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COCINA POP, Mario Suárez & Ricardo Cavolo

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MARIO SUÁREZ & RICARDO CAVOLO, Cocina pop, Lunwerg, Barcelona, 2013, 224 páginas.


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Un año después de Cocina indie el tándem Ricardo Cavolo y Mario Suárez repiten éxito con este libro subtitulado Recetas y discos de toda una vida.
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MAGDALENAS DE PLÁTANO POP  [The Velvet Underground The Velvet Underground & Nico]

INGREDIENTES

60 gramos de mantequilla 
azúcar blanco
1 huevo
2 plátanos
300 gramos de harina
100 gramos de nueces
100 gramos de pepitas de chocolate
1 vaso de leche
levadura


DALE AL PLAY

   Era guapa, alta, modelo, actriz y alemana. Nico sabía hacer muchas cosas, también magdalenas, las preparaba en la Factory para Andy Warhol y el resto de la banda. El plátano era el ingrediente estrella, como no podía ser de otra manera. En la nave industrial de Midtown, donde ensayaban, preparaba este postre. Precalentaba el horno a unos 180 grados y disponía los moldes uno a uno. Le gustaba azucararlos en el exterior, pero era algo que molestaba enormemente a Lou Reed, que no quería ensuciarse las manos al coger uno de estos pastelitos.
   Batía la mantequilla, precalentada anteriormente, con un vaso de azúcar e incorporaba el huevo y los plátanos triturados. Removía y removía, semejando el movimiento que solía hacer con la pandereta. En otro cuenco mezclaba la harina, un sobre de levadura, las nueces machacadas y las pepitas de chocolate, después lo mezclaba con la masa anterior de plátano y el vaso de leche. Aquí era cuando llegaba Paul Morrissey y metía el dedo con alevosía, porque entre ellos había tensión sexual y gustaban de ese coqueteo adolescente. Entonces, cuando tenía toda la mezcla dispuesta, rellenaba los moldes y los metía en el horno unos 20 minutos, para que las magdalenas cogieran cuerpo con el calor, con el truco habitual de pincharlas con una aguja hasta que esta saliera limpia. Después, si John Cale se lo permitía, las espolvoreaba con azúcar glas teñida de dulces colores.

CARA B
   Un postre colorista como este se merece acompañarlo de ricos batidos de frutas. Que la estética pop no falte en el mantel y en las servilletas. Juega con los moldes y sus colores, y si te atreves incluso con la fruta, a mezclar. Este postre se conserva varios días y de ti depende que no se haga monótono en las meriendas.


COCINA INDIE, Mario Suárez & Ricardo Cavolo

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MARIO SUÁREZ & RICARDO CAVOLO, Cocina indie, Lunwerg, Barcelona, 2012, 210 páginas.

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Considerado Mejor Libro de Cocina Ilustrado en el 2012, se subtitula Recetas, dibujos y discos para gente diferente. Contiene 90 recetas vinculadas a otras tantas canciones. Las ilustraciones son de Ricardo Cavolo y los textos hipopcalóricos de Mario Suárez.
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TARTAR COHEN DE VIEIRAS CON TOMATE  [Rufus Wainwright. “House of Rufus”]


INGREDIENTES

4 vieras           virutas de jamón ibérico        aceite de oliva
2 alcachofas    brotes de cebolla                   lecitina de soja
2 tomates        1 lima                                     agua
1 cebolllino     salsa perrins                           sal

