DESDE CORUÑA CON HUMOR, Manuel Cráneo

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MANUEL CRÁNEO, Desde Coruña con humor, Coruña Gráfica, Concello da Coruña, 2017, 120 páginas.

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Manuel Cráneo (director también del proyecto), Miguel Cuba, Guitián, Xulia Pisón, El Primo Ramón, Rodouyeha, Santy Guitiérrez, Jano, Antón Lezcano, Martín Romero, Calros Silvar, Siro, Pepe Mansilla, Roberto Martínez Soler, Pinto e Chinto, Josiño Souto Santé, Álvaro Valiño y Yupiyeyo son los dieciocho artistas gráficos presentes en la exposición Desde Coruña con humor que puede ser visitada en el Centro Cultural Salvador de Madariaga hasta el 31 de enero del 2018. Este catálogo recoge una pequeña muestra de su arte.

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GUITIÁN

Alberto Guitián (Lugo, 1974) ten colaborado en publicacións como El Jueves, Retranca, O botafumeiro, Fotogramas, ¡Caramba!, Público ou Tinta Libre. É autor dos álbums Fito & Pita (tiras de humor gráfico para públicos adultos), Petaco (recollendo páxinas do personaxe que creou para a revista xuvenil Míster K) e El Circo Lorza (libro de ilustración humorística).

AGUJETAS EN LAS ALAS Y 88 RAZONES PARA SEGUIR VOLANDO, Dani Rovira

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DANI ROVIRA, Agujetas en las alas y 88 razones para seguir volando, Aguilar, Barcelona, 2015, 130 páginas.

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El trabajo de Mónica de Rivas, en muchos casos ilustra las escenas contenidas en los relatos del polifacético Dani Rovira; en felices ocasiones, aporta lecturas insospechadas.
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QUERIDOS REYES MAGOS

Este año solo os pido trabajo «PARA MAMÁ Y PARA PAPÁ, PARA MAMÁ Y PARAPAPÁ»

Postdata

La trompeta que pedí...
puede esperar.

COITUS INTERRUPTUS, Armando Alanís

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ARMANDO ALANÍS, Coitus interruptus, La Terquedad, Saltillo, 2016.
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LAS VEGAS

En sus últimos años, el mago se conformaba con desaparecer el vestido de su asistente. Ella ya había desaparecido con el domador de tigres.

PASAJERO EN TRÁNSITO, Rogelio Guedea

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ROGELIO GUEDEA, Pasajero en tránsito, Ediciones Arlequín, Zapopan, 2010, 126 páginas.
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PASAJERO EN TRÁNSITO

   Palabras que dije y he olvidado. Papeles, borradores, deseos. Poemas que escribí en los aeropuertos. En las terminales de autobuses. En las estaciones de tren. Poemas que nunca fueron a ninguna parte o que volvieron de todas, sin destino. Gente que pasaba, niñas con los ojos pegados a un adiós, brazos que abrazaban lo imposible. Y luego las conversaciones. Hablando de mi país con esa mujer. Recordando cómo era su espalda antes de encontrarla. Los parques, las avenidas, los restaurantes cómo eran sin nosotros. Ganas de convertirme en el hombre que tuvo. Ganas de que ella vuelva a ser las palabras que olvidé. 

ESTE LIBRO TE ALEGRARÁ LA VIDA, Daniel Gray

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DANIEL GRAY, Este libro te alegrará la vida, Ariel, Barcelona, 2017, 250 páginas.

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Este libro subtitulado 50 placeres íntimos de la lectura contiene otras tantas declaraciones de amor al libro como objeto físico y «a los rituales que rodean la lectura». Lo ilustra J. Mauricio Restrepo.
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OCULTAR A TU PAREJA QUE HAS COMPRADO MAS LIBROS

   Yo necesito libros. Es un deseo que me supera, que no puedo controlar. Necesito tener estanterías llenas y pilas de libros en todas las estancias de la casa. Algunos, de manera inevitable, se convertirán en lo que en japonés se denomina tsundoku: libros comprados que no se leen nunca, sentenciados a pasar la eternidad en una estantería o en un montón; pero la adicción escapa a la lógica.
   Necesito llevarme libros de vacaciones. Necesito llevarme un libro en cualquier viaje, tanto si voy en autobús a la ciudad como si atravieso el país en tren. Necesito uno o dos libros conmigo en el trayecto, y necesito saber cuál será mi próxima lectura. Necesito tener libros sin leer en la mesilla de noche, y libros amados y leídos hace ya tiempo al alcance de la mano, para comprobar detalles o para abrazarlos como a una vieja mascota resucitada. Los narcóticos no surten efecto con esta adicción. Empezó en una biblioteca ambulante y cada año se vuelve más aguda.
   Los libros son mi muleta. Me sostienen, me hacen inmensamente feliz y me ponen profundamente triste. Nunca estoy lejos de mi siguiente compra, ya sea entrada la noche, cuando la bebida me persuade de que debo «Completar el pedido», o en una tienda de segunda mano con fines benéficos, donde me hago con un volumen que no me interesó en el momento de su publicación, pero que de repente necesito. «¿Otro libro?», me preguntan mientras subo a hurtadillas por las escaleras de casa, como un adolescente que llega bastante pasada la medianoche o un caco de dibujos animados que camina de puntillas. Como sucede con todos los adictos, tengo mis excusas: «Sólo costaba cinco libras», «Este no lo tengo», «Me encantaba de pequeño» o «Lo tenía, pero se lo presté a John y no me lo devolvió»
   No es culpa mía. Lo único que hago es darles a unos cuantos centenares de amigos un lugar donde alojarse.


