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TODOS PARECÍAN SOÑAR, Ángel Bonomini

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ÁNGEL BONOMINI, Todos parecían soñar, Pre-Textos, Valencia,  2017, 694 páginas.

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En el Prólogo (pp. 15-26) a estos Cuentos completos, (Los novicios de Lerna, Libro de los casos, Los lentos elefantes de Milán, Cuentos de amor, Historias secretas, y Más allá del puente),  Eduardo Berti afirma: «El libro de los casos maravilla por sus  matices y diversidad de estrategias».
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LOS REGRESOS DE LEPARC

   La primera vez que nació Gastón Leparc describió con su vida una suave parábola de coherencia. No fue caritativo ni egoísta. No amó la verdad ni la mentira. No fue traidor, pero no amó la lealtad. Ni valiente ni cobarde, esquivó los peligros. Así en todo, mostró un equilibrado desinterés por los extremos del ánimo.
   La segunda vez que nació se le impuso el nombre de Gastón Parcel y repitió su estilo.
   Volvió a nacer bajo el nombre de Gastón Precal. Obstinado en su conducta cultivó ese equilibrio aparencial que le valió otro nacimiento, esta vez con el nombre de Gastón Capler. Y reiteró su comportamiento.
   Sigue en el mundo, naufragado en las aguas de la vida, pero flota como asido al timón de un barco hundido, un timón inútil, inútil como no sea para volver a salvarlo.

50 DISCURSOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

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ANDREW BURNETT, 50 discursos que cambiaron el mundo, Turner, Madrid, 2017, 252 páginas.

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Entre estos 50 discursos hallará el lector a Lenin, Gandhi, Mussolini, de Gaulle, Einstein, Bhutto, Steve Jobes u Obama: palabras para entender el siglo XX y el comienzo del siglo XXI. 
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MALALA YOUSAFZAI [Activista política]

   Malala Yousafzai (1997) nació en el valle de Swat, en Jaiber Pajtunjuá, provincia del norte de Pakistán. Sus padres, musulmanes suníes de etnia pastún, dirigían varios colegios en la región. Malala se convirtió a una edad muy temprana en activista en pro de los derechos humanos, preocupada sobre todo por la situación de las mujeres y la educación. A los once años empezó a escribir para la BBC un blog sobre la vida en una región controlada por los talibanes, facción político-militar suní que utiliza la violencia para imponer una interpretación extremista de la ley islámica (sharía) que niega el derecho a la educación de las niñas. En 2010, Malala tuvo un papel protagonista en Clase Dismissed, documental realizado por The New York Times, y pronto se hizo famosa, concediendo entrevistas a medios de comunicación de todo el mundo. En octubre de 2012, un pistolero talibán se subió al autobús escolar en el que viajaba y la disparó en la cabeza. La joven activista resultó gravemente herida, pero se acabó recuperando en un hospital de Birmingham (Inglaterra), ciudad a la que volvería más tarde para proseguir sus estudios. El 12 de julio de 2013, día de su decimosexto cumpleaños, pronunció el discurso inaugural de la Youth Takeover (Jornada de la Juventud), celebrada en la sede de la ONU, en Nueva York. En 2014 recibió (con Kailash Satyarthi) el premio Nobel de la Paz, siendo a persona más joven en obtener el galardón.



