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DESAPRENDIZAJES, José Manuel Caballero Bonald

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JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD, Desaprendizajes, Seix Barral, Barcelona, 2015, 128 páginas.

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TODAS LAS BELLEZAS

   Labra la luz sus orlas en el reverso germinal del aire. No existe una armonía capaz de suplantar esa armo­nía. Hacia adentro está el mundo, hacia fuera ¿qué queda?, un pobre cerco terroso alrededor de una lu­minaria estética universal. Todo lo sensitivo se suma y yuxtapone en los espacios primordiales del placer. Ver las aguas, oírlas, tocar las poéticas caligrafías pa­latinas, gustar de los alcázares que en la secreta pe­numbra comparecen, oler la prodigiosa nutrición de las incandescencias florales. El reino vegetal se asocia al mineral para contribuir ya juntos a las barakas su­cesivas. La arquitectura es el jardín; el patio, el paisa­je; el columnario, la floresta; la fuente, el concertado esplendor. De ese modo el poder del estuco se incor­pora al poder soberano de lo pétreo, entrelazando para siempre sus hermosísimos emblemas iluminan­tes. Y con esa presunción llegas al recinto sacral, te integras en lo absoluto, asumes lo plenario, compu­tas las distancias que separan tu vida de la vida. Los ríos del paraíso pavimentan el derredor de esos pala­cios. Todas las bellezas posibles están implícitas en la suya.

FÁBULA Y MEMORIA: ANTOLOGÍA EN PROSA Y VERSO, José Manuel Caballero Bonald

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JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD, Fábula y memoria: Antología en prosa y verso, Alianza Editorial, Madrid, 2014, 312 páginas.

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En Somos el tiempo (pp. 15-27) María José Flores Requejo glosa la figura de este "hijo o nieto descarriado [...] del surrealismo". La ordenación de los textos encadena poemas y prosas.
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PARÉNTESIS

   Algunas veces lucha tu contrario contigo. Nada más im­pensable que confundir la abdicación con la cobardía. No serás nunca el mismo después de haberlo hecho: serás probablemente una copia imperfecta del peor de tus otros valedores. ¿Sabes tú por ventura qué voz se contradice con la voz adversario? La hostilidad persiste en razón de sus treguas. O de esa fortuita agresión del recuerdo que arrasa filialmente tu sigilosa historia perso­nal. Acúsate tan sólo de haberlo deseado: son los lastres, las rémoras que arrastras desde que miras, oyes exami­nas a esos desconocidos con los que convives.