MEMORIA DE PEZ, Javier Serrano

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JAVIER SERRANO, Memoria de pez, Creative Commons, Madrid, 153 páginas.

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Después de leer con emoción y ternura las 956 propuestas de Serrano, una pregunta asalta al lector: ¿No sería Mnemósine capaz de despertar a un editor inteligente?
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... me acuerdo de que cuando era pequeño mi madre siempre me decía que debía llevar puestos calzoncillos limpios, por si me atropellaba un coche y me tenían que llevar a un hospital...
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... me acuerdo de que las únicas flores que nacían en el parque de Los Pinos eran los condones con semen y las jeringuillas con restos de sangre. La naturaleza y sus flujos...
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... me acuerdo de que cuando era más joven a menudo soñaba que volaba. Depende de hacia dónde inclinara la cabeza, ascendía o descendía. Lamentablemente, hace tiempo que no vuelo...
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... me acuerdo de las inyecciones de heparina en el vientre de mi madre...
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... me acuerdo de que cuando éramos pequeños casi todos nuestros problemas de tipo médico se resolvían por el culo, bien con los siempre engorrosos supositorios, bien con inyecciones en la nalga administradas por un practicante insensible...
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... me acuerdo de que cuando éramos niños el peligro acechaba al lado mismo de nuestros lugares de juego. Improvisados campos de fútbol que lindaban con alguna pendiente que terminaba invariablemente en alguna carretera (lo que sin duda condicionó nuestro estilo futbolístico), o jalonados por cacas, cristales de botellas y objetos oxidados. Columpios con un grado de deterioro tal que uno se pregunta cómo conseguimos pasar a la siguiente fase. En cuanto al patio del colegio, era más bien un cúmulo de aristas afiladas, estratégicamente dispuestas, donde corríamos centrifugados, como un caos de pequeños átomos a punto de colisionar...
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... me acuerdo de lo perturbador que resulta contemplar juntas a una madre y a su hija, calcada la una a la otra e igualmente bellas, y entrever los estragos que el paso del tiempo dejará en el rostro de la hija...
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... me acuerdo de aquellos tiempos en que cuando el pan se caía al suelo había que recogerlo, darle un beso y volverlo a poner sobre la mesa...
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... me acuerdo de que siendo un adolescente fui al dermatólogo, acompañado por mi madre, para consultar un problema de acné. En un momento dado, el dermatólogo, de inconfundible aspecto franquista (pelo con fijador y hacia atrás formando entradas, bigotillo fino), le pidió a mi madre que nos dejara a solas. Fue entonces cuando se franqueó y me dijo lo de «¿sabes que para esto es malo meneársela?». Asentí, pues estaba al tanto de todos los riesgos, incluida la posibilidad de una ceguera temprana. Mi penitencia duró unos veinte días. Después regresé al vicio, si cabe con más ganas, como si hubiera que recuperar el tiempo perdido...
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... me acuerdo de que una de las frases de cabecera de mi padre es esa que dice: «A ver quién te va a limpiar el culo cuando seas viejo»...

1 comentarios en "MEMORIA DE PEZ, Javier Serrano"

  1. ... gracias, Máximo. Un abrazo...