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CERRADO POR FÚTBOL, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Cerrado por fútbol, Siglo XXI, Madrid, 2017, 232 páginas.

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Además de los textos procedentes de los tres volúmenes de Memoria del fuego, El fútbol a sol y a sombra, o El cazador de historias, Carlos E. Díaz recupera textos inaccesibles, publicados en revistas como Brecha o Página / 12, entre ellos, El fútbol, entre la pasión y el negocio, discurso leído en el Congreso de Deportes Play de Game (Copenhague, 1997).
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PRECIOS

   En 1993, el minúsculo Partido da Social Democracia Brasileira no tenía la cantidad de diputados que necesitaba para presentarse a las elecciones presidenciales. Por un precio que osciló entre los treinta mil y los cincuenta mil dólares, el PSDB obtuvo el pase de algunos diputados de otros partidos. Uno de ellos lo admitió, y además lo explicó:
   —Es lo que hacen los jugadores de fútbol, cuando cambian de club.
   Cuatro años después, la cotización había subido en Brasilia. Dos diputados vendieron en doscientos mil dólares sus votos a la enmienda constitucional que haría posible la reelección del presidente Cardoso.

EL CAZADOR DE HISTORIAS, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, El cazador de historias, Siglo XXI, Madrid, 2016, 272 páginas.

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LOS NÁUFRAGOS

   El mundo viaja.
   Lleva más náufragos que navegantes.
   En cada viaje, miles de desesperados mueren sin completar la travesía hacia el prometido paraíso donde hasta los pobres son ricos y todos viven en Hollywood.
   No mucho duran las ilusiones de los pocos que consiguen llegar.

MUJERES, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Mujeres, Siglo XXI, Madrid, 2015, 240 páginas.

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Esta antología temática de Siglo XXI recoge textos ya publicados en Vagabundo y otros relatos (1973), Memoria del fuego (1982), El libro de los abrazos (1989), Las palabras andantes (1993), Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1998), Espejos. Una historia casi universal (2008) y Los hijos de los días (2012).
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LA NIETA

   Soledad, la nieta de Rafael Barrett, solía recordar una frase del abuelo:
   —Si el Bien no existe, hay que inventarlo.
   Rafael, paraguayo por elección, revolucionario de vocación, pasó más tiempo en la cárcel que en la casa, y murió en el exilio.
   La nieta fue acribillada a balazos en Brasil, en el día de hoy, 7 de enero, de 1973.
   El cabo Anselmo, marinero insurgente, jefe revolucionario, fue quien la entregó.
   Harto de ser un perdedor, arrepentido de todo lo que creía y quería, él delató, uno por uno, a sus compañeros de lucha contra la dictadura militar brasileña, y los envió al suplicio o al matadero.
   A Soledad, que era su mujer, la dejó para el final.
   El cabo Anselmo señaló el lugar donde ella se escondía, y se alejó.
   Ya estaba en el aeropuerto cuando sonaron los primeros tiros.

EL FÚTBOL A SOL Y A SOMBRA, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, El fútbol a sol y sombra, Siglo XXI, Madrid, 1995, 304 páginas.

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En Confesión del autor (p. 7) Galeano se confiesa: "Como todos los uruguayos, quise ser jugador de fútbol. Yo jugaba muy bien, era una maravilla, pero sólo de noche, mientras dormía".
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GOL DE PUSKAS
        
   Fue en 1961. El Real Madrid enfrentaba, en su cancha al Atlético de Madrid.
   No bien comenzó el partido, Ferenc Puskas metió un gol bis, como había hecho Zizinho en el Mundial del 5O. El atacante húngaro del Real Madrid ejecutó una falta, al borde del área, y la pelota entró. Pero el árbitro se acercó a Puskas, que festejaba con ios brazos en alto:
   —Lo lamento —se disculpó—, pero yo no había pitado.
   Y Puskas volvió a tirar. Disparó de zurda, como antes, y la pelota hizo exactamente el mismo recorrido: pasó como bola de cañón sobre las mismas cabezas de los mismos jugadores de la barrera y se coló, como el gol anulado, por el ángulo izquierdo de la meta de Madinabeytia, que saltó igual que antes y no pudo, como antes, ni rozarla.

