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50 DISCURSOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

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ANDREW BURNETT, 50 discursos que cambiaron el mundo, Turner, Madrid, 2017, 252 páginas.

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Entre estos 50 discursos hallará el lector a Lenin, Gandhi, Mussolini, de Gaulle, Einstein, Bhutto, Steve Jobes u Obama: palabras para entender el siglo XX y el comienzo del siglo XXI. 
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MALALA YOUSAFZAI [Activista política]

   Malala Yousafzai (1997) nació en el valle de Swat, en Jaiber Pajtunjuá, provincia del norte de Pakistán. Sus padres, musulmanes suníes de etnia pastún, dirigían varios colegios en la región. Malala se convirtió a una edad muy temprana en activista en pro de los derechos humanos, preocupada sobre todo por la situación de las mujeres y la educación. A los once años empezó a escribir para la BBC un blog sobre la vida en una región controlada por los talibanes, facción político-militar suní que utiliza la violencia para imponer una interpretación extremista de la ley islámica (sharía) que niega el derecho a la educación de las niñas. En 2010, Malala tuvo un papel protagonista en Clase Dismissed, documental realizado por The New York Times, y pronto se hizo famosa, concediendo entrevistas a medios de comunicación de todo el mundo. En octubre de 2012, un pistolero talibán se subió al autobús escolar en el que viajaba y la disparó en la cabeza. La joven activista resultó gravemente herida, pero se acabó recuperando en un hospital de Birmingham (Inglaterra), ciudad a la que volvería más tarde para proseguir sus estudios. El 12 de julio de 2013, día de su decimosexto cumpleaños, pronunció el discurso inaugural de la Youth Takeover (Jornada de la Juventud), celebrada en la sede de la ONU, en Nueva York. En 2014 recibió (con Kailash Satyarthi) el premio Nobel de la Paz, siendo a persona más joven en obtener el galardón.



