JORDI VICENTE & CARLOS CUBEIRO,
En un lugar de la Mancha,
Comanegra, Barcelona, 2014, 108 páginas.
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El tándem Jordi Vicente y Carlos Cubeiro entrega
esta vez estos
50 grandes inicios de la literatura ilustrados y comentados.
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Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo.
Ana Karenina - Lev Tostói
El escritor ruso Lev Tolstói (1828-1910) publica entre 1875 y 1877 tres partes de Ana Karenina en la revista El mensajero ruso. Por desavenencias con el editor opta por publicar la cuarta y última parte por su cuenta. Ana Karenina se edita como libro en 1878. Su título inicial era Dos familias y empezó a gestarse en 1870. Ese año, Tolstói tiene en mente escribir una historia acerca de una mujer de clase alta acusada de adulterio. En 1872, el autor conoce de primera mano el caso de Ana Stepanova, que se suicida lanzándose a las vía del tren tras ser traicionada por su amante. En esas fechas, Tolstói lee libros de historia y El hombre mujer de Alejandro Dumas hijo, un estudio sobre la infelicidad. El momento decisisvo llega un día de 1873: Tolstói entra en la habitación de su hijo y ve un libro de Pushkin, Historias de Belkin, que empieza así: "Los invitados se reunieron en la casa de campo". El autor encuentra en ese inicio la inspiración y escribe las primeras páginas de su novela (su hermana comenta: "Empezó una novela sobre la vida. [...] Es sobre una esposa infiel y su tragedia"). Tolstói, en el borrador inicial titulado El diablo, describe a la protagonista como una mujer lasciva y carente de atractivo, pero, a medida que desarrolla el personaje, cambia el concepto que tiene de ella.

JORDI VICENTE & CARLOS CUBEIRO,
¿Hablas conmigo? ,
Comanegra, Barcelona, 2014, 108 páginas.
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De nuevo el subtítulo se convierte en una guía del proyecto: 50 grandes frases de películas míticas ilustradas y comentadas. Jordi Vicente, escribe; Carlos Cubeiro, ilustra.
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Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
Blade Runner - Ridley Scott
Blade Runner (1982) es una película dirigida por Ridley Scott con un guion de Hampton Fancher y David Webb Peoples basado en la novela de Philip K. Dick
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968). La frase «Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir»(«All those moments will be lost in the time like tears in rain. Time to die») pertenece a la última parte del monólogo que el replicante Roy Batty —papel encarnado por Rutger Hauer— pronuncia ante su inminente muerte, El actor es el responsable de la forma final del texto, elimina algunas partes e incorpora expresiones de cosecha propia como «Todos esos momentos» porque cree que se adaptan mejor al sentido último de la película. El título provisional es
Dangerous Days; el que finalmente se utiliza proviene de la novela
The Bladerunner de Alan E. Nourse y un guion cinematográfico titulado
Bladerunner: A Movie de William S. Burroughs. El director no puede comprar los derechos de la novela de Nourse y tiene que pagar cinco mil dolares para poder utilizar el nombre de «Bladerunner». Otro de los cambios que se realizan respecto al original de Dick es el de la palabra «androide» por «replicante», termino que también aparece en la novela de Nourse.
JORDI VICENTE & CARLOS CUBEIRO,
Luz, más luz,
Comanegra, Barcelona, 2014, 108 páginas.
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El subtítulo es bien indicativo: 50 últimas palabras de personajes célebres ilustradas y comentadas. Carlos Cubeiro, ilustra; Jordi Vicente, escribe.
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Tocad aquel último compás muy suavemente
Anna Pávlova ✝ 1931
Anna Pávlova (San Petersburgo, 1881) es una famosa bailarina rusa de ballet, conocida como el Cisne Inmortal por sus famosas representaciones de La muerte del cisne (obra creada por Michel Fokine a partir de una pieza musical de Camille Saint-Saéns). Al finalizar su última gira europea en 1930, Pávlova decide tomarse unos días de descanso en Cannes (Francia) y poder tratarse una rodilla que le provoca molestias. A finales de 1930 se dirige en tren hacia París; en plena noche, el convoy sufre un accidente. La bailarina, que solo está ligeramente contusionada, sale al exterior sin abrigarse para socorrer a los heridos. Por culpa del intenso frío y la nieve, sufre un enfriamiento, que se agrava al coger fiebre y un fuerte catarro. La bailarina opta por no ir al hospital sino a su casa en La Haya. Días después, contrae una pulmonía doble por la que fallece el 28 de enero de 1931. La noche de su muerte, le pide a su doncella que prepare el traje de cisne porque al día siguiente quiere ir a ensayar; cuentan que las últimas palabras que pronuncia son: «Tocad aquel último compás muy suavemente». La ceremonia fúnebre se realiza en la Iglesia Ortodoxa Rusa de Londres y la bailarina es incinerada en el Crematorio Golders Green de la misma ciudad, donde reposan sus cenizas.