DALE AL PLAY

   Lo dice el disco recopilatorio: estamos en casa de Rufus. Allí, además, hay más invitados. Por supuesto su novio, Jörn Weisbrodt, un par de amigas con aspecto de haber sido modelo de pasarela en los noventa, y Lorca Cohen, la madre de su hija. Un tartar, sano y digestivo, servirá para amenizar la velada, en que Wainwright ha querido homenajear al gran Leonard Cohen, por aquello que dicen que es el único que podría sustituirle —y, además, es familia—.
   Preparas primero las alcachofas. Las pones a cocer en agua hirviendo durante alrededor de 1 hora, dentro de una bolsa de plástico de cocción cerrada. Las dejas. Tu objetivo ahora es pelar y quitar las semillas de los tomates, para comenzar a hacer el tartar. Con la carne hacemos unos dados. El cebollino lo picas bien fino y lo mezclas con el tomate, la sal, el aceite de oliva, un poco de ralladura de lima y cinco gotas de salsa perrins (es muy fuerte de sabor, no te pases). Mezclas este aliño mientras oyes las carcajadas de las dos rubias que hay en el salón y Jörn, que se ha puesto a imitar a Rufus cuando se despierta por la mañana. No queremos saber más intimidades... Nuestro tartar de tomate, mientras, se está escurriendo para sacar toda el agua y obtener un aliño uniforme.
   Mientras, pones en una taza aceite de oliva y agua a partes iguales, un poco de sal y una pizca de lecitina de soja. Pasas la mezcla por la batidora, hasta que obtengas espuma. Las alcachofas creo que ya están cocidas. Las sacas, las dejas enfriar y, a continuación, abres la bolsa de cocción. Menos mal que ha venido Lorca a ayudarnos en la cocina, parece la única sensata del quinteto. Se ofrece a pelar las alcachofas, también las corta en cuatro trozos y, con un poco de aceite y una pizca de sal, las marcará en una sartén. Han puesto música en el salón: suena April Fools.
   Haces la misma operación con las vieiras enteras. Poco tiempo, unos minutos, hasta que se doren sobre una sartén bien caliente con un poco de aceite de oliva. Marcar, vuelta y vuelta. Lorca y yo nos ponemos a emplatar. Primero el tartar, escurrido, después las alcachofas, la vieira, un poco de sal, las virutas de jamón ibérico, los brotes de cebolla y la espuma de la mezcla del aceite, el agua y la lecitina de soja —se llama aire de aceite de oliva—, que coronará el plato. ¡Listo!
   «¡Chicos! Ya está la comida preparada!», gritamos, mientras se oyen de nuevo carcajadas. Llegamos al salón y Rufus, irónico, empieza a cantar Hallellujah de Cohen. Estará de broma, espero!


CARA B
  
   Un plato laborioso, pero sano. Perfecto para una cena de cuatro o cinco personas. Vino blanco para maridar, incluso champán y risas relajadas de sonido de fondo. Si invitas a Rufus y Lorca, intenta que no vengan acompañados: cuando llegamos al salón, las dos rubias ya se habían bebido más de una botella de espumoso.


TRATADO DE CULINARIA PARA MUJERES TRISTES, Héctor Abad Faciolince

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HÉCTOR ABAD FACIOLINCE, Tratado de culinaria para mujeres tristes, Alfaguara, Madrid, 1998, 144 páginas.
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   Convéncete, te ruego, no hay afrodisíacos. No busques el deseo por medios de la gula o de la magia. Algunos ignorantes han soltado el embuste de frutos de pasión. Patraña es esta que tiene origen claro y mueve a risa. Fruto de la pasión o pasiflora llamaron los botánicos a algunas plantas rastreras que se enredan y trepan. Su flor se suponía que mostraba los estigmas de la pasión de Cristo: la lanza, el cáliz, la corona, los  clavos... De la de Cristo, piensa, que poco o nada tiene que ver con la pasión que buscan los consumidores de afrodisíacos, no ansiosos de martirio sino de desenfreno. Créeme, la pasión viene sola o no viene. Si no llega espontánea no la fuerces con pócimas. O surge sin esfuerzo o no valía la pena.
   No es cierto, sin embargo, que no se pueda hacer con la comida algo que favorezca los placeres del tálamo. Excitar los sentidos, todos los sentidos, es útil para hacerlos participar —una vez avivados— en el rito del abrazo. Se sabe que después del deseo sexual otra apetencia domina de segunda nuestra urgencia y es el deseo de saciar el hambre. Para desatar el apetito sexual nada mejor que apagar antes las ganas de comer. Come con apetito y observa el apetito de tu amigo, sin olvidar las palabras de una sabia matrona florentina: «Desganados en la mesa, desganados en la cama».
   Aviva todos los sentidos: la vista, con partes estratégicas tapadas y descubiertas de tu cuerpo; con una combinación armoniosa de colores en el plato. El tacto: deja que la piel roce la piel y que los dedos partan la corteza del pan. El olfato: no ocultes del todo tus olores naturales y prepara la nariz del otro con olores deleitosos de comida. El oído con música rítmica y palabras escogidas. Para el gusto prepara esta receta:
   Pelas trece langostinos grandes y pones a hervir las cáscaras en un buen caldo con cebollas y apios y un trozo de pescado. Fríes cebolla y ajo en aceite y mantequilla; luego le echas el caldo reducido a esta mezcla; lo adensas con una cucharada de harina de trigo; le das mejor sabor con una copa de brandy. Añades allí los langostinos enteros y dejas sólo que su color pase a un naranja intenso. Aparte cueces en agua con sal doscientos gramos de pasta corta. Al momento de mezclar la pasta con la salsa, añades pimienta y crema de leche. Este plato avivará sus sentidos hasta el colmo. Si lo acompañas con una botella de champaña muy seca, el resultado casi, casi es infalible.

