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FÁBULAS, Robert Louis Stevenson

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ROBERT LOUIS STEVENSON, Fábulas, Rey Lear, Madrid, 2010, 128 páginas.

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En el Prólogo (pp, 13-15) Rodolfo Alifano señala que esta edición, traducida por Catalina Martínez Muñoz, añade dos relatos (El simio científico y El relojero) a la prologada por Borges (Editorial Universitaria, 2004).
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 EL DISTINGUIDO EXTRANJERO

   Una vez llegó a este mundo un visitante de un planeta vecino, y se encontró en el lugar de su descenso con un gran filósofo que iba a encargarse de enseñárselo todo.
   Primero cruzaron un bosque, y el extranjero se fijó en los árboles.
   —¿Quiénes son? —preguntó.
   —Son sólo vegetales. Están vivos, pero carecen de cualquier interés.
   —No sabría yo qué decirle. Parecen muy educados. ¿Nunca hablan?
   —No tienen ese don —dijo el filósofo.
   —Pues a mí me parece que los oigo cantar —dijo el otro.
   —Es sólo el viento entre el follaje —señaló el filósofo— Le explicaré la teoría de los vientos: es muy interesante.
   —Bueno —dijo el extranjero— me gustaría saber qué piensan.
   —No pueden pensar —repuso el filósofo.
   —No sabría yo qué decirle —respondió el extranjero. Posó una mano en un tronco y añadió—:
   —Me gusta esta gente.
   —No son gente —contestó el filósofo—. Sigamos.
   A continuación llegaron a un prado, donde había vacas.
   —Qué gente tan sucia —observó el extranjero.
   —No son gente —respondió el filósofo—. Y le explicó lo que era una vaca, en términos científicos que he olvidado.
   —Eso me da lo mismo —dijo el extranjero— pero ¿por qué no levantan la cabeza?
   —Porque son herbívoros —explicó el filósofo— , y vivir de la hierba, que no es un alimento muy nutritivo, requiere tanta concentración que no tienen tiempo ni de pensar, ni de hablar ni de contemplar el paisaje o asearse.
   —Bueno, supongo que es una forma de vida, aunque yo prefiero a la gente de cabezas verdes dijo el extranjero.
   Finalmente llegaron a una ciudad, llena de hombres y mujeres.
   —Qué gente tan extraña —observó el extranjero.
   —Son los habitantes de la nación más grande de este mundo —dijo el filósofo.
   —¿De verdad? —preguntó el extranjero—. No lo parecen.


FÁBULAS, Robert Louis Stevenson

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ROBERT LOUIS STEVENSON, Fábulas, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2004, 90 páginas.
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En el Prólogo (pp, 9-11) de esta edición traducida y prologada por Jorge Luis Borges y Roberto Alifano leemos:  "...Stevenson heredó la moral rigurosa del calvinismo, aunque no los dogmas. Descreyó de un Dios personal y de la inmortalidad personal". 
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EL ENFERMO Y EL BOMBERO

   Había una vez un enfermo en una casa incendiada, a donde llegó un bombero.
   —No me salve —dijo el enfermo—. Salve a los que están sanos.
   —Tendría usted la bondad de explicarme por qué? —preguntó el bombero, que era un hombre bien educado.
   —Nada más fácil —dijo el enfermo—. Los sanos deben ser preferidos porque son más útiles para el mundo.
   El bombero quedó meditando, ya que era un hombre de cierta filosofía.
   —De acuerdo —dijo al fin, mientras se hundía parte del techo—. Pero puesto que estamos conversando, ¿cómo definiría usted el deber de los sanos?
   —Nada más fácil —replicó el enfermo—. El deber de los sanos es ayudar a los enfermos.
   Como antes, el bombero se quedó meditando, ya que no había ninguna prisa en ese hombre ejemplar.
   —Yo podría perdonarle estar enfermo —dijo por fin, mientras se caía parte de la pared—. Pero no ser tan necio.