   En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Honorable Secretario General, Sr. Ban Ki-moon; respetado presidente de la Asamblea General, Vuk Jeremic; Sr. Gordon Brown, honorable enviado de la ONU para la Educación Global, respetados ancianos, queridos hermanos y hermanas: As-salamu alaykum. Es un honor para mí volver a hablar en público después de mucho tiempo. Estar aquí con personas tan distinguidas es un gran momento en mi vida; y es un honor para mí que hoy lleve puesto este chal que perteneciera a la difunta Benazir Bhutto. No sé por dónde empezar mi discurso. No sé lo que la gente se esperaba que dijera, pero en primer lugar le agradezco a Dios, para quien todos somos iguales, y a cada persona que ha orado por mi rápida recuperación y una nueva vida. No puedo creer el mucho amor que la gente me ha demostrado. He recibido miles de tarjetas de buenos deseos y regalos de todo el mundo. ¡Gracias a todos ellos! Gracias a los niños cuyas palabras inocentes me han animado. Gracias a los ancianos cuyas oraciones me fortalecieron. Me gustaría dar las gracias a las enfermeras, médicos y al personal de los hospitales de Pakistán y el Reino Unido y al Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, porque me han ayudado a mejorar y recuperar mi fuerza. Apoyo plenamente al Secretario General de la ONU, Sr. Ban Ki-moon, en su Primera Iniciativa de Educación Global y el trabajo del enviado especial de la ONU para la Educación Global, Gordon Brown y al Honorable Presidente de la Asamblea General de la ONU, Vuk Jeremic. Les doy las gracias por el liderazgo que siguen mostrando. Inspiran a todos a la acción. Queridos hermanos y hermanas, recuerden una cosa: el Día de Malala no es mi día. Hoy es el día de cada mujer, cada niño y cada niña que ha levantado la voz por sus derechos. 
   Hay cientos de activistas de derechos humanos y de trabajadores sociales, que no sólo están hablando de sus derechos, sino que están luchando para lograr el objetivo de la paz, la educación y la igualdad. Miles de personas han sido asesinadas por los terroristas y millones han resultado heridas. Yo sólo soy una de ellas: así que aquí estoy. Aquí estoy, una niña, entre muchas otras. No hablo por mí, sino por aquellos que no tienen voz se puedan hacer oír: aquellos que han luchado por sus derechos. Su derecho a vivir en paz. Su derecho a ser tratados con dignidad. Su derecho a la igualdad de oportunidades. Su derecho a la educación.
   Queridos amigos, el 9 de octubre de 2012, un talibán me disparó en el lado izquierdo de la cabeza; dispararon a mis amigos, también. Pensaban que las balas nos iban a callar, pero fracasaron. Y de ese silencio surgieron miles de voces. Los terroristas pensaban que iban a cambiar mis objetivos y hacerme dejar mis ambiciones. Pero nada ha cambiado en mi vida, excepto esto: la debilidad, el miedo y la desesperanza murieron. Nació la Fuerza, el poder, el coraje. Yo soy la misma Malala: Mis ambiciones son las mismas, mis esperanzas son las mismas. Y mis sueños son los mismos.
   Queridos hermanos y hermanas: no estoy en contra de nadie. Tampoco estoy aquí para hablar en términos de venganza personal contra los talibán o cualquier otro grupo terrorista. Estoy aquí para hablar en nombre del derecho a la educación de todos los niños. Quiero educación para los hijos e hijas de los talibán y los terroristas y extremistas. Ni siquiera odio al talibán que me disparó. Incluso si tuviera un arma en la mano y él estuviera de pie frente a mí, no le dispararía. Esta es la compasión que he aprendido de Mahoma, el profeta de la misericordia, Jesucristo y Buda. Este es el legado de los cambios que he heredado de Martin Luther King, Nelson Mandela y Mohammed Ali Jinnah. Esta es la filosofía de la no violencia que he aprendido de Gandhi, Bacha Khan y la Madre Teresa. Y este es el perdón que he aprendido de mi padre y de mi madre. Esto es lo que mi alma me dice: estar en paz y amor con todos. Queridos hermanos y hermanas, nos damos cuenta de la importancia de la luz cuando vemos oscuridad. Nos damos cuenta de la importancia de nuestra voz cuando somos silenciados. De la misma manera, cuando estábamos en Swat, al norte de Pakistán, nos dimos cuenta de la importancia de los lápices y libros cuando vimos las armas. El sabio dijo: “La pluma es más poderosa que la espada.” Es cierto. Los extremistas tienen miedo a los libros y bolígrafos. El poder de la educación les da miedo. Tienen miedo de las mujeres. El poder de la voz de las mujeres les da miedo. Esto es por qué mataron a 14 estudiantes inocentes en el reciente ataque en Quetta. Y es por eso que matan a las maestras. Es por eso que están destruyendo escuelas todos los días: porque tienen miedo al cambio y a la igualdad que llevaremos a nuestra sociedad. Recuerdo que un chico en la escuela, al que un periodista preguntó por qué los talibán estaban en contra de la educación, respondió muy simplemente apuntando hacia un libro: “un talibán no sabe lo que está escrito en el interior de este libro.”
   Ellos piensan que Dios es un ser minúsculo y conservador que apuntaría un arma a la cabeza de la gente sólo porque van a la escuela. Estos terroristas están haciendo mal uso del nombre del Islam para su propio beneficio personal. Pakistán es un país amante de la paz y democracia. Los Pastunes quieren educación para sus hijas e hijos. El Islam es una religión de paz, humanidad y fraternidad. Es deber y responsabilidad de cada uno el conseguir educación para todos los niños, eso es lo que dice. 
   La paz es una necesidad para la educación. En muchas partes del mundo, especialmente en Pakistán y Afganistán, el terrorismo, la guerra y los conflictos impiden que los niños asistan a la escuela. Estamos muy cansados de estas guerras. Las mujeres y los niños sufren de muchas maneras en demasiadas partes del mundo. En India, niños inocentes y pobres son víctimas del trabajo infantil. Muchas escuelas han sido destruidas en Nigeria. La gente en Afganistán se ha visto afectada por el extremismo. Las niñas tienen que hacer el trabajo infantil doméstico y se ven obligadas a casarse a una edad temprana. La pobreza, la ignorancia, la injusticia, el racismo y la privación de sus derechos básicos son los principales problemas que enfrentan mujeres y hombres. Hoy me estoy centrando en los derechos de la mujer y la educación de las niñas, ya que ellas son las más afectadas. Hubo un tiempo en que las activistas pidieron a los hombres que lucharan por ellas. Pero esta vez vamos a hacerlo por nosotras mismas. No estoy diciendo que los hombres se aparten de hablar sobre los derechos de la mujer; me estoy enfocando en que las mujeres sean independientes y luchen por sí mismas. Así que, queridos hermanos y hermanas, ahora es el momento de hablar. Hoy hacemos un llamado a los líderes mundiales para que cambien sus políticas estratégicas en favor de la paz y la prosperidad. Hacemos un llamado a los líderes mundiales para que todos estos acuerdos deban proteger a las mujeres y los derechos de los niños. Un acuerdo que va en contra de los derechos de las mujeres es inaceptable. Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos a garantizar la educación gratuita y obligatoria en todo el mundo, para todos los niños. Instamos a todos los gobiernos para luchar contra el terrorismo y la violencia, a proteger a los niños de la brutalidad y el daño. Hacemos un llamado a los países desarrollados para que apoyen la expansión de las oportunidades de educación para las niñas en el mundo en desarrollo. Hacemos un llamado a todas las comunidades a ser tolerantes, a rechazar los prejuicios por motivos de casta, credo, secta, color o religión asegurando la libertad y la igualdad para las mujeres, para que puedan prosperar. No todos podremos tener éxito si la mitad de nosotros somos refrenados. Hacemos un llamado a nuestros hermanas de todo el mundo para ser valientes, para asumir la fuerza dentro de sí mismas y desarrollar todo su potencial.
   Queridos hermanos y hermanas, queremos escuelas y educación para un futuro brillante de todos los niños. Continuaremos el camino a nuestro destino de paz y educación. Nadie nos puede parar. Hablaremos a favor de nuestros derechos y vamos a traer el cambio con nuestra voz. Creemos en el poder y la fuerza de nuestras palabras. Nuestras palabras pueden cambiar el mundo entero porque lo haremos todos juntos, unidos por la causa de la educación. Y si queremos lograr nuestro objetivo, entonces tenemos que empoderarnos a nosotros mismos con el arma del conocimiento y nos protegeremos con unidad y fraternidad. Queridos hermanos y hermanas: no debemos olvidar que millones de personas sufren de pobreza, injusticia e ignorancia. No hay que olvidar que millones de niños están fuera de sus escuelas. No debemos olvidar que nuestros hermanos y hermanas están esperando por un futuro pacífico y luminoso. Libraremos una lucha gloriosa contra el analfabetismo, la pobreza y el terrorismo; tomaremos nuestros libros y lápices porque son armas más poderosas.
   Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución. Educación primero. 
   Gracias.

