convertirá en realidad. Y tú te dejas llevar sin pensarlo dos veces, y cuando te cansas de ser feliz en ese mundo de cartón, cierras el libro, pero a tu alrededor todo ha cambiado, y sólo hay flores que suben y bajan, animales que asoman la cabeza desde detrás, y una fuente de la que sale un chorro de agua de papel que nunca, nunca, te quita la sed.
FELIPE PAREJAS,
Pequeños insolentes,
La Hoguera, Santa Cruz de la Sierra, 2010, 126 páginas.
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LIBERTAD DE PRENSA
Cuando recibió su memo, decidió que era el momento para poner en marcha el plan. Se encerró en su habitación y llamó a cuanto periodista, camarógrafo y reportero había conocido a lo largo de su trayectoria en el rubro. En menos de quince minutos, corresponsales de todos los canales locales luchaban por ingresar al lugar anunciado. Sólo a uno se le permitió el ingreso. Entonces, con una sonrisa en los labios y en vivo para todo el país, se cortó la yugular en exclusiva para las cámaras de la competencia.
ARMANDO RIVERA,
El mundo feliz de las cigarras ciclistas,
Letra Negra, Guatemala, 2012, 138 páginas.
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LA ÚLTIMA PALABRA
El sabio, desde una poltrona, pronunció la última palabra de la humanidad. Luego cerró el diccionario. Después el silencio fue denso. se durmió y soñó con ciudades en medio de precipicios, océanos al borde del infinito, desiertos llenos de elefantes y planetas deshabitados en la mesa de noche. Escuchó el destello de Hiroshima y a la masa de inconformes coreando la consigna por la causa. Oyó el llanto de un niño, el crujido de la cruz y los vidrios rotos del futuro. Soñó sonido, arrulló el silencio y en el duermevela comprendió cuál era la última palabra de la humanidad.
PÍA BARROS,
Signos bajo la piel, Asterión, Santiago de Chile, 2009, 142 páginas.
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ESTADO DE PERVERSIÓN
Tienen algo de perverso los walkman, puedes ir por la calle conociendo a Bach y sonreír; o puedes ir por la calle escuchando un instructivo para las bazookas domésticas y sonreír; o puedes ir por la calle escuchando un audio/porno y sonreír, en resumen, sonreír porque los otros no escuchan lo que tú oyes y eres poderoso y privado. Lo que no sabes es que ellos tienen uno más moderno que el tuyo y te sintonizan porque sonríes demasiado en una ciudad en la que no hay nada por qué sonreír.
Por eso no entiendes cuando los dos hombres te toman por los brazos y te llevan al callejón y te disparan, no es que fuesen moralistas o no entendieran a Bach. No es por eso, precisamente, sino porque tienen algo de perverso los walkman.
MIGUEL ANTONIO CHÁVEZ, Círculo vicioso para principiantes, La (H)onda de David, Cuenca, 2005, 84 páginas.
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EL MONSTRUO DEL LAGO
Popococha amaneció devastada por la muerte del milenario monstruo del lago, único espécimen en el mundo —gracias al cual el pueblo le debe su lugar en los mapas— y que, según la leyenda, se alimentaba de chicas vírgenes. Para sorpresa de todos, que esperaban una homilía emotiva sobre la criatura, el padre Mora salió con una dura crítica a las mujeres y a la falta de valores. El monstruo había muerto de hambre.