RICARDO BUGARÍN,
Ficcionario,
La Tinta del Silencio, México, 2017, 22 páginas.
**********
ADVERTENCIA
Jonás le andaba con ganas a la ballena y su mamá le decía: «Mira, Jonasito, esos bichos son muy traicioneros. Muchos gorgoritos por la cabeza, mucho vaivén con las olas pero en cuanto más, ¡zas!, te dan un bocanazo». Y no agregó nada más, porque en cuanto se dio vuelta, Jonás ya no estaba.
RICARDO BUGARÍN, Benignas insanias, Ediciones Sherezade, Santiago
de Chile, 2016, 77 páginas.
**********
CONSECUENCIAS DE LA POBREZA
Éramos tan pobres que lo único que teníamos para comer eran
hostias fritas en grasa de velas. Mamá las traía el domingo y las
racionaba para toda la semana. Después, en el tiempo de las brevas,
mejorábamos la dieta. De ahí, dicen las tías, nos viene esta piel
traslúcida y nacarada que nos da caritas de ángeles, esta
esmirriada figura que parecemos muñequitos de altar, estas dulces
miradas que nos dan un aire celestial. ¡La languidez tiene tantas
transformaciones!
RICARDO ALBERTO BUGARÍN,
Inés se turba sola,
Macedonia, Morón, 2015, 140 páginas.
**********
PALABRAS CRUZADAS
Viste cómo es esto. Vos tirás una palabra, yo tiro otra palabra. Vos arrojás una frase, yo arrojo otra frase. Vos largás un parlamento, pues, yo te tiro un parlamento. Y así se van dando las cosas. Al final, nos enojamos, nos damos vuelta y cada uno queda mirando para su lado.
RICARDO ALBERTO BUGARÍN,
Bonsai en compota,
Macedonia, Morón, 2014, 156 páginas.
**********
TRIÁNGULO AMOROSO
Íbamos de lado en lado. Nos abrazábamos en los ángulos. Nos acurrucábamos en los vértices. Éramos un jolgorio. Al final, nos fuimos por la hipotenusa.