LABRADOR DEL AIRE, Arturo Soria y Espinosa

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ARTURO SORIA Y ESPINOSA, Labrador del aire, Turner, Madrid, 1983, 76 páginas.
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Con palabras labras en el aire.
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La vida hecha es la muerte viva.
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La historia es la noria de aguas múltiples.
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La espera a la intemperie se acerca a la intemporalidad.
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La mayor parte de los contemporáneos usa el motor de gasolina como complemento del alma.
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Tener te ata.
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El envase es el féretro mercantil para los productos envalsamados.
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Los muertos están en los huertos de los recuerdos.

OBRA ESENCIAL, José Bergamín

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JOSÉ BERGAMÍN, Obra esencial, Turner, Madrid, 2005, 460 páginas.

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Nigel Dennis selecciona una antología de este «intelectual vencido, desterrado y ninguneado». Además de a sus ensayos, poemas o dramas, conviene prestar interés a sus aforismos.
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Una sola cosa importa para que puedan importar todas.
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Se puede vacilar antes de decidir, pero no una vez decidido.
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La belleza es la fermentación ideal de los elementos que la componen.
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La sensualidad sin amor es pecado; el amor sin sensualidad es peor que pecado.
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Existir es pensar; y pensar es comprometerse.
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El arte verdadero procura no llamar la atención, para que se fijen en él.
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Limitarse no es renunciar, es conseguir.
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Sé apasionado hasta la inteligencia.


SOBRE NADA Y OTROS ESCRITOS, Mark Strand

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MARK STRAND, Sobre nada y otros escritos, Turner, Madrid, 2015, 174 páginas.