   En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Honorable Secretario General, Sr. Ban Ki-moon; respetado presidente de la Asamblea General, Vuk Jeremic; Sr. Gordon Brown, honorable enviado de la ONU para la Educación Global, respetados ancianos, queridos hermanos y hermanas: As-salamu alaykum. Es un honor para mí volver a hablar en público después de mucho tiempo. Estar aquí con personas tan distinguidas es un gran momento en mi vida; y es un honor para mí que hoy lleve puesto este chal que perteneciera a la difunta Benazir Bhutto. No sé por dónde empezar mi discurso. No sé lo que la gente se esperaba que dijera, pero en primer lugar le agradezco a Dios, para quien todos somos iguales, y a cada persona que ha orado por mi rápida recuperación y una nueva vida. No puedo creer el mucho amor que la gente me ha demostrado. He recibido miles de tarjetas de buenos deseos y regalos de todo el mundo. ¡Gracias a todos ellos! Gracias a los niños cuyas palabras inocentes me han animado. Gracias a los ancianos cuyas oraciones me fortalecieron. Me gustaría dar las gracias a las enfermeras, médicos y al personal de los hospitales de Pakistán y el Reino Unido y al Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, porque me han ayudado a mejorar y recuperar mi fuerza. Apoyo plenamente al Secretario General de la ONU, Sr. Ban Ki-moon, en su Primera Iniciativa de Educación Global y el trabajo del enviado especial de la ONU para la Educación Global, Gordon Brown y al Honorable Presidente de la Asamblea General de la ONU, Vuk Jeremic. Les doy las gracias por el liderazgo que siguen mostrando. Inspiran a todos a la acción. Queridos hermanos y hermanas, recuerden una cosa: el Día de Malala no es mi día. Hoy es el día de cada mujer, cada niño y cada niña que ha levantado la voz por sus derechos. 
   Hay cientos de activistas de derechos humanos y de trabajadores sociales, que no sólo están hablando de sus derechos, sino que están luchando para lograr el objetivo de la paz, la educación y la igualdad. Miles de personas han sido asesinadas por los terroristas y millones han resultado heridas. Yo sólo soy una de ellas: así que aquí estoy. Aquí estoy, una niña, entre muchas otras. No hablo por mí, sino por aquellos que no tienen voz se puedan hacer oír: aquellos que han luchado por sus derechos. Su derecho a vivir en paz. Su derecho a ser tratados con dignidad. Su derecho a la igualdad de oportunidades. Su derecho a la educación.
   Queridos amigos, el 9 de octubre de 2012, un talibán me disparó en el lado izquierdo de la cabeza; dispararon a mis amigos, también. Pensaban que las balas nos iban a callar, pero fracasaron. Y de ese silencio surgieron miles de voces. Los terroristas pensaban que iban a cambiar mis objetivos y hacerme dejar mis ambiciones. Pero nada ha cambiado en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo y la desesperanza murieron. Nació la Fuerza, el poder, el coraje. Yo soy la misma Malala: Mis ambiciones son las mismas, mis esperanzas son las mismas. Y mis sueños son los mismos.
   Queridos hermanos y hermanas: no estoy en contra de nadie. Tampoco estoy aquí para hablar en términos de venganza personal contra los talibán o cualquier otro grupo terrorista. Estoy aquí para hablar en nombre del derecho a la educación de todos los niños. Quiero educación para los hijos e hijas de los talibán y los terroristas y extremistas. Ni siquiera odio al talibán que me disparó. Incluso si tuviera un arma en la mano y él estuviera de pie frente a mí, no le dispararía. Esta es la compasión que he aprendido de Mahoma, el profeta de la misericordia, Jesucristo y Buda. Este es el legado de los cambios que he heredado de Martin Luther King, Nelson Mandela y Mohammed Ali Jinnah. Esta es la filosofía de la no violencia que he aprendido de Gandhi, Bacha Khan y la Madre Teresa. Y este es el perdón que he aprendido de mi padre y de mi madre. Esto es lo que mi alma me dice: estar en paz y amor con todos. Queridos hermanos y hermanas, nos damos cuenta de la importancia de la luz cuando vemos oscuridad. Nos damos cuenta de la importancia de nuestra voz cuando somos silenciados. De la misma manera, cuando estábamos en Swat, al norte de Pakistán, nos dimos cuenta de la importancia de los lápices y libros cuando vimos las armas. El sabio dijo: “La pluma es más poderosa que la espada.” Es cierto. Los extremistas tienen miedo a los libros y bolígrafos. El poder de la educación les da miedo. Tienen miedo de las mujeres. El poder de la voz de las mujeres les da miedo. Esto es por qué mataron a 14 estudiantes inocentes en el reciente ataque en Quetta. Y es por eso que matan a las maestras. Es por eso que están destruyendo escuelas todos los días: porque tienen miedo al cambio y a la igualdad que llevaremos a nuestra sociedad. Recuerdo que un chico en la escuela, al que un periodista preguntó por qué los talibán estaban en contra de la educación, respondió muy simplemente apuntando hacia un libro: “un talibán no sabe lo que está escrito en el interior de este libro.”
   Ellos piensan que Dios es un ser minúsculo y conservador que apuntaría un arma a la cabeza de la gente sólo porque van a la escuela. Estos terroristas están haciendo mal uso del nombre del Islam para su propio beneficio personal. Pakistán es un país amante de la paz y democracia. Los Pastunes quieren educación para sus hijas e hijos. El Islam es una religión de paz, humanidad y fraternidad. Es deber y responsabilidad de cada uno el conseguir educación para todos los niños, eso es lo que dice. 
   La paz es una necesidad para la educación. En muchas partes del mundo, especialmente en Pakistán y Afganistán, el terrorismo, la guerra y los conflictos impiden que los niños asistan a la escuela. Estamos muy cansados de estas guerras. Las mujeres y los niños sufren de muchas maneras en demasiadas partes del mundo. En India, niños inocentes y pobres son víctimas del trabajo infantil. Muchas escuelas han sido destruidas en Nigeria. La gente en Afganistán se ha visto afectada por el extremismo. Las niñas tienen que hacer el trabajo infantil doméstico y se ven obligadas a casarse a una edad temprana. La pobreza, la ignorancia, la injusticia, el racismo y la privación de sus derechos básicos son los principales problemas que enfrentan mujeres y hombres. Hoy me estoy centrando en los derechos de la mujer y la educación de las niñas, ya que ellas son las más afectadas. Hubo un tiempo en que las activistas pidieron a los hombres que lucharan por ellas. Pero esta vez vamos a hacerlo por nosotras mismas. No estoy diciendo que los hombres se aparten de hablar sobre los derechos de la mujer; me estoy enfocando en que las mujeres sean independientes y luchen por sí mismas. Así que, queridos hermanos y hermanas, ahora es el momento de hablar. Hoy hacemos un llamado a los líderes mundiales para que cambien sus políticas estratégicas en favor de la paz y la prosperidad. Hacemos un llamado a los líderes mundiales para que todos estos acuerdos deban proteger a las mujeres y los derechos de los niños. Un acuerdo que va en contra de los derechos de las mujeres es inaceptable. Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos a garantizar la educación gratuita y obligatoria en todo el mundo, para todos los niños. Instamos a todos los gobiernos para luchar contra el terrorismo y la violencia, a proteger a los niños de la brutalidad y el daño. Hacemos un llamado a los países desarrollados para que apoyen la expansión de las oportunidades de educación para las niñas en el mundo en desarrollo. Hacemos un llamado a todas las comunidades a ser tolerantes, a rechazar los prejuicios por motivos de casta, credo, secta, color o religión asegurando la libertad y la igualdad para las mujeres, para que puedan prosperar. No todos podremos tener éxito si la mitad de nosotros somos refrenados. Hacemos un llamado a nuestros hermanas de todo el mundo para ser valientes, para asumir la fuerza dentro de sí mismas y desarrollar todo su potencial.
   Queridos hermanos y hermanas, queremos escuelas y educación para un futuro brillante de todos los niños. Continuaremos el camino a nuestro destino de paz y educación. Nadie nos puede parar. Hablaremos a favor de nuestros derechos y vamos a traer el cambio con nuestra voz. Creemos en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden cambiar el mundo entero porque lo haremos todos juntos, unidos por la causa de la educación. Y si queremos lograr nuestro objetivo, entonces tenemos que empoderarnos a nosotros mismos con el arma del conocimiento y nos protegeremos con unidad y fraternidad. Queridos hermanos y hermanas: no debemos olvidar que millones de personas sufren de pobreza, injusticia e ignorancia. No hay que olvidar que millones de niños están fuera de sus escuelas. No debemos olvidar que nuestros hermanos y hermanas están esperando por un futuro pacífico y luminoso. Libraremos una lucha gloriosa contra el analfabetismo, la pobreza y el terrorismo; tomaremos nuestros libros y lápices porque son armas más poderosas.
   Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución. Educación primero. 
   Gracias.