COCINA CANÍBAL, Roland Topor

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ROLAND TOPOR, Cocina caníbal, Tropo Editores, Zaragoza, 2008, 125 páginas.

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Originalmente editado por Les Editions du Seuil en 1986, este "embrión del nuevo arte del buen comer" está ilustrado por el propio Topor. En el Prólogo, Fernando Arrabal apunta: gracias a Topor "el movimiento pánico fue una fiesta constante".

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PURÉ DE CABEZA DE JEFE
       
   Se le hace una pequeña visita al jefe a finales de año, justo antes de las fiestas de Navidad, y se le mata como a un cerdo, es decir, que se toma la precaución de dejarle desangrarse durante un tiempo para que su carne quede bien blanca. Una vez que la cabeza se ha cortado de tajo, se la deja chorrear. Después, se mete en agua hirviendo durante media hora aproximadamente. Al cabo de este tiempo se retira, se saca del agua hirviendo y se introduce en agua fría para refrescarla. Es sorprendente cómo la cabeza del jefe ha cambiado ya en ese momento. Su pelo se ha vuelto blanco y su mirada, aunque sigue siendo maliciosa, tiene cierto aire soñador. No es más que el principio, continuemos el ejercicio. Se atranca la mandíbula hasta el ojo, se deshuesa la cabeza, teniendo cuidado de unir las carnes para que no pierdan su forma. Una vez terminada la operación, se frota la cabeza con champú, y se envuelve en un paño atado con un cordel.
   Para cocerla, se diluyen tres cucharas de harina en agua, se añade un ramo de flores, un trozo de mantequilla, sal, pimienta. Se introduce la cabeza en el preparado, se hierve quitando la espuma de vez en cuando; después se retira y se deja caer en una cubeta de una altura de 1,5 m aproximadamente llena de puré  para que no pase frío en las orejas. Es un plato monumental que hay que reservar para las grandes reuniones familiares.

SOPA DE SUEÑO Y OTRAS RECETAS DE COCOCINA, José Antonio Ramírez Lozano & Riki Blanco

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JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ LOZANO & RIKI BLANCO, Sopa de sueño y otras recetas de cococina, Kalandraka, Pontevedra, 2009, 80 páginas.

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Riki Blanco ilustra las propuestas gastronómicas de José Antonio Ramírez Lozano: un festín literario.
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ROSCOS DE AGUJERO

   Se toma un buen agujero.
   Los hay de distintas especies:
los de las paredes son fáciles de atrapar con la mano;
los de neumáticos, que bufan si se les pincha,
con maña se dejan también atrapar.

   Una vez en la mano,
el agujero se rodea de una masa de harina
salpicada de ajonjolí y se pone al horno.

   Si no están dulces, no saben a nada.