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POESÍA NARRATIVA 


   Ayer en el supermercado oí a un hombre y a una mujer discutiendo sobre la poesía narrativa. Ella dijo: «Puede que todos esos llamados poemas narrativos no hagan más que señalar lo pobres que nos hemos vuelto, y cómo, cual utopistas sin esperanza, vivimos para el final. Muestran que nuestra vida está invalidada por las necesidades, sobre todo por la necesidad de seguir. He llegado a creer que la narrativa nace del odio a uno mismo». 
   Él dijo: «Lo que a mí me preocupa es el poema narrativo que no proporciona un marco coherente para medir el desplazamiento temporal y espacial, el poema narrativo en el que el héroe viaja, creyendo que avanza cuando en realidad está quieto, convertido en la encarnación de la poesía narrativa, su terrible engaño, la pesadilla de su propia irrealidad». 
   Quise recordarles que el poema narrativo ocupa el lugar de una narración ausente y absorbe en todo momento la ausencia del otro para poderla nombrar, a la vez que entrega su propia presentía a las soledades terribles del olvido. Quise decir que la narración ausente es aquella en la que nuestro destino está escrito. Pero se fueron antes de que yo pudiese hablar.
   Cuando llegué a casa, mi hermana me esperaba sentada en el salón. Le dije: «Verás, hermanita, se me ha ocurrido que algunos poemas narrativos se mueven tan rápidamente que no podemos seguirles el paso, por lo que su avance nos lo tenemos que imaginar. Son los que mas se parecen a la vida real y los menos reales». «Si —dijo mi hermana—, pero, ¿te has dado cuenta de que algunos poemas narrativos se mueven con tanta lentitud que nos adelantamos constantemente a ellos, imaginando lo que podrían ser?». «Sí —dije—, me he dado cuenta».
   Después me acordé de aquel verano en Roma cuando estaba convencido de que los poemas narrativos en los que la memoria desempeña un papel importante se derrotan a sí mismos. Comprendí que la memoria es un mausoleo de acontecimientos que no se sostendrían en el presente, y por ello está impregnada de lástima y su música es siempre un canto fúnebre.
   Sonó entonces el teléfono. Era mi madre, que llamaba para saber qué hacía. Le dije que estaba trabajando en un poema narrativo negativo, un poema que se niega a comenzar porque el comienzo es un sinsentido en un universo infinito, y que por esa misma razón se niega a terminar. Es, todo él, un espacio intermedio suprimido, una conjunción inagotable. «Y, mamá —le dije—, se niega a enmascarar la quietud esencial y universal, y por lo tanto limita sus observaciones a lo que nunca ocurre».
   Entonces dijo mi madre: «Tu padre me hablaba a menudo de la poesía narrativa. Decía que era una mujer con un vestido largo y que portaba flores. Era pelirroja y el pelo le caía suavemente sobre los hombros. Decía que la poesía narrativa sucedía habitualmente en primavera y que tenía que ver con un hombre. La mujer se acercaba a la casa de él, lo saludaba y dejaba caer sus flores. Por lo visto esto —añadió mamá— pretendía dar a entender la inutilidad de la poesía narrativa».
   «Pero mamá —dije—, lo que llamamos narración es simplemente la sumisión a los insufribles reclamos del predicado sobre el futuro; perpetúa su continuación, florece en otro predicado. ¡No pienses que las nociones de conclusión se fundan en nuestra añoranza de predicado estéril!» «Eso es absolutamente cierto —dijo mi madre—, no hay otra forma de concebirlo». Y colgó.

The Continuous Life, 1990, recogido en The Weather of Words, 2000.

CONTRA EL GUERNICA, Antonio Saura

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ANTONIO SAURA, Contra el Guernica, Turner, Madrid, 1982, 46 páginas.

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En el 80 aniversario del Guernica, el Museo Reina Sofía organiza la exposición Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica. El recuerdo de este Libelo firmado por Antonio Saura puede servir de estimable contrapunto.
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Odio al Guernica porque siendo dibujo coloreado más que pintura, es uno de los cuadros más famosos del siglo XX.
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Detesto al Guernica porque sin ser un cuadro de historia es tristemente una de las composiciones más extraordinarias de la historia del arte.
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Odio el recuerdo del recordado recordar del Guernica.
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Detesto los setenta y tres bocetos del Guernica realizados con posterioridad a su terminación.
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Desprecio a los dos Antonios del arte español, Tapies y Saura, tísicos de origen, compañeros de viaje, hijos bastardos de Picasso y pintamonas en ejercicio de fama. 
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Detesto al Guernica porque a pesar de haber sido pintado deprisa y corriendo y de ser concebido para un destino efímero, mantiene rozagante su ceremonia de la confusión.
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Me detesto a mí mismo porque al visitar el Guernica me quedé pasmado de mi odio al Guernica.