LOS HERMANOS MAYORES, Ildiko Nassr

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ILDIKO NASSR, Los hermanos mayores, Maten al Mensajero, Buenos Aires, 2017, 72 páginas.

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MI PADRE

   Uno de los hombres que fue mi padre luchó en la guerra. Como las atrocidades que había visto eran incontables, decidió escapar. Una joven viuda le dio refugio en su casa y en su cuerpo. 
   Un buen día, se cansó y viajó como polizón en un barco que lo trajo a América. Allí, fue peón; luego, aprendiz de técnico reparador de máquinas de escribir. Después, fundó su propia empresa. Tuvo hijos. Murió. Resucitó. Puso un negocio. Tuvo otros hijos. Nietos. 
   Mi padre fue soldado, granjero, amante, polizón, peón, aprendiz, empresario, desempleado, esposo, viudo, padre, abuelo, contador de anécdotas... Y siguió siendo otros hombres alternadamente, hasta que perdió la memoria y fue todos a la vez. 

UNA LENGUA MUY MUY LARGA, Lola Pons Rodríguez

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LOLA PONS RODRÍGUEZ, Una lengua muy muy larga, Arpa Editores, Barcelona, 2017, 260 páginas.
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Un segundo adverbio le sirve a Lola Pons para ofrecer otros cien «relatos sobre el pasado y el presente de nuestra lengua».
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PALABRAS CON IDENTIDAD TRANSGÉNERO

   La celebración del Día del Orgullo Gay reivindica la igualdad de derechos para las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, todas ellas recogidas en la sigla LGTB. La T de esa sigla, referente a la transexualidad y a lo transgenérico, bien podría aplicarse, con una mirada un poco amplia, a la historia de la lengua.
   El género es fundamentalmente algo gramatical (una ventana es de género femenino) y el sexo una cuestión de identidad (una ventana carece de sexo, pero es de género femenino). Las palabras del español que cabrían dentro de la T de transgénero de esa sigla LGTB serían todas aquellas que han cambiado de masculino a femenino o de femenino a masculino a lo largo de la historia. El español nos proporciona muestras de todo tipo de trasvases, ampliaciones y cambios de esta clase. De hecho, en esto del género vemos que en las palabras casi nada es para siempre y que en ellas, como en las personas, lo del género es más una opción que una obligación de naturaleza o nacimiento (lo que, para el caso de la lengua, viene a ser la etimología).
   Hoy separamos el calor, más benigno que la calor, pero otros cambios de género se dan sin que cambie el significado. Nuestros antepasados (y aún hoy algunos viejos del lugar) dijeron la dolor, la sabor, la humor, la honor y la sudor y tanto temían de la serpiente como del serpiente.
   Palabra con cambio de género fue valle. Fue femenina en latín y lo sigue siendo en catalán. Sin embargo, en el castellano, valle ha protagonizado un curioso cambio de género hacia el masculino. Si en catalán está la Vall d'Aran, en castellano se dice el valle de Arán. Cabe preguntarse: ¿por qué una palabra cambia de género? A diferencia de lo que ocurre en la sociedad, aquí no son, obviamente, las propias palabras las que deciden cambiar, sino los usuarios del idioma, los hablantes, los que reorientan el género original de la etimología, normalmente por influencia de otras palabras con las que se convive dentro de un mismo grupo. Si valle es complementario del masculino monte (del latín MONS-MONTIS, masculino), ¿pudo ser el monte el que se llevó al valle a su grupo? No es descabellado. No obstante, antes de cambiar de género, la valle dejó su rastro en español. Lo vemos poderosamente en todas esas localidades españolas llamadas Valbuena: formas de valle buena con eliminación de la terminación de valle por la apócope que se da en palabras de mucho uso. Hay Valbuena en Asturias y Salamanca, está Valbuena de Duero en Valladolid, Valbuena de Pisuerga en Palencia... Existen también pueblos y personas llamados Valbueno (Guadalajara, León), pero curiosamente son menos que los Valbuena primitivos.
   Sean hombres o mujeres, tengan sexo o no, los fantasmas han sido de género bastante fantasmagórico en español. Hoy los hacemos masculinos (decimos que hay un fantasma en un castillo), pero, como la palabra acaba en -a, en la lengua antigua los hablantes la interpretaron como femenina para decir la fantasma. Por la misma razón, hay quien se queja de la reúma a su médica, que llamará el reúma a este padecimiento. Profesora, tengo una problema, nos dicen muchos de los estudiantes extranjeros que aprenden español. Problema, cisma, reúma... son neutros griegos que se hicieron masculinos pero, como acababan en -a, los hablantes del español a veces reorientaron algunas de estas palabras hacia el femenino.
   Más raro es el recorrido de puente, palabra cuya identidad genérica ha sido muy trans-. Masculino en latín (PONS-PONTIS, desde aquí saludo a todos los Pons del mundo), femenino en castellano antiguo y de nuevo masculino en español moderno. El castellano medieval, como el portugués y algunos dialectos italianos y suizos, al femenino, la puente. El masculino original en español empezó a recobrarse en el siglo XVII, en una transición de identidad masculina hacia femenina y de femenina en masculina muy camaleónica. Ponte sigue siendo femenino en gallego y portugués, como se ve en Pontevedra (PONTE VETERA, «puente vieja»).
   Cambios de este tipo muestran cómo los hablantes somos bastante flexibles para modificar la herencia lingüística recibida. No es cuestión de antojo sino de la capacidad para el cambio que tiene una lengua viva. Y eso es para sentirse de lo más orgulloso.

