TOTAL DE GREGUERÍAS, Ramón Gómez de la Serna

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RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA, Total de greguerías, Aguilar, Madrid, 1962, 1598 páginas.
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Este amplio volumen de greguerías incluye alrededor de trescientas ilustraciones realizadas por el propio autor.
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En la botella del bebedor se refleja todo el desengaño y la muerte.
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El reloj picotea el maíz del tiempo.
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Cuando nos tardan en servir en el restaurante nos convertimos en xilofonistas de la impaciencia.
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Hay quienes creen que al prodigar una alabanza dan un cheque por una ventanilla para cobrarlo en la de más allá.
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El reloj de bolsillo es la pastilla de jabón del tiempo.
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El robo de estrellas que hacen los poetas no se descubrirá hasta el final del mundo.
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Cuando la joven pone una flor en el ojal del joven cree que va a ser eterna.
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Vejez: tener que contar ya en las emes que se escriben, si tienen todas sus patitas.
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El teatro es como el amor: nunca se sabe si es verdad o mentira.
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Al atardecer pasa en vuelo rápido una paloma que lleva la llave con que cerrar el día.
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El reloj es una bomba de tiempo, de más o menos tiempo.
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Los buzones callejeros olfatean la calidad de las cartas que reciben y a veces aprietan los dientes para que no pase la carta. 

TIERRA FIRME DE LA FANTASÍA, Rafael Gonzalo Verdugo

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RAFAEL GONZALO VERDUGOTierra firme de la fantasía, Gonzaver, Madrid, 2004, 112 páginas.
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El arte es la verdad de la ficción que nos permite superar la ficción de la verdad.
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Cuando damos limosnas repartimos la pobreza, no la riqueza.
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Ahora que te vas para siempre, déjame que te diga una cosa, solamente una última cosa: Quédate.
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Los enfermos mentales van creciendo al ritmo demandado por la producción de psicofármacos.
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El compromiso político ha hecho que ya no se tome en serio a los intelectuales.
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Con la liberación femenina, las mujeres han perdido la vergüenza, pero no el miedo.
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Los jirones de tela que se prenden en las alambradas son las banderas de la ley del inconformismo.
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Las nubes son puntos suspensivos escritos en la página del viento.

CONTRA EL SUEÑO PROFUNDO, Peter Handke

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PETER HANDKE, Contra el sueño profundo, Nórdica, Madrid, 2017, 210 páginas.

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Cecilia Dreymüller en Me importa el método (pp. -20) dice de Handke que es uno de los pocos intelectuales «capaz de plantar cara a la arrolladora maquinaria de opiniones prefabricadas de los medios».
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SOBRE FRANZ KAFKA 

   Hubo un tiempo en el que releía los diarios de Kafka, sus cartas y también lo que sus amigos en alguna ocasión habían escrito de él, con el único fin de averiguar si había tenido granos. Las descripciones de sus amigos, el tono de escritura de sus cartas, mostraban, sin embargo, el rostro indemne de una persona volcada por entero en la observación. 
   Max Brod escribía que Kafka había sido hermoso, una figura esbelta con un rostro moreno. Yo, sin embargo, siempre me imagino que Kafka tenía acné de adolescente, protuberancias dolorosas y supurantes en la cara y el cuello, de modo que le costaba afeitarse. Forúnculos, miedo al contacto. Una vez, él incluso volvía a casa del extranjero porque tenía un forúnculo; esto es un hecho. El extranjero y los forúnculos. ¡No hay que idealizar los hechos! Pues en la realidad no idealizada Kafka era hermoso. 
   Una vez, yo quería escribir una historia en la que alguien empieza a verlo todo con ojos distintos porque tiene acné. La historia iba a llamarse «Acné». Fue hace mucho tiempo, cuando mi mundo todavía era el mundo de Kafka y mi héroe el doctor Franz Kafka. «Todos los acusados son hermosos». 
   ¡Cómo me he reconocido en la vergüenza de Kafka!; no, reconocerme no, me descubría... y luego cada vez me redescubría. Y cuan temerosa, cuan timorata me parece esa vergüenza hoy, cuan altiva.
   Tal vez por no a menudo he husmeado en los documentos, como un detective privado, para saber si Kafka no se había acostado con mujeres. La lujuria en sus historias es un poco la lujuria del sueño, por un lado en su aspecto animal, entre charcos de cerveza, bajo una mesa de taberna, pero, por otro lado, maniatado por el miedo de no ensuciar de ninguna manera la sábana limpia que después verá la madre... También era un poco el mundo de un adolescente el que describía Kafka, y, en lo relativo a la sexualidad, un mundo todavía adolescente.
   Y su buen humor nunca es un buen humor por sí solo, sino siempre el resultado de una reacción física a un prolongado dolor; como si la gravedad de la muerte se volviera tan fuerte que se invirtiera en una divina ingravidez. Este buen humor (otros dicen el «sentido del humor» de Kafka) como resultado de un dolor me resulta ajeno ahora, incluso repulsivo; y, sin embargo, cuando pienso en la última frase de El proceso: «Era como si esta vergüenza le fuera a sobrevivir», me da la sensación como si no fuese sólo una frase, sino una ACCIÓN, más grande que todas las acciones de las que hasta ahora he tenido noticia.
   Cuando pienso en Kafka y lo veo ante mí, tengo la sensación de que si sólo lo mirara con la paciencia suficiente, bajando la cabeza de vez en cuando para no atormentarle demasiado, entonces, poco a poco, él dejaría de ser la mera imagen de una víctima y se convertiría en otra cosa muy distinta, de la que nos hablaría, pero con la misma meticulosidad de antes. 
(1974)