ISMOS PARA ENTENDER EL ARTE MODERNO, Sam Phillps

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SAM PHILLIPS, Ismos para entender el arte moderno, Turner, Madrid, 2013, 160 páginas.

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En la Introducción (pp. 6-7) Sam Phillips advierte: "Este es un libro sin afán de exhaustividad". No obstante, por la maquetación, la capacidad de síntesis y las referencias, se convierte en un interesante primer peldaño para los que han comenzado a subir la escalera que da acceso a la comprensión del arte moderno.
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POSMODERNISMO

Término que describe las reacciones contra el pensamiento y la cultura propios de la época moderna o modernis­mo. Su uso no se extendió hasta la década de 1970. Bajo el rechazo a la modernidad subyace el concepto de que las ideas no pueden describir verdades fundamentales.

   Las palabras posmodemismo o posmodernidad se emplean desde los setenta para describir estados o condiciones opuestas a la modernidad. Algunos críticos han argumentado que estos cambios han traído consigo un periodo nuevo y todavía vigente conocido como era posmoderna.
   La mayoría de movimientos de arte mo­derno hasta finales del siglo XX afirmaban que, con los medios adecuados, el arte tenía la capacidad de presentar y explicar verdades esenciales. Estas certidumbres iban desde lo emocional (expresionismo abstracto) al potencial de las tecnologías (Constructivis­mo). El posmodernismo se basa en el rechazo de la existencia de esas verdades esenciales. En 1979 Jean ­François Lyotard definía el término como «la increduli­dad frente a las metanarrativas», es decir, la duda de que una sola ideo­logía pueda definir de forma precisa nuestra condición o conducir al progre­so. A finales de los sesenta Jacques Derrida desarrolló la llamada decons­trucción, que afirmaba que las ideas son impre­cisas, inestables, interdependientes e inherentemente contradictorias, por lo que pueden subvertirse.
   Aunque la deconstrucción fue muy influyente en la crítica literaria, su estilo subversivo está también presente en las artes visuales. Los artistas socavaron las prácticas del pasado para llamar la atención sobre la naturaleza contingente de las ideas y las imágenes. La fotógrafa Cindy Sherman, por ejemplo, empleaba disfraces y maquillaje para trans­formarse a sí misma en una serie de retratos, que subrayaban la naturaleza compleja de la identidad y también de los estereotipos. Sus compatriotas Richard Prince y Sherrie Levine fotografiaban anuncios publicitarios y la obra de otros artistas, desafiando así el concepto de originalrdad creativa.
   Neoexpreslonlstas como Julian Schnabel o Francesco Clemente exploraban la idea del gusto en obras intencionadamente «malas».
   Si ningún estilo era mejor que otro, enton­ces, ¿por qué no combinarlos todos? Las exuberantes pinturas del estadounidense David Salle buscaban dar respuesta a esta pregunta, con yuxtaposiciones de innumera­bles imágenes. Lo kitsch se saludaba como arte en las obras neopop del neoyorquino Jeff Koons, derribando así cualquier distin­ción entre alta y baja cultura.
   Estos artistas no se definían a sí mismos como posmodernistas, ya que la palabra des­cribe una tendencia a lo irreverente y subver­sivo antes que un movimiento o creencia. Muchas de estas actitudes están presentes en el conceptualismo y el arte pop, inclu­so, en el dadaísmo; por tanto puede argüirse que la posmodernidad es una continuación de la modernidad, la demostración de sus aspectos más complejos y contradictorios.