CANTOS AL CAMINO, Isabel Alamar

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ISABEL ALAMAR, Cantos al camino, Playa de Ákaba, Madrid, 2017, 92 páginas.

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Tarde invernal
a solas con mis recuerdos
apresuro el paso

LOS JINETES DE LA EPOCAELIPSIS, Héctor Olivera Campos

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HÉCTOR OLIVERA CAMPOS, Los Jinetes de la epocaelipsis: es época de elipsis, es tiempo de microrrelatos, Createspace, North Charleston, 2017, 144 páginas.

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EL NIÑO CHIVATO

   Nada le producía a aquel niño mayor satisfacción que el encontrar un motivo para chivarse. El niño la tenía especialmente tomada con la familia del carpintero, vecinos de su calle: "Los de la carpintería dejan la acera llena de serrín"; "a la mujer del carpintero la visitó un hombre muy extraño que vestía de blanco"; "el hijo del carpintero, ese sabelotodo insufrible, se escapó por pascuas y sus padres se volvieron locos buscándolo".
   El niño se hizo adulto. Su última delación fue recompensada con treinta monedas de plata.

BANDERA BLANCA, Mario Alonso

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MARIO ALONSO, Bandera blanca, Almuzara, Córdoba, 2017, 176 páginas.

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UN MINUTO DE REFLEXIÓN 

   Todos como vacas en un abrevadero. Unos pegados a otros para algo tan íntimo. Sin embargo, está socialmente aceptado en cualquier lugar del mundo. Claro, sólo es posible entre los hombres. Últimamente colocan pegatinas de moscas o arañas para no errar el tiro. En aquella película de Buñuel lo privado era comer y por eso había «servicios» para encerrarse a tomar un bocadillo. ¿Por qué no pondrán publicidad en una pequeña pantalla digital mientras dura?, seguro que tendría éxito. Se abrochó y volvió con prisa a la reunión. 

VIDAS A LA INTEMPERIE, Marc Badal

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MARC BADAL, Vidas a la intemperie, Pepitas de calabaza, Logroño, 2017, 224 páginas.

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Irene García Roces presenta estos textos con los que Badal trasciende a los neorurrales que convierten el campo en decorado.
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MIRADAS

   La imagen que nos devuelve el espejo es la síntesis más precisa de nuestras satisfacciones y desgracias. Escribimos nuestra historia personal con arrugas y cicatrices. El campesinado escogió otra superficie textual. La faz de la tierra.
   En ella podemos leer la acumulación de sucesos que conformaron su carácter. Eran gentes del país. Y éste imprimía de manera innegociable las cláusulas del contrato vital. Los campesinos vivían en el lugar donde nacieron sus abuelos y en el que morirían sus nietos. Los riscos pedregosos o el llano fértil. El desierto del páramo o la dehesa. La arquitectura de un espacio condiciona las circulaciones permitidas. Las trayectorias disponibles, las mutaciones adaptativas. Pero los campesinos siempre anduvieron por su propio pie. No manaban de la tierra para dejarse deslizar por la ladera. El suyo no era el discurrir del torrente. Sabían que en el fondo del valle residía su perdición. Vivían a contracorriente. Contener la inercia, siempre más poderosa, de lo salvaje era imposible. Hubieran sido arrollados. Lo que sí podían hacer era sortear sus embestidas y domesticar su instinto.
   Los campesinos han morado la tierra civilizándola. Vivimos en el mundo que crearon. No podemos dar un solo paso sin pisar el resultado de su trabajo. Tampoco abrir los ojos sin ver el trazo de su huella.Una obra que es todo lo que nos rodea. Todo aquello que pensamos que es tan nuestro por el hecho de estar ahí. De toda la vida. Los bosques de castaños y las praderas. Los senderos y los puentes. Pero no es sólo el desconocimiento el que nos hacer ser tan ingratos. A los campesinos se les paso por alto un pequeño detalle. Olvidaron reivindicar su autoría.
   A diferencia de los canteros que tallaron las piedras de las grandes iglesias, los campesinos no firmaban sus trabajos.
   La suya es una creación que nos llega de forma anónima. Lo cual no significa que lo fuera en el momento de su materialización. Tal vez no creyeron necesario explicarle a la posteridad quién había levantado aquel muro de piedra seca. Quién había roturado el bosque para que pastaran las ovejas. 
   Probablemente ni se lo plantearon. Todos los que vivían en ese momento sabían perfectamente quién había realizado el trabajo. Habían visto cómo lo hacía y además llevaba grabada su impronta. La memoria se encargaría del resto. Las siguientes generaciones evocarían el recuerdo del bisabuelo cada vez que pasaran por aquel camino empedrado o cuando en otoño recogieran las nueces del gran nogal de casa.
   La memoria se ha roto. Ha perdido el mundo que la engendró. El mundo al que ella daba coherencia.
   Los nietos de los campesinos viven en la ciudad y no recuerdan nada. O viven todavía en el pueblo y lo han olvidado casi todo.
   Miramos alrededor y no reconocemos la mano de nuestros bisabuelos.

CLÁSICOS PARA LA VIDA, Nuccio Ordine

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NUCCIO ORDINE, Clásicos para la vida, Acantilado, Barcelona, 2017, 192 páginas.

