VIOLETA ROJO, La minificción en Venezuela, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, 2004, 80 páginas.
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En la Presentación (pp. 11-16) Violeta Rojo, responsable de la antología, señala "el vigor del género" y "la variedad de tendencias temáticas y formas narrativas".
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LOS RINOCERONTES Y EL AMOR
Un rinoceronte enamorado es casi una tragedia. Nunca sabe qué hacer. Raspa, durante años, su lomo contra los robles más viejos. Con frecuencia se equivoca. Suspira demasiado, gruñe, espera que salga la luna y se empeña en demostrar que puede mojar con su lengua la punta de su cuerno.
Un rinoceronte enamorado es siempre un homenaje a la estupidez. Olvida su tamaño, su furia, su fuerza.
Y es capaz de repetir el tonto gesto de las serenatas, el suicidio de las simples margaritas. Pasa meses sentado frente a Hiroshima mon amour, por supuesto.
Un rinoceronte enamorado no asusta a nadie. Tal vez por eso, siempre fracasa.
Alberto Barrera
GUILLERMO BUSTAMANTE ZAMUDIO & HAROLD KREMER, Segunda antología del cuento
corto colombiano, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, 2007, 188 páginas.
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En la Introducción (pp. 11-12) los autores señalan que "la época que atravesamos, frívola y ajena a la pregunta, cada vez hace menos necesaria la literatura". Estos 145 cuentos cortos abogan por desatar la perplejidad.
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CATARSIS
EL hombre abre el libro y al entrar en él, una mujer alta y delgada se dirige al lavabo. Siente entonces un vértigo, quiere respetar esa intimidad pero la mujer ya está a horcajadas sobre la taza.
La repasa minuciosamente, él no la ha escogido pero está, allí, solitaria y desnuda, tan cerca que podría tocarla. Ella parece no verle, se levanta, coge una toalla y se dirige al lecho. Él la sigue, luego arranca sus ojos del desnudo, recorre el cuarto y se detiene de espaldas a la ventana por donde se filtra la luz amarilla de un farol.
La mujer a bordo del lecho se vuelve hacia la mesita de noche y enciende la radio, la música irrumpe con la cadencia de un blues, mientras la puerta se abre y un hombre joven entra y se tiende junto a ella. El hombre de la ventana recrimina su actitud, siempre ha respetado la intimidad de los demás pero pese a su resistencia es incapaz de retirar la mirada de la escena amorosa, se ha excitado a tal grado que su respiración lo delata.
—¿Hay alguien más aquí? —pregunta el joven incorporándose rápidamente del lecho.
El hombre se avergüenza y cierra el libro.
Orlando López Valencia
GUILLERMO BUSTAMANTE ZAMUDIO & HAROLD KREMER, Antología del cuento corto colombiano, Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, 2006 (1994), 110 páginas.
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EL AMIGO
Todas las mañanas, cumpliendo con la rutina de mi trabajo, paso por una casa en cuyo balcón hay un viejo sentado en su silla de ruedas. Siempre, al pasar junto a la casa, el viejo y yo nos saludamos batiendo nuestras manos.
No sé como se llama ni él sabe mi nombre. Tal vez el vernos todos los días casi obligatoriamente nos haya hecho amigos.
Hoy no nos vimos y al pasar por su balcón me he sentido muy triste al pensar en lo que pudo haberle ocurrido; ya a su edad, y con la mala salud que aparentaba, despertar a un nuevo día era una sorpresa.
Esta mañana me he sentido muy alegre pues el viejo ha sido el primero en traer flores a mi tumba.
Miguel Fernando Caro G.