OBRA CLAVE en el Solomon E. Guggenheim Museum, Nueva York

Comedia, 1995, DAVID SALLE

Obras como este díptico son las que sitúan a Salle en el contexto del posmodernismo. En un gesto de rechazo de la coherencia estilística de las décadas anteriores, yuxtapone imágenes y técnicas de distintos momentos de la historia y de la cultura, El panel derecho incluye una copiada una fotografía de moda en blanco y negro rodeada por mariposas y sobreimpresa a una imagen sacada de un anuncio de los años cincuenta.


ABECEDARIO, Czeslaw Milosz

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CZESLAW MISLOSZ, Abecedario, Turner, Madrid, 2003, 352 páginas.

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RIMBAUD, Jean Arthur (1854-1891).

    Fue la eterna preocupación de su madre y de toda su familia. Huía de casa, vagabundeaba, bebía, golfeaba, casi se moría de hambre, escribía poemas-mani­fiesto contra la sociedad, la religión, la moral y la literatura. A la edad de 19 años decidió terminar con todo. A partir de ese momento los literatos parisinos, que querían encontrarlo para prestarle ayuda, le perdieron la pista. Después de recorrer Euro­pa, donde probó todo tipo de empresas, se fue a África. Se dedi­có al comercio de armas, de oro y de marfil en Abisinia, condujo caravanas por los rincones más inexpugnables del Continente Negro. Se hizo rico y se construyó un palacio en Harare, también participó en las intrigas políticas locales. Por lo tanto llevaba la vida de uno de esos aventureros blancos en África que Joseph Conrad describió en El corazón de las tinieblas, una existencia como la de Kurtz, el agente de una empresa comercial belga.
   Murió a los treinta y tantos años de edad (debido a una pier­na gangrenada), ignorante de que, gracias a la publicación de Una temporada en el infierno y de otros manuscritos que había dejado en casa, su fama estaba creciendo en París. Al final se recono­ció su genio y se convirtió en el principal mito literario del siglo XX.
   En las primeras décadas del siglo XX había tres personajes que rivalizaban entre sí por las atenciones especiales de los círculos artísticos y literarios de Europa. Se trataba de Walt Whitman, “el viejo gigante”, poco conocido aún pero accesible ya a través de algunas traducciones; Oscar Wilde, “Antinoo tocado con una boina de terciopelo”, el modelo de esteta y homosexual; y, final­mente, Arthur Rimbaud, el personaje que simbolizaba todo lo salvaje, desmelenado, rebelde y, por lo visto también, lo ani­mal. Rimbaud era ya un viejo conocido del grupo Polonia Joven; de hecho, Miriam-Przesmycki había publicado en su revista Chi­mera una traducción de su poema “El barco ebrio”. La buena sociedad contaba chismes en los cafés sobre las excentricidades del poeta francés que, al parecer, descubrió que cada vocal tie­ne su propio color. El refinado Józef Weyssenhoff (el autor de Pod­fihipskz) se burlaba de lo moderne en un poema que debe de ser del año 1911, y en el que hablaba de una isla donde un gorila se enteraba de que se podía percibir “el color en el sonido y el olor en la palabra”; cito de memoria las exclamaciones del simio:

Al escuchar las palabras de Rimbaud
siento escalofríos en mis patas traseras.
  