LOS HIJOS DE LOS DÍAS, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Los hijos de los días, Siglo XXI, Madrid, 2012, 432 páginas.

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MAYO
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QUE MAÑANA NO SEA OTRO NOMBRE DE HOY

   En el año 2011, miles de jóvenes, despojados de sus casas y sus empleos, ocuparon las plazas y las calles de varias ciudades de España.
   Y la indignación se difundió. La buena salud resultó más contagiosa que las pestes, y las voces de los indignados atravesaron las fronteras dibujadas en los mapas. Así resonaron en el mundo:
      
      Nos dijeron "¡a la puta calle!", y aquí estamos.
      Apaga la tele y enciende la calle.
      La llaman crisis, pero es estafa.
      No falta dinero: sobran ladrones.
      Los mercados gobiernan. Yo no los voté.
      Ellos toman decisiones por nosotros, sin nosotros.
      Se alquila esclavo económico.
      Estoy buscando mis derechos. ¿Alguien los ha visto?
      Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir.

MEMORIA DEL FUEGO 3: EL SIGLO DEL VIENTO, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Memoria del fuego 3: El siglo del viento, Siglo XXI, Madrid, 2005 (1986), 376 páginas.
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Volumen con el que se cierra, tras Los nacimientos y Las caras y las máscaras, la trilogía Memoria del fuego. El siglo del viento es el siglo XX, retratado desde la creación literaria, pero al margen de corsés genéricos: "El autor ignora a qué género pertenece esta obra: narrativa, ensayo, poesía épica, crónica, testimonio... Quizás pertenece a todos y a ninguno".
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YUPANQUI

   Tiene cara de indio que mira la montaña que lo mira, pero viene de las llanuras del sur, de la pampa sin eco, que nada esconde, el gaucho cantor de los misterios del norte argentino. Viene de a caballo, parando en cada lugar, en cada persona, al azar del camino. Por continuar el camino canta, cantando lo que anduvo, Atahualpa Yupanqui. Y por continuar la historia: porque la historia del pobre se canta o se pierde y bien lo sabe él, que es zurdo para tocar la guitarra y para pensar el mundo.

BOCAS DEL TIEMPO, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Bocas del tiempo, Siglo XXI, Madrid, 2004, 360 páginas.

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EL SASTRE

   Juró que iba a volar. Lo juró por todos los ojales que había abierto y los botones que había colocado y por los incontables y trajes y vestidos y abrigos que había medido, recortado, hilvanado y cosido. Puntada tras puntada, a lo largo de los días de su vida.
   Y desde entonces, el sastre Reichelt consagró todo su tiempo a la confección de unas enormes alas de murciélago. Las alas eran plegables, para que pudieran entrar en la covacha donde él tenía taller y vivienda.
   Por fin, al cabo de mucho trabajo, quedó lista esa complicada armazón de tubos y varillas de metal, toda recubierta de tela.
   El sastre pasó la noche sin dormir, rogando a Dios que le regalara un día de viento. Y a la mañana siguiente, una mañana de aire fuerte del año 1912, subió a lo más alto de la torre Eiffel, desplegó sus alas y voló su muerte.

LAS PALABRAS ANDANTES, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Las palabras andantes, Siglo XXI, Madrid, 1993, 318 páginas. Ilustraciones de José Francisco Borges.