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Es Si no salvamos los Clásicos y la Escuela,  los Clásicos y la escuela no podrán salvarnos (pp. 7-48) una magnífica reflexión sobre la importancia de la Escuela (negada por una hedonista sociedad  contemporánea que promueve el simple existir), en la trasmisión de la cultura humanística para enseñar a las nuevas generaciones el arte de vivir que deviene de la lectura de Ciudadela de Saint-Exupéry,  Mendel el de los libros de Zweig o Ítaca de Cavafis.
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PENSAMIENTOS
MONTESQUIEU  [1689-1755]

   Si supiera de alguna cosa que me fuese útil y que resultara perjudicial para mi familia, la expulsaría de mi mente. Si supiera de alguna cosa útil para mi familia, pero que no lo fuese para mi patria, trataría de olvidarla. Si supiera de alguna cosa útil para mi patria, pero perjudicial para Europa y para el género humano, la consideraría un crimen. 

PARA SEGUIR VIVIENDO, APOSTEMOS POR LA SOLIDARIDAD

   En sus Pensamientos, Montesquieu nos recuerda que en la escala de las prioridades —nosotros mismos, la familia, la patria, Europa— la más importante es sin duda la pertenencia al género humano: «Si supiera de una cosa útil para mi patria pero perjudicial para otra, no la propondría a mi príncipe, pues, antes que francés, soy un ser humano, o mejor, porque soy un ser humano por necesidad mientras que soy francés sólo por azar». En un momento tan difícil para la vida política de Europa, estas máximas ponen de relieve la mezquindad de un Parlamento Europeo en el cual la solidaridad es pisoteada cada día por los intereses particulares de esta o de aquella nación. Han sido precisos miles de muertos en el Mediterráneo para hacer comprender que el dramático problema de los inmigrantes en busca de la dignidad humana no es un asunto exclusivamente italiano. De igual modo, la delicada cuestión de la reestructuración de la deuda griega no sólo concierne a Grecia: ¿es posible imaginar la recuperación de países arruinados—por culpa de la «crisis», pero sobre todo de una clase política corrupta—que con el dinero que les presta Europa apenas pueden pagar los intereses a la banca, y que no pueden destinar más que migajas al relanzamiento de las actividades productivas? La política basada en el interés exclusivo de un Estado no produce buenos resultados. Ni en el plano económico ni en el social. Y proliferan viejos y nuevos partidos que, aprovechándose del sufrimiento generalizado, fomentan intolerables formas de egoísmo y de racismo para satisfacer momentáneas ambiciones electoralistas. Europa no avanza por el camino de la solidaridad, en nombre del interés común, será difícil imaginar un futuro para el viejo continente.

31 de julio de 2015

BREVES RELATOS SOBRE HECHOS NO OCURRIDOS, Daniela Anselmo

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DANIELA ANSELMO, Breves relatos sobre hechos no ocurridos, Edición de autor, 2017, 264 páginas.

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Mi madre suele decirme que tengo una imaginación demasiado activa. Que debo controlarla o pronto ya no podré diferenciar la realidad de mis propios inventos. Por momentos me fastidia que me insista tanto con eso, pero creo que habla desde la experiencia. Después de todo, ella es la que sigue imaginando que yo sí nací.

NOCHES SIN NOCHE Y ALGUNOS DÍAS SIN DÍA, Michel Leiris

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MICHEL LEIRIS, Noches sin noche y algunos días sin día, Sexto Piso, Madrid, 2017, 248 páginas.

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En traducción de David M. Copé, este volumen presenta las anotaciones oníricas de Michel Leiris  durante un periodo superior a treinta y cinco años.
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12-13 DE ABRIL DE 1923

   Una tarde, al entrar en mi habitación, me encuentro a mí mismo sentado en la cama. De un puñetazo, acabo con el fantasma que me ha robado la apariencia. En ese momento, mi madre asoma por el umbral de una puerta en el preciso instante en que su doble, una réplica exacta del original, entra por la puerta que hay justo enfrente. Grito con fuerza, pero mi hermano acude, también él acompañado de su doble, que me ordena callar diciendo que voy a asustar a mi madre.

LO GROTESCO, Santiago Eximeno

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SANTIAGO EXIMENO, Lo grotesco, Enkuadres, Valencia, 2017, 180 páginas.
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A SU LADO

   Por segunda vez en lo que va de noche, llora. Antonio tarda menos de un minuto en levantarse de la cama y acudir al cuarto de María, su hija, pero cuando entorna la puerta ella ya ha callado. Como siempre. La misma rutina que se repite todas las noches desde que encontró a Alicia en la bañera.
   En la habitación de la niña hace frío, y Antonio se frota los antebrazos desnudos antes de entrar. Sabe que Alicia, su mujer, está allí. Como siempre. Nunca ha sido capaz de llegar antes que ella a atender a la niña, y por lo que parece eso no va a cambiar. Alicia le sonríe cuando lo ve allí, parado en el umbral, con ese esbozo de sonrisa que tanto le entristece. Pero Antonio no protesta, no le reprocha nada. Se limita a quedarse allí, apoyado en la jamba de la puerta del cuarto de su hija, mientras ve cómo su madre la sostiene entre sus brazos, cómo la acuna, cómo le susurra palabras en su oído. Palabras que él no entiende, que prefiere no entender.
   María tiene los ojos cerrados, se deja querer. Tiene el chupete en la boca y succiona de esa forma tan característica, tan adorable. Todavía no ha cumplido un año, y Antonio ha pensado varias veces en volver a ubicar la cuna en su dormitorio. No lo hace porque fue una decisión de ambos llevar a la niña a su propia habitación, y no quiere entristecer a Alicia. Eso dice. Eso quiere creer. La realidad es que tampoco se siente con fuerzas para encontrarse con Alicia en su propia cama todas las noches. Allí, en el cuarto de la niña, sentada en la mecedora, con María entre los brazos, se la ve hermosa. Si estuviera más cerca, si pretendiera tocarle, Antonio sabe con certeza que echaría a correr.
   María se queda dormida y Alicia la deposita con cuidado de nuevo en la cuna. Mientras lo hace le sonríe, esa sonrisa triste desdibujada, y cuando termina levanta la mano izquierda en señal de despedida. Antonio puede ver las cicatrices en forma de cruz en su muñeca desnuda, porque Alicia está vestida con la misma ropa que llevaba cuando la encontró, hace ya más de dos meses, tumbada en la bañera, medio sumergida en el agua turbia. Solo lleva puesta su ropa interior, y su presencia en el cuarto de la niña es perturbadora. Alicia se despide de nuevo y después, ajena a la gravedad de la situación, simplemente se desvanece. Como si nunca hubiera estado allí.
   La temperatura del cuarto asciende con rapidez varios grados, y Antonio se decide, entra y acaricia la cabeza de la niña antes de salir de nuevo y cerrar la puerta tras él.
   Vuelve al dormitorio, se tumba en esa cama que ya no es de ellos, sino suya. Una cama demasiado grande, demasiado vacía. Piensa en Alicia. En su sonrisa triste, en su perenne tristeza, en su depresión. Y por segunda vez en lo que va de noche, llora.