    Pero el interés por la poesía de Rimbaud se agotó con la gene­ración de los poetas de Skamander. En el año l916 Jaroslaw Iwas­zkiewicz y Mieczyslaw Rytard tradujeron en Kiev sus Iluminaciones. Iwaszkiewicz adoptó la nueva forma del poema en prosa en su Kassidas. Su “Oración a Arthur Rimbaud” supone casi una sesión espiritista, una invocación a su espíritu. Pronto se unen a la nómi­na de traductores de Rimbaud Julian Tuwim y Antoni Sionims­ki. Se podría decir que el joven Tuwim pasó del influjo de Whitman al de Rimbaud.
   La energía de la palabra, la sensualidad del idioma y la exu­berancia del color son los signos del cambio que se produce en la lengua polaca después de la impotencia lingüística de lo moder­no. La poesía polaca, y también la poesía en otras lenguas, le debe mucho a Rimbaud. En este aspecto su influencia ha sido más dura­dera que la de Whitman o, sin duda, que la de Wilde.
   No obstante, no es su contribución a la innovación artística lo que alimenta la leyenda de Rimbaud sino, sobre todo, su rebe­lión contra las formas establecidas de conducta, contra su pro­pia familia burguesa y no sólo contra ella, sino también contra la sociedad en general. Vivió como un pionero que formó un modelo que se repetiría durante décadas después de su muerte. ¿Acaso la rebelión de la juventud estadounidense en los años sesenta no es como una multiplicación de rebeliones individua­les similares a las de Baudelaire y Rimbaud? Y similares son tam­bién las aventuras posteriores de esta generación. El mismo Rimbaud consideró sus inquietudes juveniles y sus desespera­ciones como propias de un adolescente y se inclinó después por cosas serias, es decir, por el dinero y la política. La elección que hizo la generación de los yuppies fue similar.
   A Rimbaud lo elogiaron primero unos cuantos literatos fran­ceses que empezaron a hablar y a escribir sobre su persona, has­ta que la fama de su apellido llegó a las bohemias artísticas de otros países y más tarde a un público más amplio. Más o menos lo que les ocurrió a sus coetáneos, Cézanne y Van Gogh, que en la pintura significan lo mismo que Rimbaud en la poesía. No obstante, estos últimos son mundialmente conocidos, ya que sus pinturas se venden por millones de dólares en el mercado inter­nacional.
   Para que alrededor de un nombre se forje una leyenda hace fal­ta que su cumplan varias condiciones. Cualquier cosa que ocu­rría en Francia atraía la atención del mundo entero, y en toda Europa se solían leer revistas y libros franceses. Tras el declinar del latín, el francés se convirtió en el idioma que era necesario conocer. Con toda seguridad, en muchos otros países aparecían poetas desmelenados y rebeldes que, sin embargo, consiguie­ron una fama local. También había que esperar a que llegase el momento adecuado, que en este caso fue la época en la que aumentaron las desgracias del capitalismo y se propagaron los sueños revolucionarios. No se sabe si Rimbaud luchó en las barri­cadas de la Comuna de París, pero el hecho de que se comente que fue así resulta significativo.
   Quizá las sociedades humanas necesiten nombres-abreviatu­ra, nombres-época. En Polonia fueron los poetas románticos los que suministraron este tipo de nombres; así, por ejemplo, Mic­kiewícz, el juicio de los Filómatas, la vigilia de los antepasados crecieron en una unidad mítica. Es imposible evitar la pregunta sobre qué va a suceder con los nombres-abreviatura en la cultu­ra de las imágenes en movimiento, que se aprovecha como un parásito de todos los logros humanos (el arte pop, el posmoder­nismo). Es probable que crezca su utilidad como signos, mien­tras que se van a quedar vacíos de contenido. La biografía de Rimbaud, un poeta que quería alcanzar lo inexpresable, aun­que fuera mediante “un relajamiento de todos los sentidos”, que enmudeció y se hizo un comerciante aventurero, será el tema favorito de futuros guiones de televisión.

CARACTERES, José Bergamín

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JOSÉ BERGAMÍN, Caracteres, Turner, Madrid, 1978, 46 páginas.

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Bergamín define estos breves textos en prosa como "semblanzas epigramáticas" que, aun inspiradas en parte en las "caricaturas líricas" de Juan Ramón Jiménez, se diferencian por omitir los nombres de los personajes reales en los que se motivan. De este modo, el autor finaliza su pasaje introductorio afirmando que "si algún valor tienen todavía estas epigramáticas semblanzas figurativas [...] es el de no haber sido reales; su propio carácter se lo impide. Quisieron serlo vivamente por literarias o ficticias. Por sus trazas como por su trazo al escribirlas".

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EL INCANDESCENTE

   No sé por qué, debajo de la incipiente calva de su cabeza, creía yo que ardía una brasa incandescente.
   Todo él estaba ardiendo desde hacia mucho tiempo en un secreto incendio interior, consumiéndose poco a poco, muy lentamente, en una combustión de siglos.
   No me atrevía, casi, a aproximar a él mis dedos, para no quemarme. Y cuando salíamos al aire libre, temía que el viento le avivase, prendiéndole en una sola llama que le consumiría en un instante.
   Pero cuando en su recogido interior, al leve soplo de sus labios formulaba rítmicamente su pensamiento, yo sentía —¡oh Shelley!— animarse la pura brasa en ascua viva y me acercaba al calor y a la luz tenue y sagrada del sublime rescoldo.