LAS FÁBULAS DE ESOPO, Esopo & Marisa Vestita

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MARISA VESTITA, Las fábulas Esopo, San Pablo, Madrid, 2015, 136 páginas.

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Marisa Vestita ilustra diez fábulas de Esopo que pueden ser leídas tanto por nuevos lectores como adultos que sepan gozar del buen hacer de esta ilustradora.
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EL CUERVO Y LA ZORRA


   Un cuervo había robado un trozo de carne y había ido a posarse en un árbol. Lo vio la zorra, que enseguida deseó zamparse ese rico bocado. El astuto animal, entonces, se paró bajo el árbol y empezó a adular al pájaro, elogiando su cuerpo perfecto, su belleza y el brillo de sus plumas, diciéndole que nadie mejor que él habría podido ser el Rey de los pájaros y que seguramente podría serlo, si también tuviera voz.
   El cuervo, halagado, quiso demostrar que también tenía voz y se puso a graznar con todas sus fuerzas, dejando así caer la carne.
   La zorra la cogió rápidamente y riéndose del cuervo dijo:
   —Si además, querido cuervo, fueras inteligente, ya no te faltaría nada para ser el rey.


NIEVE SOBRE NIEVE, Ricardo Virtanen

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RICARDO VIRTANEN, Nieve sobre nieve, El sastre de Apollinaire, Madrid, 2017, 214 páginas.

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Por más que escuchas,
no es ruidosa la lluvia,
casi invisible.

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KARLA BARAJAS, Neurosis de los bichos, La Tinta del Silencio, México, 2017, 22 páginas.

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 LA HORA EQUIVOCADA

   Doce horas secuestrados pasaron en el Congreso cuando empezó la trifulca entre policías y Chenalhoenses. Los hombres y mujeres corrieron al abrirse las puertas. Ella se movía rápidamente entre los pies de policías. Una macana le cayó cerca de la cabeza, chocó contra la pared.
   No supo si alguien la aventó, si fueron los gases lacrimógenos pero quedó panza para arriba y ahí amaneció. No la mataron los macanazos, ni golpes con tronco de árbol con que se sonaban los bandos en pugna, la mató el zapato del barrendero que al verla desprotegida la embarró con el pavimento.

AFORISMOS, Juan Ramón Jiménez

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JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Aforismos, Comares-La Veleta, Granada, 2007, 144 páginas.
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Andrés Trapiello selecciona para esta edición 656 aforismos de entre los (alrededor de 4000) que conforman la Ideolojía juanramoniana.
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Lo entrevisto se ve mejor y dura más que lo visto.
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Donde quiera que la jente se esté riendo, tened la seguridad de que allí hay algo que llorar.
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Creo en la inspiración, pero me fío poco de ella.
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Biombos y espejos. La vida.
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Ser breve, en arte, es, ante todo, suprema moralidad.
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Mucho, sí; pero a condición de que sea tan bueno como lo poco.
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El andamio no debe ser de roble, pero debe suponer el roble.
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Defectos con tal de que sean de calidad. Y cuando lo son, qué bello.
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Para que el arte no sea nunca "pasado", bastará con tenerlo desnudo.
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Todos tenemos la misma edad, la del mundo.
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Nostaljia es la pena de un recuerdo que no llega a precisarse.