LA POÉTICA DE LO COTIDIANO, Yasujiro Ozu

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YASUJIRO OZU, La poética de lo cotidiano, Gallo Nero, Madrid, 2017, 234 páginas.

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Franco Picollo y Yagi Hiromi señalan en la introducción que los escritos del cineasta «están empapados de una sinceridad genuina y de una jocosidad intrínseca que se expresan en su gusto recurrente por la contradicción y la paradoja». 
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ME GUSTARÍA RETRATAR LA FLOR DE LOTO EN MEDIO DEL BARRO

 (Publicado originalmente en Asahi Geino Shínbun, 8 de noviembre de 1949)

   ¿Qué intenciones tengo? Nada de particular. Hago las cosas a mi manera, como acostumbro. En otras palabras: ruedo como me sale, espontáneamente. Pero eso es una cuestión de método... si quiere que le diga algo con más fundamento no sabría qué decirle, la verdad. Tengo que pensarlo un poco. 
   Me gustaría mucho, eso sí, que la gente me juzgara en función de las películas que he hecho después de la guerra, aunque tal vez no sea del todo honesto al decir eso.
   Sea como fuere, lo más importante, lo primero que pienso cada vez que ruedo una película, es que con ella quiero reflexionar a fondo sobre algo y recuperar la humanidad que la gente tiene por naturaleza. Es verdad que, después de la guerra, las costumbres e incluso el modo de sentir de ese periodo llamado après-guerre [tras la Primera Guerra Mundial] ya no serán como antes, pero a mí me gustaría ver cómo se puede expresar en una película, de la mejor manera posible, lo que sucede en el fondo de una sociedad. Tal vez suene abstracto si digo que lo que quiero plasmar es la humanidad, ese calor humano que me conmueve... Siempre lo he tenido en la cabeza, y eso es lo que me gustaría conseguir.
   La flor de loto en medio del barro. Ese barro es una realidad, y la flor de loto, naturalmente, lo es también. El barro es sucio y la flor de loto es bellísima. Pero la flor tiene sus raíces en el barro... Creo que en un caso como este hay una manera de realzar la flor retratando solo sus raíces y el barro en el que se hunden. Pero también se puede hacer lo contrario, y retratar solo la flor sugiriendo la existencia del barro y las raíces.
   Las costumbres de la posguerra son realmente sucias: prevalecen por todas partes el caos y la degradación. Yo las detesto, pero la realidad es eso. En el mundo hay personas que viven con limpieza, de manera sobria y bella, y la realidad también es eso. Es preciso considerar los dos aspectos juntos: si no, uno no puede decir que sea autor de nada. Como he explicado poco antes con la metáfora del barro y el loto, hay dos formas posibles de retratar la realidad.
   En este último caso, sin embargo, si trato de transmitir la esfera de los buenos sentimientos, enseguida me dicen que soy demasiado nostálgico o lírico. El clima de la posguerra, ¿no nos impulsa, precisamente, a tener una única visión de las cosas? No creo que ahí esté toda la verdad. Mis películas, como Primavera tardía o Una gallina en el viento (Kaze no naka no mendori, 1948) y antes aún Historia de un vecindario se basan justamente en esta idea. El guión no funciona, la cámara cinematográfica está destrozada... ¿cómo puede uno expresar la riqueza de los matices en estas condiciones deplorables?... Por esta razón hay que prestar atención a todos y cada uno de los fotogramas. Quizá de ahí me venga esa fama de perfeccionista que me han atribuido...

PÁGINAS ESCOGIDAS, Rafael Sánchez Ferlosio

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RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO, Páginas escogidas, Literatura Random House, Barcelona, 2017, 400 páginas.
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En la Presentación (pp. 11-17) Ignacio Echevarría señala que esta antología pretende «vencer las aprensiones que despierta la complejidad que tantos atribuyen a Ferlosio».
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EL DERECHO NARRATIVO

   Hace u muchos años designé como «derecho narrativo» a todo un cuerpo de convenciones —tácita, pero explicitables— que a lo largo del tiempo se ha venido fijando sobre la narración hasta alcanzar casi el rigor de obligatorias cláusulas contractuales en el contrato de compraventa entre el autor y los lectores. En ciertas piezas simples y esquemáticas están justificadas y exigidas por el sentido mismo de la historia: por ejemplo, la cláusula del orden de sucesión en la fabula del desafío entre Ricardo Corazón de León y Saladino: «El príncipe Ricardo puso en pie un tocho de tronco de roble y usando a guisa de hacha su mandoble lo partió en dos de un solo formidable golpe; Saladino echó al aire un chal de seda y cruzándolo al vuelo con su cimitarra lo hizo llegar al suelo cortado en dos mitades». Es evidente que si invirtiésemos el orden de actuación de los dos campeones, no tendríamos fábula, porque iríamos de más a menos y el sentido exige ir de menos a más: la fuerza primaria, directa, bruta no es más que pura fuerza a secas, y no tiene otra sorpresa que dar más que la de la mera magnitud; es la fuerza secundaria, indirecta, sutil, la que sí, en cambio, puede darle una sorpresa a la primera. La convención del orden de sucesión de las acciones o actuaciones es aquí idónea, necesaria para el sentido mismo de la fábula y para su intención, y, por ende, irreprochable. (Lo mismo puede decirse de la del desafío entre el sol y el viento a ver quién era capaz de quitarle la capa al hombre; el viento sopló y sopló, y el hombre no hizo más que apretarse más y más la capa contra el cuerpo; entonces salió el sol y calentó y calentó, hasta que el hombre, asfixiado y bañado de sudor, se quitó la capa con sus propias manos. Aquí también, invertir el orden de sucesión de las actuaciones habría deshecho el sentido y la intención de la fábula.)
   En estas fábulas esquemáticas de desafío o de certamen, en cierto modo «abstractas», el sentido está regido por una orientación intencional, que sólo a veces —en modo alguno necesariamente— es lo que suele llamarse «moraleja». Por eso he hablado, más arriba, por dos veces, de «intención»: el narrador apunta y nos dirige hacia algo ajeno y exterior a la escueta facticidad de lo narrado: si se ciñese al principio narrativo de «esto es lo que pasó y así os lo cuento», no habría más convenciones ni más «derecho narrativo» —al menos incidentes en el propio argumento, incluida la sucesión argumental— que el de los hechos mismos: por eso el viejo Homero tiene una cierta fama. Por lo menos bajo la mirada a la que hoy hemos acabado por ahormar y adaptar nuestros ojos de lectores es imposible advertir ni sospechar en la Ilíada ni la sombra de algún hecho marcado por cualquier posible «intención» subjetiva del aedo. El «derecho narrativo», desconocido para él, se compone, por supuesto, de otras muchas convenciones o «cláusulas contractuales» que, tal vez incoadas de modo perceptible a partir de los «libros de caballería» y, en general, desarrolladas sobre todo en la novela «popular», han sido la mayor catástrofe que podía sufrir la narración. Su más estricta observancia se da precisamente en la novela más barata, escrita por autores de tan fácil pluma como escaso escrúpulo y destinada a los lectores menos cultos. Podría pensarse que el público que compra esas novelas las acepta por falta de exigencias; paradójicamente, sin embargo, es, en cierto sentido, el más exigente de los públicos, el que se siente más vivamente defraudado en sus derechos de lector ante la infracción de cualquier cláusula contractual que forme parte del derecho narrativo; asimismo, precisamente por ser éste una rutina sobradamente trillada y consabida, tampoco hay que extrañarse de que sean los autores de más fácil pluma los que saben moverse con mayor desenvoltura, sin la mínima desviación ni titubeo, por la segura solidez de sus carriles. Finalmente, la industria cultural, o la industrialización de la cultura, ha extremado hasta tal punto el rigor de la observancia del «derecho narrativo», especialmente desde el cinematógrafo —donde las sumas de dinero que se arriesgan no tienen comparación con lo que arriesga un autor o un editor—, que ya no extraña siquiera la cada vez más desavisada y más condescendiente aceptación del recrecido e infinitamente repetitivo imperio de las convenciones narrativas por las personas ilustradas, que apenas puede entenderse cómo pueden soportar y hasta apreciar una película del Oeste más, una persecución automovilística más, un happy end más, o, en fin, todo un océano de piezas narrativas, cinematográficas o literarias, cada vez más huero y más concentradamente idéntico a sí mismo. Hasta la crema de la intelectualidad se toma en serio inmundicias no sólo estéticas sino también ideológicas, como Casablanca o Lo que el viento se llevó, pues las convenciones del «derecho narrativo», además de ser ideológicas ya en cuanto formas o más bien fórmulas en sí, se han convertido también en eficaz instrumento pedagógico, potenciador de las ideologías. El paradigma supremo de semejante fundan educativa es, sin duda, Walt Disney, el gran corruptor de menores y la mayor catástrofe estética, moral y cultural del siglo XX. Todo suele empezar por la estética, pues la primera que viene es la Fealdad, luego la Estupidez y finalmente la Maldad. Pero tampoco sería acertado saltar desde este orden de sucesión a una interpretación «consecuencialista» del pecado estético: la fealdad es ya un mal en sí mismo, que se cumple del todo, consecuencias aparte, con su mera aparición: una película de Landa, una columna de Cela, una pintura de Tapies es que no tienen que dejarse ver, pues con su sólo mostrarse la fealdad ya se ha cumplido, el pecado estético ya ha sido cometido. La índole del pecado de fealdad es «hacer daño a la vista», «ofender la mirada», no necesita hacer más daño a nadie; la propia noción de «obscenidad» connota la incriminación de algo que no consiste más que en un mero mostrarse.

POR EL CAMINO, Ricardo Martínez-Conde

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RICARDO MARTÍNEZ-CONDE, Por el camino, Trea, Gijón, 2017, 64 páginas.

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Siempre acercándonos, pero nunca llegamos a darnos alcance del todo.
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Escribir bajo la convicción. Escribir bajo el temor. Escribirle a la aurora. Escribir para el perdón y el no perdón; para ser (y no tener que ser).
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Mis dudas nacen de mis certezas; en eso apenas dudo.
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Un concepto que no debería aplicarse nunca a una obra de arte —a una referencia estética— es la de triunfo. A la postre, dicha obra no es siquiera la representación, sino una representación, algo, en esencia, temporal.
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Las palabras son, o han de ser, como olas: fuerza implícita, contenido para la donación.
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En el momento en que hemos abandonado el comportamiento racional hemos cedido todos sus contenidos: la imaginación, el sentido de armonía, la voluntad de descubrir… El problema hoy, entonces, en tiempo de pasiones e intereses ocultos, no es solo de mercado sino de deshumanización.
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¡Tantas veces me gustaría poder argumentar que he sido! Cuando menos en algo, un porcentaje real de la realidad.

