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LEYENDAS POPULARES RUSAS, Alexandr Nikoláievich Afanásiev

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ALEXANDR NIKOLÁIEVICH AFANÁSIEV, El anillo mágico y otros cuentos populares rusos, Páginas de Espuma, Madrid, 2004, 274 páginas.

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Hasta 1990 los lectores rusos no pudieron comenzar a disfrutar de este libro publicado por primera vez en 1859. Entonces fue despreciado porque las autoridades zaristas atribuían a sus contenidos un sesgo anticlerical. La segunda edición, aparecida en 1914, no satisfizo a los soviéticos por el exceso de protagonismo de demasiados cristos, milagros y popes. En el erudito prólogo de José Manuel Pedrosa, Las leyendas populares rusas de Afanásiev: el renacimiento de un libro maldito (pp. 11-32) el lector hallará toda la información precisa para saber valorar estos relatos relacionados con "viejas parábolas tomadas de los Evangelios o de la literatura cristiana apócrifa, hagiográfica, ejemplar, moralizadora, ejemplarizante".
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EL SABIO SALOMÓN [CÓMO SE LAS ARREGLÓ SALOMÓN PARA SALIR DEL INFIERNO CON UNA CUERDA DE MEDIR]

   Después de la crucifixión, bajó Nuestro Señor Jesucristo al infierno, y sacó de allí a todos, excepto al sabio Salomón.
   —Tú sal de aquí por tus propios medios, usando tu sabiduría —le dijo Cristo. Y Salomón se quedó solo en el infierno.
   ¿Cómo se las arreglaría para salir? Caviló mucho, y se puso a hacer una cuerda. Se le acercó un diablillo y le preguntó para qué estaba haciendo aquella cuerda tan infinitamente larga.
   —Como intentes aprender demasiadas cosas —le contestó Salomón—, te vas a hacer más viejo que tu abuelo Satanás. Ya lo verás!
   Una vez preparada la cuerda, empezó Salomón a medir con ella el infierno. El diablillo apareció de nuevo, y le preguntó que para qué media el infierno.
   —Es que en este lugar voy a construir un monasterio —le dijo el sabio Salo­món—. Y en aquel, una catedral.
   El diablillo se asustó, echó a correr y le contó todo a su abuelo, Satanás. Y este expulsó al sabio Salomón del infierno.

CUENTOS Y LEYENDAS INMIGRANTES, J.M. Pedrosa

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JOSÉ MANUEL PEDROSA, Cuentos y leyendas inmigrantes, Palabras del Candil, Guadalajara, 2008, 295 páginas.
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En Culturas inmigrantes, literatura oral, antropología (pp. 21-28), José Manuel Pedrosa detalla la naturaleza de este trabajo de recogida de narraciones durante el 2003: 385 textos relatados por alumnos de la Universidad de Alcalá (mayoritariamente procedentes de México, Perú, Nicaragua y Guatemala): cuentos, supersticiones, leyendas...
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EL FANTASMA QUE SE APARECIÓ A SUS FAMILIARES AL MORIR


   Bueno, yo he vivido en Perú. Mi primo murió, mi primo con diecinueve años. Y él vivía en Estados Unidos, y él murió allá. Pero antes de morir, fue una muerte muy violenta, la verdad, no fue una muerte natural, y en mi casa, a las cuatro de la mañana, todos nos despertamos. Todos. Estaba mi papá, mi hermana, mi mamá y yo.
   Y, bueno, mi hermana tiene la propiedad de que sueña a los muertos. Y mi padre, que los ve antes de morir. Y entonces, esa vez, todos, todos, sentimos frío. Y era verano. Todos sentimos frío, y nos despertamos, y mi papá agarró, mi papá duerme con un arma debajo de su cama, de su almohada, porque él es militar, y él agarró su arma y comenzó a trastibillar, porque pensaba que era un ladrón. Y mi papá dijo:
   —He visto a un chico blanco, alto.
   Como mi primo, así, con un gorro. Y yo le dije:
   —Dios, entonces eso ha pasado, nos ha venido a despedir porque tocaba nuestros pies. Y, cuando hay una persona que está muerta, o antes de morir cuando está agonizando, esa persona pasa adonde los seres queridos y se despide. Y, comúnmente, sientes frío en los pies. Y entonces, dije:
   —Alguien se va a morir.
   Y después ya vi que fue mi primo. Y, al día siguiente, las diez de la mañana, mi tío llamó, mi tía llamó, contándole a mi mamá que había muerto mi primo, y que ella no sabía, porque mi primo murió en NuevaYork, y mi tía vivía en Nueva Jersey, y no sabía lo que había pasado. 
   Mi primo siempre usaba gorro. Entonces, mi padre lo soñó, pero él me dice:
   —Yo lo vi, me senté en mi cama y lo vi. Era un chico blanco. Y pensó: «Puede ser un ladrón». Y sacó su arma. Y se paró tanto así que abrió la puerta y todo. Y todos nos despertamos al mismo tiempo. Fue algo... Y yo estaba mal. Todo ese día estaba con algo dentro de mí, y todos, mi hermana, mi mamá...

Silvia Espinal, 29 años,
Perú.

LA AUTOESTOPISTA FANTASMA Y OTRAS LEYENDAS URBANAS, José Manuel Pedrosa

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JOSÉ MANUEL PEDROSA, La autoestopista fantasma y otras leyendas urbanas, Páginas de Espuma, Madrid, 2004, 288 páginas.

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   En el documentado Prólogo (pp. 9-85) José Manuel Pedrosa define: "El repertorio literario oral que hoy suele ser definido o identificado como leyenda urbana, moderna o contemporánea se caracteriza, efectivamente, por su relativamente precisa concreción geográfica y cronológica (esta última localizada siempre por sus informantes en tiempos recientes) y, sobre todo, por el alto grado de credibilidad de que goza en el seno de la comunidad en la que vive." La antología la componen, principalmente, leyendas urbanas recopiladas por alumnos del editor (Universidad de Alcalá de Henares).


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   El loco del hacha, ¿no lo sabéis? Yo es que, cuando era más pequeño, que nos reuníamos todos en un sitio oscuro, y nos íbamos todos cagados de miedo a casa, claro.
   Y esto lo cuentan pues que va una pareja en un coche, en un día, una noche de mucha niebla, muy mala noche. Y, en esto, que, de repente, se para el coche. Bueno, oyen por la radio que se ha escapado un loco del manicomio y tal, y se quedan sin gasolina. Y le dice el novio a la chica:
   —Pues no te preocupes, que iré a..., tengo una lata en el maletero. La gasolinera más cerca está pues a un kilómetro o dos. Ya me acerco yo y cojo gasolina. No abras a nadie. Cierra bien el coche.
   Y todo esto. La chica cierra bien el coche, y, en esto, que la chica empieza a oír ruido en el techo.
   —iPum! ¡Pum! ¡Pum!
   Y así toda la noche. Claro, la chica, acongojada, no se atreve a salir del coche. Y, en esto, que empieza a amanecer, y ve que viene la policía y tal, alrededor de su coche, y abre la puerta y la dicen:
   —¡Venga sal, sal, y no mires! ¡No mires!
   Y estaba el loco con la cabeza de su novio en un hacha y ¡plas!
        
                      Alcalá de Henares (Madrid). Raquel. Noviembre 2003.