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VENTANA SOBRE EL ADIÓS

No podía dormir. Él había guardado todos los sueños juntos, en una bolsa de supermercado, y la bolsa se había abierto y los sueños se habían escapado, y él ya no podía dormir porque no tenía ningún sueño que soñar.
Eso decía. También decía que se habían perdido dos días, un lunes y un martes, y él los buscaba, desesperado, y esos días no estaban en ningún lugar.
No fue breve la agonía. Cada vez tenía menos aire. Al final, crucificado por las sondas, sólo conseguía balbucear:
—Qué repecho tan largo.
Y se murió, sin encontrar los sueños ni los días que había tenido y se le habían ido.
Poca cosa más había tenido. Fernando Rodríguez nunca quiso tener. Fue dueño de nada, hombre desnudo; y desnudo anduvo, perseguido por los niños y los locos y los pájaros.

MEMORIA DEL FUEGO 2: LAS CARAS Y LAS MÁSCARAS, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Memoria del fuego 2: Las caras y las máscaras, Siglo XXI, Madrid, 2005 (1984), 354 páginas.
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Sucesor de Los nacimientos, es éste el segundo volumen de la trilogía Memoria del fuego, que abarca los siglos XVIII y XIX en un recorrido fronterizo entre historia y creación literaria.

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TOUSSAINT

Entró en escena hace un par de años. En París lo llaman el Espartaco negro.
Toussaint Louverture tiene cuerpo de renacuajo y los labios le ocupan casi toda la cara. Era cochero de una plantación. Un negro viejo le enseñó a leer y a escribir, a curar caballos y a hablar a los hombres; pero solito aprendió a mirar no solamente con los ojos, y sabe ver el vuelo en cada pájaro que duerme.

MEMORIA DEL FUEGO 1: LOS NACIMIENTOS, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Memoria del fuego 1: Los nacimientos, Siglo XXI, Madrid, 2007 (1982), 348 páginas.

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El autor, en su introducción (pp. XV-XVII), rechaza encorsetar en una rígida caracterización a estos breves textos: "No creo en las fronteras que, según los aduaneros de la literatura, separan a los géneros." Lo que sí explica es la naturaleza de esta obra, inauguradora de una trilogía: "Está dividido en dos partes: en una, la América precolombina se despliega a través de los mitos indígenas de fundación; en la otra, ocurre la historia de América desde fines del siglo XV hasta el año 1700" (p. XVI).

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EL AMOR

En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
—¿Te han cortado? —preguntó el hombre.
—No —dijo ella—. Siempre he sido así.
Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo:
—No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía:
—No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:
—¡Lo encontré! ¡Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
—Es así —dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.

EL LIBRO DE LOS ABRAZOS, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, El libro de los abrazos, Siglo XXI, Madrid, 2001 (1989), 272 páginas.

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Adornadas por ilustraciones del propio autor, estas pequeñas piezas narrativas no dudan en estrechar en un emotivo a la vez que reflexivo abrazo a quien se asome al interior de sus páginas.

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EL ADIÓS DE LOS SUEÑOS

Los sueños se marchaban de viaje. Helena iba hasta la estación del ferrocarril. Desde el andén, les decía adiós con un pañuelo.


ESPEJOS, Eduardo Galeano

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EDUARDO GALEANO, Espejos, Siglo XXI, Madrid, 2008, 368 páginas.

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Subtitulado Una historia casi universal, Espejos reconstruye, a través de breves textos a modo de pinceladas, un lienzo en que "se unen el pasado y el presente" reflejando vidas, sueños e instantes invisibles a los ojos ortodoxos de la historia.

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PELIGRO EN LA SELVA

Savitri se fue.
Se la llevó el salvaje que escuchó su llamado y la vino a buscar, atropelló la valla, derribó a los guardias y se metió en la carpa. Ella rompió sus cadenas y los dos desaparecieron, juntos, selva adentro.
El dueño del circo Olympic calculó la pérdida en unos nueve mil dólares y dijo que, para peor, la amiga de Savitri, Gayatri, había quedado muy deprimida y se negaba a trabajar.
A fines de agosto del año 2007, la pareja fugada fue localizada a la orilla de un lago, a unos doscientos kilómetros de Calcuta.
Los perseguidores no se atrevieron a acercarse. El elefante y la elefanta habían anudado sus trompas.