UNA VIDA SIN MURPHY, Manuel Rebollar Barro

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MANUEL REBOLLAR BARRO, La vida sin Murphy, Enkuadres, Valencia, 2017, 100 páginas.

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Escribe Manu Espada en La teoría de Rebollar Barro (pp. 9-12): «el orden y el caos no son conceptos antagónicos, sino que en realidad son complementarios, de la misma manera que no puede haber blando sin negro, ni maldad sin seres bondadosos». Ilustra, en sobrio B/N, Ina Hristova.
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ISADORA

   No conoce a Isadora Duncan, y es una pena. Quizá en estos momentos, a punto de subirse a un descapotable, vestida con un hermoso traje de verano, pamela elegante y una gran pañoleta anudada al cuello, no sería muy necesario que supiera que fue una pionera en materia de danza y que su estilo de baile fue único. Quizá tampoco que presenciar una de sus actuaciones era ver materializarse el aire, con movimientos que dejaban estelas a través del espacio. Quizá no fuera relevante conocer que su vida se alejó de la moral predominante, que siempre hizo lo que quiso, más allá de las posibles consecuencias negativas que sus actos pudieran acarrearle. Quizá... Ella no conoce a Isadora Duncan, y es una pena. Porque si supiera que murió como copiloto en un descapotable cuando su largo chal se enganchó en la rueda del automóvil, estrangulándola, llevaría, sin dudarlo, su cuello al descubierto.

LAS PEQUEÑAS COSAS, Paola Tena

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PAOLA TENA, Las pequeñas cosas, Ediciones La Palma, Madrid, 2017, 100 páginas.
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MENSAJE EN UNA CAJETILLA 
Para Manolo Ortiz Soto 

   La cajetilla de cigarros que me vendió Lucila no es como las otras. Cuando la abrí, encontré dentro un papelito blanco escrito a mano: «Buscando amor. Calle del Agua 5». Por la noche me dirigí a esa calle, entré por la puerta sin pestillo y a tientas en la oscuridad de la casa desconocida, busqué la habitación y luego su cuerpo tibio. Le hice el amor dulce, suavemente, y me marché antes de que amaneciera. La siguiente cajetilla que compré también era distinta. «Ajuste de cuentas. Bar El Gladiolo». A mediodía, cuando Justino limpiaba la máquina de café y se giró para decirme grosero que el bar todavía no estaba abierto, no se esperaba recibir por respuesta un disparo en medio de la frente. Y otra cajetilla más: «Hijo muerto en el frente. Ancianato Luz del Ocaso». Pasé toda la mañana leyendo historias en voz alta para doña Estrella, una hermosa anciana de trenzas largas que me llamaba «mi niño José», mientras me acariciaba la mano entre las brumas del Alzheimer. Hoy no había cajetilla para mí en el kiosco de Lucila, pero sí una llamada a mi puerta. Antes de abrir, me pregunto quién compró mi cajetilla esta mañana. 

ALMIRANTE DE UN ICEBERG, Javier Sanz

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JAVIER SANZ, Almirante de un iceberg, Bubok, 2017, 42 páginas.
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Vivimos en la oscuridad del azar, imaginando horizontes.
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Hoy es mi cumpleaños; mi suicidio anual.
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Nunca podré tocar el horizonte, nunca podré tocar mi cadáver.
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Sabemos contar hasta el infinito, lo que pasa es que nos falta tiempo.
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El niño en cada puñado de arena encuentra un deseo.
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La gota de lluvia cae por la mejilla del cristal.
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La muerte no llama a la puerta, la tira abajo.
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Lo que vemos no es el mar sino su techo.
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La gota de lluvia cae por la mejilla del cristal.
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El viento no tiene guion.
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Las estrellas son los puntos suspensivos de la oscuridad.

CUESTIÓN DE TIEMPO, Carmen Peire

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CARMEN PEIRE, Cuestión de tiempo, Menoscuarto, Palencia, 2017, 144 páginas.

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ALICIA SEGÚN CHUANG TZÚ
Homenaje a José de la Colina

   Al despertarse, Alicia atravesó el espejo en el día de su no cumpleaños y su no regalo fue la duda de si era ella quien se reflejaba o si en el reflejo era la reina de corazones.

BREVE RELACIÓN DE VIDAS EXTRAORDINARIAS, Martín Olmos

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MARTÍN OLMOS, Breve relación de vidas extraordinarias, Pepitas de Calabaza, Logroño, 2017, 160 páginas.
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CHARLES OSBORNE, ESTRIBILLO

   Charles Osborne fue hipador estajanovista y, por lo tanto, metrónomo. En 1922 estaba capando un cerdo cuando le sobrevino un ataque de hipo que le duró hasta 1990. Hipó con fervor y con cierta técnica y acomodó sus rutinas conforme a su inclemencia: hipó comiendo, durmiendo y jodiendo, pautando sus derrotes al ritmo de las circunstancias, con lo que jodió isócrono al compás de métrica binaria. Jodió solvente, empero, y tuvo ocho hijos. No fue hipador coyuntural.
   Se casó dos veces y no se asustó en setenta años. Empezó hipando cuarenta veces al minuto con vigor juvenil pero fue desbravando el diafragma y con el tiempo redujo el promedio a veinte. Fue, por lo tanto, el consorcio del señor Osborne con su hipo al principio apasionado y con los años se volvió aquiescencia, qué pena que al fulgor lo extingan las horas y la convivencia.