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INDAGACIÓN DE LA BASE Y DE LA CIMA, René Char

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RENÉ CHAR, Indagación de la base y de la cima, Árdora, Madrid, 1999, 288 páginas.
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Artículos, sentencias, aforismos, poemas en prosa... que dialogan de magnífica forma alrededor de la acción, el pensamiento y el arte. Por su trabajo a la hora de verter desde el francés este volumen, Jorge Riechmann recibió en el año 2000 el Premio Stendhal de traducción.
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TRES RESPIRACIONES

   Existe una primavera inaudita desparramada por las estaciones y hasta bajo las axilas de la muerte. Transformémonos en su calor: llevaremos sus ojos.
   Levanta tierra el sepulturero, pero más levanta la palabra.
   Nunca estaremos lo suficientemente atentos a las actitudes, la crueldad, las convulsiones, las invenciones, las heridas, la belleza, los juegos de ese niño que vive cerca de nosotros con sus tres manos,  y que se llama el presente.

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Lo esencial está amenazado sin cesar por lo insignificante. Ciclo rastrero.
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El amor que traza surcos es preferible a la aventura que humilla, la herida al humor.
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Somos de esos que miran adrede por la puerta del vagón, pues nos gusta ese segundo tan grávido que todavía arde después de que aquello que nos transporta ha desaparecido. Ay, qué precio el de esa carbonilla.

LAS HOJAS DE HIPNOS, René Char

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RENÉ CHAR, Las hojas de Hipnos, Visor, Madrid, 1973, 80 páginas.

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En la memoria no hay acción sobre el recuerdo. El recuerdo no tiene fuerza contra la memoria. La dicha ya no sube.
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Lo que más importa en ciertas situaciones es domar la euforia a tiempo.
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Pienso en la mujer que quiero. Su rostro de repente se enmascaró. A su vez el vacío se enferma. 
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Desde el beso en la montaña, el tiempo se guía por el verano áureo de sus manos y la hiedra oblicua.
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Las cenizas del frío están en el fuego que canta el rechazo.
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La pérdida de la verdad, la opresión de esta ignominia dirigida se titula bien (el mal, no depravado, inspirado, antojadizo, es útil) ha abierto una llaga en el costado del hombre, que sola la esperanza del gran lejos informulado (lo vivo inesperado) atenúa. Si lo absurdo, lo antiestético, aquello que más me acerca a las suertes patéticas. Soy hombre de márgenes —cavadura e inflamación— por no poder siempre serlo de torrente.
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¿Comenzaría la vida por una explosión y acabaría por un concordato? Es absurdo.
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El consentimiento ilumina el rostro. El rechazo le da belleza.
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El hombre es capaz de hacer lo que es incapaz de imaginar. Su cabeza ara la galaxia del absurdo.