EL CUADERNO DE CORTO MALTÉS, Tomás Pavón

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TOMÁS PAVÓN, El cuaderno de Corto Maltés, Los Libros del Oeste, Badajoz, 1999, 58 páginas.

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ÚLTIMA ESCALA

   Un viaje nunca concluye en las costas de la última escala. Prosigue en la memoria, y el trayecto recorrido viene a ser como el mapamundi que se consulta previamente, antes que el recuerdo suelte amarras. En realidad, el patrimonio del viajero no es más que eso: las vivencias y unos cuantos amigos junto a los que evocarlas tomando unos tragos.
   Un viaje tampoco se inicia en el momento de la partida. Se imagina mucho antes. Se va pensando en los días previos, lentamente, y luego esos días constituyen una parte esencial del viaje, aunque se perciban un tanto impropios, un tanto ajenos y desoladores.
   Al ordenar nuestros viejos mapas, ya estamos viajando. Al seleccionar los libros que irán en nuestra mochila, nos encontramos en pleno viaje. La geografía jamás delimita nuestro itinerario. El viaje comienza en el mismo punto que los sueños y acaba cuando acaba la vida.

LA ATRACCIÓN DEL FRACASO, Egolastra

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EGOLASTRA, La atracción del fracaso, Bubok, 2011, 120 páginas.

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Con un centro de gravedad que oscila entre el aforismo y el microrrelato, sin olvidar alguna mirada hacia latitudes más poéticas, el conjunto filtra la frustración y el desencanto cotidianos a través de un renovado prisma que, si en algo fracasa, es en no lograr remitir el interés del lector.

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PLAN DE FUGA

Ya que esto no tiene sentido, será mejor que nos pongamos de acuerdo y la próxima vez que salgamos huyendo el uno del otro no lo hagamos en la misma dirección.

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DEFECTO DE SERIE

El pudor es un bozal que muerde a deshoras.

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HAIKU MY FRIEND

—Maestro, ¿qué hacer? 
—Sólo deja a las cosas
que sean ellas

UNIVERSOS ÍNFIMOS, Juan Romagnoli

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JUAN ROMAGNOLI, Universos ínfimos, Tres fronteras, Murcia, 2009, 192 páginas.

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INDICIOS
       
   No es fácil perseguir centauros. Como ya nadie cree en ellos, se debe preguntar con sutileza, en forma indirecta:
   —¿Ha visto usted pasar por aquí a una hermosa yegua negra con manchas blancas?
   O bien:
   —¿Ha visto usted pasar por aquí a una hermosa muchacha de cabellos dorados y rosados pechos al viento?
   La respuesta nunca será un sí rotundo y, las más de las veces, será negativa.
   Sin embargo, muy de tanto en tanto, cuando estamos a punto de abandonar la búsqueda y, desilusionados, emprender el retorno, el interlocutor ocasional de algún pueblito poco frecuentado se quedará en silencio frente a nosotros, con la mirada iluminada y distante, definitivamente enamorado y dichoso, con una gota de rocío a modo de beso en la mejilla e incapaz de pronunciar palabra alguna.
   Entonces sabremos que vamos por el camino correcto.

PALINDROMA, Juan José Arreola

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JUAN JOSÉ ARREOLA, Palindroma, Joaquín Mortiz, México D.F., 1974 (1971), 160 páginas.

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RECETA CASERA

   Haga correr dos rumores. El de que está perdiendo la vista y el de que tiene un espejo mágico en su casa. Las mujeres caerán como las moscas en la miel.
   Espérelas detrás de la puerta y dígale a cada una que ella es la niña de sus ojos, cuidado de que no lo oigan las demás, hasta que les llegue su turno.
   El espejo mágico puede improvisarse fácilmente, profundizando en la tina de baño. Como todas son unas narcisas, se inclinarán irresistiblemente hacia el abismo doméstico.
   Usted pude entonces ahogarlas a placer o salpimentarlas al gusto.

TEATRO DE CENIZA, Manuel Moyano

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MANUEL MOYANO, Teatro de ceniza, Menoscuarto, Palencia, 2011, 128 páginas.

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En el Prólogo (p. 7-8), Luis Alberto de Cuenca advierte: "Leer Teatro de ceniza supone una inmersión en el universo del asombro".
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DESPROPORCIÓN

   Vació el bidón de arsénico en la planta potabilizadora que abastecía a toda la ciudad. Sabía que su mujer siempre bebía agua del grifo.

CUENTOS DEL PUEBLO JUDÍO, Ben Zimet

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BEN ZIMET, Cuentos del pueblo judío, Sígueme, Salamanca, 2002, 222 páginas.

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DÓNDE HABITA DIOS

   La madre de un nniño muy despierto, muy inteligente, lo llevó un día a casa del rabino jasídico de la villa. Uno de los discípulos del rabino se burló del niño diciéndole:
   —Querido Yankl, te doy un florín si me dices dónde habita Dios.
   —Y yo—contestó el niño-te doy dos si me dices dónde no habita. 

LAS CIUDADES INVISIBLES, Italo Calvino

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ITALO CALVINO, Las ciudades invisibles, Siruela, Madrid, 1994 (1972), 176 páginas.

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LAS CIUDADES Y LA MEMORIA. 2

   Al hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallos degeneran en riñas sangrientas entre los que apuestan. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos.