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PENSAMIENTOS DESCABELLADOS, Stanisław Jerzy Lec

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STANISŁAW JERZY LEC, Pensamientos descabellados, Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1977, 140 páginas.
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Carlos Lohlé publicó ya en 1977 esta traducción de Ramón Alcalde, A. K. de Colángelo y Roberto Juarroz.
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Hasta su silencio tenía errores de lenguaje.
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“Abandonó este mundo” suena optimista.
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¿Oyes esos balbuceos? Son los coros de las consonantes, después de haber eliminado las vocales.
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De la mayoría de las obras sobreviven únicamente algunas citas. ¿No sería mejor escribir desde el comienzo sólo esas citas?
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Las heridas se convierten en cicatrices, pero las cicatrices crecen con nosotros.
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Muchos de mis amigos se han convertido en mis enemigos. Muchos de mis enemigos se han convertido en mis amigos. Sólo los indiferentes me han sido fieles.
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Me desconcierta el rostro del enemigo porque veo cuánto se me parece.
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Hasta en las encrucijadas de la historia intenta la policía regular el tránsito.
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¡Qué borrascoso es el mar de la indiferencia!
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“Tan sólo lo amenazaremos un poquito con el dedo”, dijo. Y lo puso en el gatillo.

MÁS LECTURAS NO OBLIGATORIAS, Wislawa Szymborska

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WISLAWA SZYMBORSKA, Lecturas no obligatorias, Alfabia, Barcelona, 2012, 200 páginas.


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AFORISMOS GEORG CHRISTOPH LICHTENBERG

   Lichtenberg escribió aforismos durante toda su vida para que después llegaran a nuestras manos en esta selección y los leyéramos en apenas media hora. Esta reflexión sobre la burlona desproporción temporal existente debería acompañarme en todas mis lecturas, pero el caso es que solo aparece ante mí con especial claridad cuando se trata de aforismos. Puede que algún día le dedique a esta cuestión una página individualizada de lamento, pero en el entretanto prefiero quedarme junto a Lichtcnberg y dedicarle la amable atención de los lectores. Lichtenberg pertenece a la gran tríada de aforistas europeos, situado entre La Rochefoucauld y nuestro Lec. Tres épocas, tres países, tres invidualidades: alguien debería escribir sobre eso un extenso trabajo comparatista y estoy segura de que algún día se hará. Lichtenberg es un escritor alemán del periodo de la Ilustración. Da expresión a los mejores pensamientos de su revolucionario siglo de forma apasionada y aguda. No podemos decir que esa pasión haya envejecido mal ni que su humor peque ahora de ingenuidad y, si lo hace, solo es en un minúsculo porcentaje. Y esto no se debe solo a que muchas de sus percepciones y sentencias sigan siendo actuales, sino también a que Lichtenberg fue capaz de ir más allá del siglo XVIII con su peculiar imaginación. El suyo no era un racionalismo cándido, sino que manifestaba tendencia a constructos absurdos y completamente disparatados. A ojos de nuestro gusto contemporáneo, algunos de los comentarios son consumados poemas en prosa, diminutos relámpagos de humor lírico; un lirismo que, por otra parte, se valoraba poco y era una rareza en aquella época. Por ese motivo, solo unos pocos artistas y pensadores de su tiempo apreciaron el trabajo de Lichtenberg. Tengo la esperanza de que cuando el traductor y la editorial se planteen la reedición de estos aforismos, esta aparezca en una edición ampliada en al menos media hora más de lectura. así pueda encontrar en ese pequeño tomo la célebre Horca con pararrayos de Lichtenberg o aquel sorprendente Cuchillo sin punta y falto de mango, y puede incluso que hasta ese tratado bufo sobre las sesenta y dos maneras de apoyar la cabeza sobre las manos. No en vano el propio André Bretón incluyó a Lichtenberg entre los precursores del surrealismo y los clásicos del humor negro.

Selección, traducción del alemán y prólogo de Marian
Dobrosielski. Varsovia: PIW, 1970.

PENSAMIENTOS DESPEINADOS, Stanislaw Jerzy Lec

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STANISŁAW JERZY LEC, Pensamientos despeinados, Península, Barcelona, 1997, 194 páginas.
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En Vida y obra de Stanislaw Jerzy Lec (pp. 147-154) el editor Emilio Quintana (traductor con la colaboración de Anna Luzny) repasa la conocida peripecia vital de Lec y da noticia de su divulgación bibliográfica en Hispanoamérica: Pensamientos despeinados (Plural, nº 54, suplemento 51, marzo 1976. Introducción, selección y traducción de Jan Zych); Los pensamientos despeinados (La semana de las Bellas Artes, México, nº 48, noviembre 1978. Traducción de Krystyna Rodowska); Pensamientos desmelenados (México, UNAM, 1985. Selección, traducción y nota de Florian Smieja); y Pensamientos descabellados (Buenos AIres, Ediciones Carlos Lohlé, 1978, Traducción de Ramón Alcalde A. K, de Colangelo y Roberto Juarroz). 
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Todo está en manos del hombre. Por eso debe lavárselas a menudo.
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Los pensamientos saltan de un hombre a otro como las pulgas. Pero no a todos les remuerden.
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Sueño con un ancla que arrastre la tierra consigo.
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Un salto moral es más peligroso que un salto mortal.
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Consejo para escritores: en algún momento hay que dejar de escribir. Incluso antes de empezar.
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¿Cómo sabe el viento en qué dirección soplar?
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Que haya muerto no prueba suficientemente que haya vivido.
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La vida roba a los hombres demasiado tiempo.
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Lástima que al paraíso se vaya en coche fúnebre.
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Los que olvidan más facilmente aprueban con menos esfuerzo el examen de la vida.

PENSAMIENTOS DESPEINADOS, Stanisław Jerzy Lec

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STANISŁAW JERZY LEC, Pensamientos despeinados, Pre-Textos, Valencia, 2014, 224 páginas.

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Yo mismo presencié un milagro. Fue cuando las cosas aún podían arreglárselas sin ellos.
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También el mal quiere sólo nuestro bien.
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Sé el primero en tirar la piedra; si no, te llamarán epígono.
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Siempre que la humanidad tiene la oportunidad de hacerlo, los crímenes se subliman con el arte.
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Insisto en que a la gente le gustan los pensamientos que no le obligan a pensar.
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Dos líneas paralelas se encuentran en el infinito. Y se lo creen.
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Cuando el mito se transforma en realidad, ¿de quién es la victoria, de los materialistas o de los idealistas?
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Entra en ti mismo sin llamar.
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Cuando un caníbal come con cuchillo y tenedor, ¿se puede hablar de progreso?
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Incluso en su silencio había faltas de ortografía.