TUMBAS DE POETAS Y PENSADORES, Cees Nooteboom

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CEES NOOTEBOOM, Tumbas de poetas y pensadores, Siruela, Madrid, 2007, 264 páginas.

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«La mayoría de los muertos callan. Ya no dicen nada. Literalmente, ya lo han dicho todo. Pero no sucede así con los poetas. Los poetas siguen hablando», leemos en la Introducción (pp. 17-35) a este viaje en el que Nooteboom se acompaña de la mirada de Simone Sassen.
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SAMUEL BECKETT
[1906-1989]


   Yo ya no sé cuándo he muerto. Siempre me ha parecido haber muerto viejo, hacia los ochenta años, y qué años, y que mi cuerpo daba fe de ello, de la cabeza a los pies. Pero esta noche, solo en mi cama helada, siento que voy a ser más viejo que el día, la noche, en que el cielo con todas sus luces cayó sobre mí, el mismo cielo que tanto había mirado, desde que erraba sobre la tierra lejana. Porque tengo demasiado miedo esta noche para observar cómo me pudro, para esperar los grandes descensos rojos del corazón, las torsiones del intestino sin salida y para que se cumplan en mi cabeza los largos asesinatos, el asalto a pilares inquebrantables, el amor con los cadáveres. Voy, pues, a contarme una historia, voy, pues, a intentar contarme una vez mas una historia, para intentar calmarme, y es ahí dentro donde siento que seré viejo, viejo, más viejo aún que el día en que me derrumbé, pidiendo socorro, y el socorro vino. O es posible que en esta historia haya vuelto sobre la tierra, después de mi muerte. No, no parece probable, volver a la tierra después de mi  muerte.
 Samuel Beckett, El calmante.

Cementerio de Montparnasse, París, 2003.

PROSAS REUNIDAS, Wislawa Szymborska

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WISLAWA SZYMBORSKA, Prosas reunidas, Malpaso, Barcelona, 2017, 552 páginas.



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Malpaso reúne en un volumen las traducciones de los libros ya publicados por Alfabia. Manuel Bellmunt Serrano, que ha revisado la traducción de Lecturas no obligatorias, indica en La prosa de Szymborska: entre el humanismo y la ironía (pp. 5-14), señala que «La filosofía de Szymborska se decanta por la moderación (que no por el conservadurismo) y el escepticismo. Trata cautamente de evitar las grandes frases y las grandes aseveraciones y prefiere las contradicciones a las verdades generalmente aceptadas».
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CUÁNTO CUESTA SER UN CABALLERO

   El Cid existió realmente y es cierto que su esposa tenía por nombre Jimena. De igual forma, la valentía del Cid no deja lugar a dudas. Sin embargo, la leyenda ha exagerado un tanto la irreconciliable enemistad con los moros españoles. A veces este hombre también combatía del lado sarraceno contra los cristianos. El sobrenombre de Cid, del árabe sidi (mi señor), refleja esa familiaridad por parte del héroe con el mundo del islam. Sin embargo, el cantar popular no le recuerda así y confiere a su vida un único y decisivo rumbo: del lado del rey español contra los moros. Los primeros poemas sobre el Cid surgieron probablemente medio siglo después de su muerte, es decir, a mediados del siglo XII. La versión que hoy se conserva data del siglo XIII. Es dudoso que sea obra de un único autor, sino más bien de dos, que solamente un copista convertiría más tarde en una sola persona. El Poema se divide, por una parte, en el relato de los hechos de armas del Cid y, por otra, en sus problemas familiares. En la primera se oye el sonido de las espadas y, en la segunda, solamente el cuchicheo de las cortesanas y el susurro de los vestidos de las doncellas. Y aunque el encanto de la sencillez y la ingenua concreción están presentes en ambos relatos, por alguna razón, prefiero la primera. Fue escrita por un Balzac medieval. La guerra es para él, ante todo, una empresa financiera. Para combatir hay que apoderarse del oro y, para conseguir el oro, no hay más remedio que combatir. Dado que la guerra es costosa, esta debe ser rentable. Es necesario especular con el botín, exigir un tributo y, si no es suficiente, estafar con los préstamos. La cabeza del caballero, hasta que alguien se la cortaba, estaba siempre llena de cálculos. El autor no se olvida ni por un segundo de los botines de guerra y los enumera con arrojo y gusto. Lejos aún de la consciente idealización de la caballería, el Poema tiene el aroma de la autenticidad, que, por ejemplo, se observa levemente envuelto por un perfume vaporoso de virtudes absolutas en La Chanson de Roland. La traducción de Anna Ludwika Czerny es maravillosa. Ha conservado íntegra la libertad interna de esta temprana poesía épica. Y ha transmitido también esa extraña franqueza medieval que hoy nos parece un tanto perversa. 

Poema del Cid traducción del español de Anna Ludwika Czerny 
epílogo de Zygmunt Czerny 
diseño gráfico de Józef Wilson, 
Cracovia,
 Wydawnictwo Literackie, 1970.